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Jun-14-12 - por Rosendo Fraga
La semana pasada se firmó la Alianza del Pacífico en Chile, lo cual implica la constitución del bloque comercial más importante de la región. Los Presidentes de México (Calderón), Perú (Humala), Colombia (Santos) y Chile (Piñera) la firmaron, generando así el bloque comercial más importante de América Latina. El MERCOSUR, que posee economías más cerradas (por ejemplo Brasil), tiene un volumen de comercio exterior menor que el del nuevo grupo. En términos de población y PBI, en cambio, son dos grupos relativamente equivalentes. Los cuatro países que firmaron esta Alianza tienen acuerdos de libre comercio con los EEUU y al mercado asiático como destino principal de sus exportaciones. Los cuatro también poseen costa sobre el Pacífico. Cuando se lanzó la iniciativa el año pasado, gobernaba todavía Alan García en Perú y podía decirse entonces que en lo político-ideológico estaba integrado por cuatro gobiernos de centroderecha. Con el triunfo de Humala, que se alinea con el modelo brasileño, esto ha dejado de ser así. Pero el Presidente peruano siguió adelante, consciente de que los intereses de largo plazo de su país hoy pasan por profundizar y ampliar la proyección hacia el Pacífico. Los firmantes se encargaron de expresar que se trata sólo de un acuerdo de libre comercio que no implica compromisos políticos. Fuera de estos cuatro, dos países de América Central con gobiernos de centroderecha han manifestado la intención de incorporarse: Costa Rica y Panamá. El primero tiene un TLC con EEUU en el marco del firmado por América Central y el segundo lo firmó en forma simultánea a Colombia y después de que lo hiciera Perú. Un triunfo del PRI en las presidenciales mexicanas no alteraría este acuerdo y quizás tampoco lo haría un triunfo del candidato de la izquierda.
América Latina queda así dividida en tres bloques comerciales que muestran cierta afinidad política. Por un lado está la naciente Alianza del Pacífico, definida por el libre comercio con los EEUU y por tener costa sobre este océano, donde predominan los gobiernos de centroderecha. Por otro lado está el MERCOSUR, con economías menos abiertas, una menor dependencia de los mercados de Asia (pese a la exportación de soja a China) y donde predomina una tendencia política de centroizquierda. La incorporación de Venezuela como miembro pleno del grupo se encuentra bloqueada por decisión del senado de Paraguay y no parece que vaya a resolverse pronto. Mientras en la Alianza del Pacifico las exportaciones al Asia superan más de la mitad, en el MERCOSUR son todavía un cuarto del total. Ningún país de este grupo tiene costa sobre el Pacifico ni TLC con EEUU. El tercer bloque son los países que integran la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA). De los países que la integran sólo uno tiene acuerdo de libre comercio con los EEUU: Nicaragua, en el marco del tratado firmado por América Central antes que Ortega llegara al poder. Mientras el MERCOSUR ha sido un bloque comercial que después desarrolló cierto nivel de concertación política, con el ALBA sucede al contrario: fue un bloque inicialmente político que luego desarrolló algunas iniciativas económicas. Pero la situación presenta paradojas, como que Venezuela es el país más opuesto políticamente a los EEUU en América del Sur, pero al mismo tiempo es el que destina mayor porcentaje de sus exportaciones a los EEUU por el petróleo.
En Bogotá se reúnen los cancilleres de UNASUR y asume su nuevo secretario general. El venezolano Alí Rodríguez -muy próximo a Chávez- asume ahora por un año el cargo, tras desempeñarlo durante el mismo lapso una colombiana (Mejías), luego del acuerdo para que los dos países compartan por igual tiempo la función que dejó vacante la muerte del ex Presidente Néstor Kirchner. La reciente Cumbre de Presidentes de las Américas en Colombia y la asamblea de los cancilleres de la OEA en Bolivia mostraron que UNASUR tiene una débil capacidad de acción política común, más allá de haber logrado ciertos éxitos en la distensión de conflictos dentro de la región. Con la secretaría general en manos de un venezolano de orientación chavista no será fácil la acción política de UNASUR –que no ha emprendido iniciativas en el campo económico-, aunque Brasil siempre armoniza, evitando que se profundicen los conflictos. La Cumbre de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), que incluye a todos los países del continente con la excepción de EEUU y Canadá, concentra hoy esfuerzos de la diplomacia brasileña que tiempo atrás se dedicaban a UNASUR.
La Asamblea de Cancilleres de la OEA ratificó la división política que existe en la región, ya evidenciada en la VI Cumbre de Presidentes de las Américas de Bogotá. Ya desde el discurso de apertura inicial, a cargo de Evo Morales como Presidente del país anfitrión, se evidenció por parte de los países del ALBA una clara decisión de confrontar con Washington. Los países de este grupo (9 de los 35 que integran la OEA) denunciaron el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR), que en los hechos había dejado de ser operativo por la guerra de Malvinas y diseñaba un modelo de seguridad regional impulsado por los EEUU desde las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Pero el conflicto más relevante se planteó alrededor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuestionada por los países del ALBA por considerar que se extralimita avanzando sobre la soberanía de los países miembros. Esta comisión ha emitido informes críticos sobre la libertad en Venezuela y la de prensa en Ecuador. Brasil apoyó con más cautela la crítica hacia la CIDH, que fue defendida por los EEUU y varios países de la región. La declaración de apoyo a la posición de Argentina en el conflicto Malvinas fue emitida sin la firma de EEUU y Canadá.
En conclusión: la firma de la Alianza del Pacifico implica que surge en la región otro bloque comercial con la dimensión del MERCOSUR, pero con mayor significación en términos de comercio internacional; América Latina aparece así con tres bloques que delinean posiciones diferentes en materia de comercio internacional y con cierto sesgo político también: AP, MERCOSUR y ALBA; asume un venezolano como nuevo secretario general de UNASUR -aunque por un solo año-, cuando esta entidad parece haber perdido cierto impulso, quizás por el empuje que da Brasil a la CELAC; por último, la asamblea de cancilleres de la OEA confirmó la división política que ya manifestó la VI Cumbre de Presidentes de las Américas.
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