Navegador



Buscador

Investigaciones sobre Defensa

Suscripción a newsletter

Si desea recibir nuestro newsletter, por favor ingrese sus datos.
 
Inicio arrow Defensa arrow El concepto de inteligencia

El concepto de inteligencia PDF Imprimir E-Mail

Sep-03-13 - por Gustavo E. Andrés*

El vocablo inteligencia ha despertado en el mundo a través del tiempo, innumerables formas de concebir de un modo personal tanto el caso de una mente brillante como historias de espionaje, traición y suspenso a manos de los llamados servicios y sus agentes. La Argentina como siempre no está ajena a los avatares del mundo y los servicios de inteligencia nacionales se han visto involucrados en forma directa o indirecta en hechos a menudo muy graves y trascendentes como “desapariciones de personas” y hechos delictivos consumados por sus propios integrantes. Los medios de prensa siempre han visto en su contenido, la materia prima para desarrollar particulares interpretaciones, también el cine ha logrado fascinantes historias en la pantalla grande de la mano de guionistas como Ian Fleming agente del MI6 y autor de la saga James Bond agente del servicio de inteligencia exterior británico o el más reciente Jason Bourne, agente de la CIA. A nivel internacional durante la guerra fría los acrónimos CIA o KGB, actualmente NSA y MOSAD o nuestra versión vernácula SIDE, hoy SI, son palabras de alto impacto en el imaginario de la gente.

Quizás para empezar a comprender este concepto que deriva del latín “intellegere”, prefijo inter y legere convendría acercar nuestra atención a la Teoría de la decisión. Esta se ocupa de analizar el comportamiento o conducta de una persona o conjunto de ellas (actor), cuando deben elegir una acción frente a varias alternativas posibles, que lo llevarán al mejor resultado de acuerdo a sus preferencias.

Estas acciones están condicionadas por variables inciertas o estados de la naturaleza y a las probabilidades de que ocurra. En este contexto, el actor sabe las consecuencias a las que se expone, es decir la información es completa. Ejemplo si las alternativas son llevar o no llevar paraguas y los estados son que llueva o no, quedan cuatro resultados posibles con una definida probabilidad de ¼ en cada caso (1= ocurra y 0= no ocurra). Este tipo de decisiones corresponden a un mundo de certidumbre o certeza de decisiones. Si hago esto y dejo eso otro, ocurre esto o aquello.

Pero no siempre un actor esta expuesto a tomar decisiones, donde existe seguridad de las consecuencias de los resultados a obtener. Si se avanza en la senda de la falta de certeza, aparece el riesgo y la incertidumbre. La primera, si bien no permite conocer el resultado de la decisión, contempla la probabilidad de los distintos resultados a elegir. Verbigracia si una moneda está balanceada, no se sabe si saldrá cara o cruz, pero si que la probabilidad infinita de ser cara ocurrirá en la mitad de las ocasiones que se tire y cruz la otra mitad. Frente a la incertidumbre además no se conoce la probabilidad y se recurre a distintos criterios estudiados por la teoría a la experiencia empírica.

Hasta acá es la decisión de un actor, pero existen decisiones interdependientes en las cuales el resultado de nuestra elección depende de lo que hagan los demás (otros actores). En este caso son decisiones en completa ignorancia donde no se conoce resultados ni probabilidad y no es fácil estimar que hará nuestro rival. Este aspecto de la decisión da sustento a la teoría estratégica de la decisión. El término está aquí tomado de la teoría de juegos, en la cual la modalidad óptima de actuación depende para cada jugador de lo que haga el otro. Propone destacar la interdependencia de las decisiones de los adversarios y sus respectivas expectativas acerca de la conducta del otro.

La estrategia es la manera de encarar la ignorancia. Sin información previa o experiencia la resolución pasa por ensayo y error. Por ende indagar profundamente, permite ir despejando la ignorancia que engloba un proceso decisorio estratégico y es un paso clave para acortar el salto al vacío que posiblemente estemos emprendiendo.

La decisión como forma de pensamiento tiende a resolver problemas. La mente humana, recurre a una serie de etapas naturales como, enunciado, el cual identifica el problema construyendo la comprensión de la situación mediante la recopilación de la información pasada. Planteo, que basado en la experiencia intenta reducir la exploración de soluciones y tratar el problema bajo un modelo. Hasta aquí el núcleo de la inteligencia. Diseñado el mismo, se busca resolver el problema. Aparecerá una solución que se traduce en una respuesta la cual es necesario controlar para verificar si permite la solución del problema. Este esquema de razonamiento es el que nos proponían en la escuela primaria una maestra cuando enunciaba un problema y pedía realizar un planteo, buscar la solución, escribir la respuesta y entregar la prueba.

