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Jul-10-12 - por Ricardo Julio Jaén*
Muchas son las lecturas que desde el análisis político se pueden hacer de la conferencia de prensa que dio el gobernador de la Provincia de Buenos Aires este pasado sábado, pero hay una, a mi juicio, que no es interpretativa sino fáctica: se intentó claramente diferenciar en estilo, forma y concepto de Cristina Kirchner.
Más allá de la coyuntura del desdoblamiento del pago del aguinaldo y las críticas de mal administrador surgidas de la órbita kirchnerista, Scioli no abandonó su estrategia de largo plazo de convertirse en la única opción del peronismo -deseada por una buena parte y no deseada por el gobierno- de retener el poder en las elecciones presidenciales del 2015.
A pesar de que propios y ajenos le reclaman una actitud más agresiva -políticamente hablando- con la Presidenta, él sigue apostando a esta suerte de guerra de “aguante y tolerancia”, con la idea centrada en que el discurso negativo y de desgaste a su persona que se plantea desde el ejecutivo nacional no solo lo posiciona como alternativa dentro del justicialismo, sino también en el resto de la sociedad, lo que en síntesis explicaría sus buenos números de imagen positiva en la opinión pública.
Pero parece claro que la disputa por el futuro poder está ya definitivamente instalada y es una lucha entre dos; el resto, gobernadores e intendentes, como siempre ha sido dentro del peronismo, que hoy mayoritariamente apoyan públicamente a Cristina, esperaran a ver quien queda mejor parado para volcarse luego furiosamente en apoyo irrestricto de quien haya logrado el consenso mayoritario de la opinión pública independiente, que es la verdadera llave del triunfo electoral.
La variable económica será como siempre importante en esta compulsa y en ese sentido la contradicción hoy existente entre condiciones estructurales y potencialidades futuras de su marcha, que distan bastante de ser malas enfrentadas a las políticas algo erráticas y zigzagueantes del gobierno, no dejan aún entrever si “el modelo” resurgirá con todo su esplendor, haciendo entonces posible alguna alquimia política que les permita a los K intentar poner en carrera nuevamente a su única candidata por la vía de la siempre imprevisible reforma constitucional o, por el contrario, el estancamiento y agotamiento del “modelo” termina convirtiéndose en “el viento de cola” que lo lleve a Scioli a su candidatura.
La paciencia y la espera del error ajeno por un lado y la vehemencia y el dogmatismo por otro caracterizan esta disputa política frente a una sociedad que empieza a observar, con algún grado de preocupación, que los actores involucrados sepan jugar este juego manteniendo los términos de responsabilidad institucional, económica y social, pues de no ser así, casi seguramente alguien que hoy ni se lo imagina será el Presidente en el 2015.
* Consultor y analista político.
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