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Los riesgos del contrapiquete PDF Imprimir E-Mail

Mar-26-08 - por Rosendo Fraga

Quienes han seguido de cerca los 12 años de la gestión de Néstor Kirchner como gobernador de Santa Cruz, sostienen que cuando enfrentaba una protesta con piquete, no la denunciaba a la justicia ni enviaba a la policía, sino que un contrapiquete -integrado por militantes del oficialismo- lo rompía por la fuerza. 

Este es el tipo de política que ahora parece nacionalizarse frente al paro del agro. El sindicato de camioneros y los piqueteros oficialistas liderados -entre otros- por Luis D'elía, conforman hoy el contrapiquete a nivel nacional. Esta situación genera graves riesgos de violencia por la ausencia del Estado para hacer cumplir la ley, y la complicidad del mismo con grupos para-oficiales. 

Cabe recordar que entre 1997 y 2004, los cortes de rutas y vías públicas fueron una expresión de protesta dominante, cuyo protagonista central estuvo en las organizaciones piqueteras propiamente dichas. Estas encuadraban a los desempleados estructurales, eran conducidas y organizadas por cuadros políticos en general provenientes de la izquierda y se financiaban con los subsidios sociales que el mismo gobierno les entregaba. En este período, cuatro de cada cinco cortes de ruta eran realizados por estos piqueteros.

A partir de 2004, los cortes de los piqueteros se fueron reduciendo, al combinarse la reducción del desempleo por un lado, con la cooptación política que el oficialismo fue realizando por el otro, en gran parte de estas organizaciones.  

Paralelamente, los conflictos sindicales tradicionales se fueron intensificando en función de la recuperación económica y la baja del desempleo, mientras que diversos sectores sociales, como los mismos sindicatos, vecinos, estudiantes, asambleístas como los de Gualeguaychú y otros, comenzaron a utilizar el método de protesta que los piqueteros iban abandonando.

Es así como entre 2006 y 2007, cuatro de cada cinco cortes de rutas y vías públicas no fueron realizados por los piqueteros, sino por otros sectores sociales.  

La piqueterización de todo tipo de protesta social, que tiene lugar en la segunda parte del gobierno de Néstor Kirchner, tuvo su origen en el éxito que este método de protesta había tenido en su primera fase. Se generalizó porque el gobierno -que se mostraba muy duro con la Suprema Corte, las Fuerzas Armadas y determinados sectores empresarios-, por lo general cedía ante la presión de la calle.  

En este contexto, el primer trimestre de 2008 muestra que el paro del agro, que tiene un alcance sin precedentes en las últimas décadas, se ha piqueterizado. En los últimos días (jueves, viernes y lunes) los productores han realizado entre 300 y 400 cortes cada día, cifra a la cual nunca llegaron los piqueteros en el peor momento de la crisis en 2002.  

La administración Kirchner, por su parte, muestra una dureza frente a los cortes del agro que no puso en evidencia cuando piqueteros, sindicalistas, asambleístas y ambientalistas utilizaron este mismo modo de protesta.  

El mayor riesgo que genera esta situación es la acción del contra-piquete -que sectores del oficialismo plantean con el sindicato de camioneros y piqueteros alineados con el gobierno-, ya que ello puede precipitar la violencia entre las partes.  

Desde esta perspectiva, el discurso de Cristina Kirchner en la tarde del martes 25, puede haber contribuido más a exacerbar los ánimos que a calmarlos. 

La agresión de Luis D'Elía y sus seguidores contra quienes manifestaban en la Plaza de Mayo y el ataque al periodista Jorge Fontevecchia, han confirmado que el aumento de la tensión política incrementa los riesgos de violencia y que la política del contrapiquete puede generar más problemas que soluciones. 

Probablemente, la acción de Luis D'Elía formó parte de una estrategia oficial, y la agresión a Fontevecchia fue una consecuencia de la exacerbación que en la militancia kirchnerista generó el discurso de Cristina.

 
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