Los filósofos Jurgen Habermas, Daniel Dennett y el psicólogo Allen Newell coinciden en que existen tres niveles de pensamiento y decisión, la concepción, diseño y elección de las ideas. El primer nivel es el mundo de la estrategia y la política. El segundo es la esencia de las operaciones, que en el ámbito empresario se llama administración y en el militar comando orgánico. El tercer nivel es la acción misma, en el campo militar la aplicación de tácticas y en el mundo industrial el proceso operativo.

Los tres niveles se apoyan en los cincos pasos mencionados, que han dado origen a métodos de análisis, como por ejemplo el Método de decisión estratégico del argentino Federico Frischknecht, inteligencia, diseño de una política, elección de maniobra, emisión de directiva y revisión estratégica, el gurú del marketing Michel Porter los engloba en el pensamiento estratégico y a nivel de tácticas militares se puede mencionar los círculos OODA, Observation, Orientation, Decision and Action del Coronel John Boyd (USAF).

En todos hay un primer paso que es la búsqueda de testimonios y en esto se basa siguiendo la usanza militar el término inteligencia. Herbert Simon, Nobel de Economía la definió como “exploración del ambiente en busca de condiciones que reclaman decisiones” y la marina americana “consideraciones que afectan los posibles cursos de acción”, (Department of the Navy, 1978).

Desde el nivel estratégico al táctico la inteligencia, requiere de mayores a menores esfuerzos. No es lo mismo la inteligencia para concebir la estrategia de un actor frente a un rival, que un movimiento táctico de una unidad militar que tiene enfrente a otra enemiga. En este último caso la simple observación de superficies y vacíos podría permitir en principio determinar la posición del enemigo. Pero en el mundo de la ignorancia, ¿como saber que piensa un rival?. Es ahí donde surge una parafernalia de opciones en el marco de la ley o por afuera, desde lo moral a lo inmoral, siguiendo la ética de las relaciones entre estados o ciudadanos o dejando de lado estos preceptos, ¿cual es el límite?, ¿cuanto vale esa información?, donde termina el espionaje buscando informarse, para convertirse en acciones de neutralización de un rival con daño colateral.

Y es a partir de esto que el imaginario ciudadano empieza a confundir la importancia que significa la recopilación de hechos para tomar decisiones y los sesgos que la realidad impone para alcanzar esos fines. El eterno dilema “si el fin justifica los medios”.

Parece interesante recorrer ciertos hechos históricos y recordar personajes para entender la gran diferencia entre la recolección de información como etapa inicial del proceso decisorio y el comportamiento de agencias y oficinas de búsqueda de antecedentes que protagonizan hechos sobresalientes para bien o mal del resto de los mortales.

La especialidad inteligencia es muy relevante en el entorno militar, tanto a nivel operacional como táctico y toda la cadena de comando tiene a su vez unidades de inteligencia que permiten a los jefes de las grandes unidades de batalla como de unidades de menor entidad, convalidar sus ordenes con información, que cuanto más precisa otorga mayor probabilidad de alcanzar el objetivo militar propuesto. También para los propósitos políticos conocer de antemano la opinión o ideas de los distintos rivales políticos, es clave para confirmar la estrategia.

La historia autóctona no es muy prolifera es hechos destacables ni figuras relevantes. El Servicio de Inteligencia del Estado con otra denominación, fue creado por el Presidente Perón en 1946, como una agencia de inteligencia nacional, manejada por civiles que pudiera proveer inteligencia al gobierno nacional en los campos internos y externos. Hasta ese momento solo existían los servicios de inteligencia militar en las tres Fuerzas Armadas y en la Policía Federal y las provinciales.

El Mayor Perón oficial del arma de infantería y de la especialidad inteligencia, protagonizó en Chile durante su estadía como agregado militar, un conflicto de ciertas proporciones al descubrirse las actividades de una célula de espionaje creada por él. Las consecuencias las pago su sucesor el Mayor Lonardi, quien estuvo a punto de perder su grado.

En el medio castrense las direcciones de inteligencia de las tres armas y de las fuerzas de seguridad, protagonizaron hechos más cercanos al delito y la ilegalidad en un sistema jurídico con bases democráticas que a la recopilación de información, para combatir la guerrilla durante la dictadura militar del 76 al 83´y dejaron muy sensible a la ciudadanía. Posiblemente fue consecuencia de seguir el difundido modelo francés, producto de la experiencia en Argelia durante los 60´, el cual adoptó EE.UU, aplicó en Vietnam y trasmitió a los países americanos. Los hechos protagonizados por los “servicios”, como el Batallón de Inteligencia 601, los grupos de inteligencia naval como el comandado por el TN Astiz, o de la Policía de la Provincia de Bs As, bajo el mando del comisario Etchecolatz, crearon en el imaginario popular, con sus frecuentes métodos de acción, la sensación que inteligencia es sinónimo de secuestradores y torturadores.

