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La importancia del voto latino en las elecciones norteamericanas PDF Imprimir E-Mail

Jun-18-12 - por Lic. Milagros López Belsué*

El voto hispano/latino gana mayor influencia tanto para los republicanos como los demócratas frente a las elecciones norteamericanas del 6 de noviembre. El crecimiento poblacional latino dentro de los Estados Unidos es ya un hecho, y como el mismo presidente Obama lo ha dicho, “con cifras viene poder político”. Una de las claves frente a los venideros comicios estará en el registro del voto latino, en un país donde el sufragio no es obligatorio.

El cambio demográfico en los Estados Unidos es una realidad. Los hispanos constituyen la primera minoría en el país, con más de 50 millones de personas (16% del total de la población norteamericana), y es el grupo que está creciendo más rápidamente. Según el Censo 2010, entre el 2000 y el 2010, la población hispana aumentó en un 43%, o cuatro veces el crecimiento del país, que fue de de 9.7%.

Alrededor de tres cuartas partes de los hispanos en los Estados Unidos reportaron ser de origen mexicano (63% del total de la población hispana, 31.8 millones de habitantes), puertorriqueño (9%, 4.6 millones) o cubano (4%, 1.8 millones). Asimismo, desde el año 2000, tres grupos de origen hispano sobrepasaron 1 millón de habitantes: salvadoreños (1.6 millones), dominicanos (1.4 millones) y guatemaltecos (1.0 millones).

Siguiendo los datos del Censo 2010, más de la mitad de dicha población hispana residía en tan sólo tres estados: California (28% del total de hispanos), Texas (19%), y Florida (8%). En el 2010, 37.6 millones -75%-, de los hispanos vivían en los ocho estados con poblaciones hispanas de 1 millón o más: California, Texas, Florida, Nueva York, Illinois, Arizona, Nueva Jersey y Colorado. Por otra parte, la población hispana experimentó un crecimiento entre el 2000 y 2010 en todos los 50 estados y el Distrito de Columbia.

“Con cifras viene poder político”. En política no sólo importa la cantidad de población –que se traduce en votos-, sino también su poder adquisitivo, que cuenta en la economía. De esta forma, el poder del voto latino se traduce no sólo en el poder del sufragio, sino también en su poder de compra.

Como afirma Solomon D. Trujillo en un artículo publicado por el Pacific Council, la población hispanoamericana es joven, cuenta con una creciente productividad, su ingreso per cápita está aumento, su apetito de consumo está impulsando nuevos gastos en los hogares, y es emprendedora.

Según un informe de la firma Nielsen, experta en tendencias de los consumidores en diversos países, la población hispana en Estados Unidos gasta cada año alrededor de mil millones de dólares y tendrá un poder adquisitivo de 1,5 mil millones para 2015. De esta forma, si actualmente puede considerarse a la comunidad hispanoamericana como la duodécima mayor economía del mundo, entre España e Italia, dentro de tres años será la novena. Su ingreso per cápita es más alto que en los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y podría formar parte del G20 –que reúne a las principales economías del mundo-.

En momentos en que se calcula que al menos 12,2 millones de latinos acudirán a las urnas, tanto demócratas como republicanos buscan atraer el voto latino, y tanto el presidente Obama como el candidato republicano Mitt Romney realizan campañas en español, aunque ninguno de los partidos ha realizado una significativa inversión en lo que al registro del voto latino respecta.

