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Jul-19-12 - por Rosendo Fraga
El FMI presentó la corrección de sus pronósticos, reduciendo el crecimiento del año en curso y alertando sobre la desaceleración de China y Brasil y el riesgo de España e Italia. Las potencias emergentes tienen la menor tasa de crecimiento desde la crisis 2009. Ya al finalizar 2011 el gobierno chino advirtió que la crisis en gestación sería más grave que la anterior, al no poder usar los instrumentos con los cuales logro neutralizarla. Por su parte, el gobierno brasileño también había advertido entonces que esta crisis sería más difícil que la de 2009. Para la estimación de expertos australianos, el 28 de marzo ha sido el día en el cual la economía del mundo emergente superó a la de los países desarrollados (G7). La desaceleración en el mundo emergente acentúa la perspectiva de un freno en la economía mundial en el segundo semestre que acaba de iniciarse. La economía china crecía el año pasado al 11,5% y en el segundo trimestre de este año lo ha hecho sólo 7,6%, casi cuatro puntos menos. En el caso de Brasil la desaceleración es menos drástica, ya que en 2011 creció al 2,7% y este año no llegaría al 2%. Analizando el mismo periodo, el crecimiento de India -que esta semana realiza elecciones presidenciales- que estaba entre el 7 y el 8%, este año bajaría al 5%. Con las grandes potencias emergentes desacelerándose, los problemas del mundo desarrollado se incrementan. Pese a ello, sigue vigente la visión de largo plazo de acuerdo a la cual el eje de la economía mundial se traslada de occidente al Asia durante el siglo XXI.
El FMI también advirtió que España e Italia pueden provocar una crisis global, subrayando la importancia de Europa como detonante de mayores problemas. La tasa de interés que pagan los países de la zona euro ya ha configurado una Europa de tres velocidades. Hay cinco países que se están financiando a tasa negativa (Alemania, Francia, Holanda, Austria y Finlandia), beneficiándose en este sentido de la penuria de sus asociados; luego hay otros cinco, los PIIGS (Italia, España, Portugal, Irlanda y Grecia), que pagan en cambio la mayor tasa en la historia del euro. Entre estos dos extremos, los 7 países restantes de la eurozona pagan tasas más moderadas. Para el organismo internacional Europa vivirá una recesión (incluso puedo haber comenzado ya). Las diferencias entre Berlín y París siguen predominando sobre los acuerdos, al mismo tiempo que crece la impresión de que España necesitará un segundo rescate y el propio primer ministro italiano reconoció que su país podría necesitar asistencia financiera. Mientras dos tercios de los alemanes apoyan la gestión de crisis de Merkel, que busca condicionar los rescates al cambio de conducta de quienes lo reciben, en Grecia tres de cada cuatro están dispuestos a abandonar el euro si no se flexibilizan las condiciones comprometidas para los rescates. El desempleo en la eurozona está en 11%, siendo el doble entre los jóvenes y alcanzando a la mitad de ellos en España y Grecia.
En los EEUU el crecimiento económico se desacelera y surgen dudas sobre el largo plazo. Los países asiáticos (China, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Singapur) van reduciendo gradualmente el porcentaje de bonos del Tesoro en sus reservas. Lo hacen en forma gradual y sostenida, evitando generar una crisis. Una década atrás tenían el 70% de sus reservas en dólares y ahora el 62%. En el corto plazo parece alejarse la posibilidad de que la FED ponga en marcha nuevos estímulos al crecimiento aunque las ventas volvieron a caer el mes pasado. El diagnóstico público de su titular (Bernanke), es que el país crecerá menos y lo mismo sucederá con el empleo. La economía sigue siendo el flanco vulnerable de Obama en la elección y los sondeos, a menos de cuatro meses de la elección, continúan sin arrojar una ventaja significativa para ninguno de los dos candidatos. En el plano internacional, la Secretaria de Estado (Clinton) está culminando una extensa gira internacional en Egipto e Israel, buscando reducir los riesgos de conflicto en el Cercano y Medio Oriente, cuando la Casa Blanca adelanta en cuatro meses el refuerzo de su flota en el Golfo Pérsico para asegurar la navegación por el estrecho de Ormuz, en caso de que escale el conflicto con Irán.
Mientras la economía global se complica, la crisis siria se está transformando en una guerra civil, como sucediera en Libia. A un año y medio del inicio de la Primavera Árabe, sus efectos siguen generando cambios estratégicos y políticos. Partidos islámicos han ganado las elecciones en Túnez y Egipto, donde se inició el movimiento. Pero no ha sucedido lo mismo en Libia, país que sigue mostrando una fuerte inestabilidad. La secesión en Mali, con la creación en su territorio de la República Islámica de Asawad, es consecuencia de la crisis libia. Argelia ha logrado contener la crisis y el oficialismo ganó las últimas elecciones derrotando a las fuerzas islámicas. En Yemen, la salida del Presidente ha dado lugar a una situación frágil e inestable. En el caso de Siria, la extensión de una guerra civil puede ser un factor de desestabilización regional que afecte no solo a Israel y el Líbano, sino también a Irak y Turquía por el conflicto kurdo y también a Irán, que teme perder un aliado regional importante si Assad es desalojado del poder. A su vez el Presidente parece dispuesto a trasladar su gobierno al norte del país, a la región originaria de la secta alauita a la que pertenece, en caso que no logre dominar a los rebeldes que han irrumpido en Damasco. Esto podría prolongar la guerra civil en momentos que Rusia da por tierra con las esperanzas de los países occidentales de lograr una intervención militar de la UN, al reiterar que usará el veto para impedirlo. El atentado suicida que costó la vida al Ministro de Defensa y a los funcionarios más importantes en materia de seguridad y el aumento de las deserciones tanto de generales como de soldados, muestran un régimen en descomposición.
En conclusión: la desaceleración de la economía en China y Brasil evidencia que el mundo emergente hoy no amortigua como en el pasado el freno de la economía en el mundo desarrollado; la situación de Europa es crítica, con la Eurozona funcionando de hecho con varias velocidades e Italia y España siendo amenazas para la estabilidad global; en los EEUU la recuperación se ha frenado, siendo la economía el mayor problema para la reelección de Obama, quien acelera el refuerzo naval para asegurar el estrecho de Ormuz y Siria vive ya una guerra civil y su desestabilización aumenta los riesgos de conflicto en Cercano y Medio Oriente.
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