Ni la SIDE, Secretaría de Inteligencia del Estado ni las direcciones de inteligencia dependientes de las fuerzas armadas supieron advertir años más tarde que si la invasión a Malvinas se retrasaba hasta el verano austral, el Reino Unido no tendría disponibles los portaviones, los cuales estaban en etapa de retirada de la Royal Navy. La inteligencia militar tampoco tuvo una destaca actuación para un mejor desarrollo de las operaciones militares en la guerra de Malvinas. Solo mencionar que existían varios puntos de desembarco en la Isla Soledad pero uno de los más probables era San Carlos y nunca estuvo defendido previendo una operación de desembarco anfibia de los ingleses. Se podría haber advertido que en duelos de artillería los obuses Oto Melara de 105 mm del EA, cuyo alcance máximo era 11.000 metros nada podrían hacer frente a los L118 Light gun británicos que disparaban a 17.000 metros, y que deberían utilizarse en las islas los obuses de 155 mm. Estos son algunos hechos de inteligencia que Argentina debía conocer para emprender y sostener una campaña como la realizada.

Durante la era democrática el exceso de gastos secretos llegó en los 90´en torno a los 360 millones de dólares, no mejoró el rol y por ende la imagen de la SIDE, actualmente Secretaría de Inteligencia. Hoy es un organismo formado por más de dos mil (2000) agentes civiles denominados PCI en la jerga de los servicios, Personal Civil de Inteligencia, entre cuyas acciones más exitosas, confidencia de un ex director de inteligencia de una de las tres fuerzas armadas, es tener intervenidas las comunicaciones de los principales políticos y militares del país para mantener informado al gobierno de turno.

Actualmente existe una gran preocupación por el ascenso a Jefe de Estado Mayor, de un oficial de la especialidad inteligencia en una de las fuerzas que componen el instrumento militar argentino. Realmente no debería mal predisponer a ningún ciudadano, al contrario podría ser una excelente elección en cualquier país occidental. Esto en la medida que su foja de servicios sea superlativa, cosa que no ocurre desde hace muchos años en las Fuerzas Armadas Argentinas, donde para alcanzar la máxima graduación, el mérito no es decisivo. Como paradigma el general americano Petraeus, comandante de operaciones en Irak y Afganistán fue propuesto por el presidente Obama, como Director de la CIA.

Tal vez la ciudadanía y sus representantes deberían cuestionarse porque un oficial con actitudes reñidas con la ética de la institución militar a la que pertenece y de estar sospechado de enriquecimiento ilícito como funcionario público, haya sorteado exitosamente su pliego el ascenso al grado de general de división, en la comisión de Defensa del Senado Nacional, con el voto decisivo de un senador de la oposición en el año 2010. Dos años antes también tuvo la aprobación para que pueda lucir las insignias de general de brigada, siendo ya Director de Inteligencia de la fuerza a la que pertenecía.

Acaso la historia de las agencias de inteligencia local y la actuación de sus agentes nos lleven a darle la razón a Jorge Luis Borges cuando hablaba del género policial y expresaba “en verdad los crímenes no se resuelven por razonamientos, sino por delaciones”.

* Escuela de Defensa Nacional. MS en Defensa Nacional.

 
GLOBAL TRENDS 2035
¡nuevo!


EL MUNDO EN 2035

ACTUALIDAD

ARGENTINA
El concepto de la reforma laboral

LATINOAMÉRICA
La elección de Venezuela y sus efectos políticos

INTERNACIONAL
Un mundo tenso e incierto

EVOLUCIÓN SOCIOPOLÍTICA
Balance de la conflictividad social argentina durante septiembre

DEFENSA
El debate sobre defensa y seguridad

OPINIÓN PÚBLICA
Seguimiento de intención de voto a presidente (Dic 2013 - Nov 2015)

OPINIÓN
Proyección del bicentenario de Chacabuco

SECCIONES

ARGENTINA

BOLIVIA
BRASIL

CHILE

COLOMBIA
COYUNTURA
CUBA
DEFENSA
EL SALVADOR
EVOLUCION SOCIOPOLITICA
HONDURAS
IBEROAMERICA
INTERNACIONAL
LAS AMERICAS
LATINOAMERICA

MEXICO

MUNDO
NICARAGUA
OPINION PUBLICA
PARAGUAY

PERU

URUGUAY

VENEZUELA

Opinion Publica Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de America Latina

Archivo historico banner_cp.jpg


Indicadores