Tradicionalmente más cercano al Partido Demócrata, el voto latino puede ser decisivo en “estados péndulo” (o swing states, aquellos en los que ningún partido tiene asegurado el triunfo) como Florida, Arizona, Nevada, New Mexico y North Carolina. De ellos, Florida es el único estado que cuenta con un voto latino en bloque hacia el Partido Republicano, representado por los cubano-norteamericanos (un cuarto del total de la población latina del Estado). Recordemos que desde la presidencia de Kennedy, todos los presidentes republicanos han cultivado la relación con la comunidad cubana en Florida en conjunto con los miembros republicanos del Congreso de origen cubano-americanos, facilitando la entrada de los inmigrantes cubanos a suelo americano. Antes de 1980, todos los refugiados cubanos eran bienvenidos en Estados Unidos como refugiados políticos; ello cambió en los 90, cuando sólo los cubanos que alcancen suelo americano –no aguas americanas- serán considerados como refugiados, a través de la llamada “política de pies mojados, pies secos” (wet foot, dry foot policy). Esta política otorga una posición privilegiada a los cubanos, frente a otros inmigrantes a los Estados Unidos.

Las encuestas dan cuenta de que los latinos son como otros votantes al preocuparse por la educación, el trabajo, la economía y la salud pública; pero tienden a cerrar filas cuando se sienten atacados o marginados, como con el debate de la inmigración. El problema de la inmigración impacta de manera más directa a los mexicanos, centroamericanos –a excepción de los puertorriqueños que son considerados ciudadanos norteamericanos- y sudamericanos.

La estrategia republicana para atraer el voto latino es poner énfasis en el impacto negativo de la crisis económica en dicha comunidad. Los latinos son los más golpeados, los que han visto mayormente descender sus ingresos y aumentar el desempleo (la tasa de desempleo entre los latinos es del 11% y la tasa de pobreza del 30%). El Partido Republicano contrató directores de campaña para el voto latino en seis estados claves: Colorado, Florida, Nevada, Nuevo México, Carolina del Norte y Virginia y ha creado a comienzos de junio el Comité Directivo Hispano, "Juntos Con Romney".

Sin embargo, durante las primarias republicanas, Romney ha mostrado preferencia por políticas restrictivas respecto a los 11 millones de inmigrantes que residen en Estados Unidos sin la debida documentación: se pronunció en torno a la Ley Arizona que penaliza a los indocumentados calificándola de modelo y bloqueó, durante la administración Obama, el proyecto de ley conocido como Dream Act que propone otorgar residencia legal a decenas de miles de inmigrantes.

Del lado demócrata, aunque la prometida reforma migratoria aún no se ha llevado a cabo y el número de deportaciones ha sido récord en la administración de Obama, ésta aún cuenta con la mayoría del voto hispano. La más reciente encuesta entre votantes latinos de NBC, Wall Street Journal y Telemundo, otorga a Obama 61% frente a su rival Mitt Romney, con 21%. Recordemos que en 2008, Obama obtuvo el 67% del voto latino frente a al candidato republicano John McCain en 2008. La campaña de Obama, con su mensaje “Latinos por Obama”, espera repetir el apoyo sustancial de entre los más de 20 millones de hispanos inscritos en el registro electoral. El problema es que sólo 7 de cada 10 de quienes tienen derecho a votar acuden a las urnas, y falta entusiasmo entre un electorado latino que puede emitir un voto castigo frente a la pendiente reforma migratoria.

Pese a que las relaciones de Estados Unidos con América Latina han sido más bien esporádicas, limitadas a la resolución de crisis puntuales o a tratados de comercio bilaterales o sub-regionales; la comunidad latino-norteamericana está aumentando su influencia política y económica al interior del país, y muchos se encuentran desempeñando cargos oficiales –ya sea a nivel legislativo, en el Servicio Exterior, en las Fuerzas Armadas; incluso el candidato republicano evalúa candidatearse con un latino como vicepresidente-.

En el corto plazo y frente al escenario electoral, tanto el Partido Demócrata como el Republicano reconocen la importancia del electorado latino -aunque Obama goza de una ventaja sustancial entre este grupo-, que puede ser decisivo en los swing states. En el mediano y largo plazo, de mantenerse la tendencia en el cambio demográfico esta probablemente redundará en una redefinición de la política de Estados Unidos hacia la región.

* Directora de Investigaciones del CENM

 
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