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May-21-12 - por Josefina Ichaso
El plan para mantenerse en el poder de Boris Tadic fracasó y Serbia se unió a los países europeos que optan por el cambio. Tras la dimisión del cargo presidencial y el adelanto de las elecciones en busca del tercer mandato, el presidente serbio fue derrotado en la segunda vuelta por el candidato opositor Tomislav Nicolik.
El 4 de abril el presidente de Serbia, Boris Tadic, presentó su renuncia al cargo con el fin de adelantar las elecciones presidenciales para que coincidan con las legislativas. El objetivo de Tadic era buscar la tercera reelección de su mandato y fortalecer el Partido Democrático en el Gobierno.
En los comicios celebrados el 6 de mayo, Tadic triunfó con el 26,7% frente al 25,5% del opositor Nikolic. Pero en las elecciones legislativas, el triunfo fue del partido opositor de Nicolik -Partido Progresista Serbio- con el 24,7%; seguido del oficialista Partido Democrático con el 23,2%. En tercer lugar se ubicó el Partido Socialista Serbio (SPS) liderado por Ivica Dadic con el 16,6%. Ninguno de los principales partidos consiguió porcentaje suficiente para conformar mayoría en el gobierno, por lo tanto se espera que el SPS forme una coalición con alguna de las dos primeras formaciones.
En la segunda vuelta presidencial celebrada el 20 de mayo, el triunfo inesperado por las encuestas, fue del candidato opositor: de acuerdo al Centro para las Elecciones Libres y la Democracia (CeSID) con el 70% de los votos contados, Nikolic obtuvo el 49,9% y Tadic el 47,4%.
Los resultados de la segunda vuelta constituyeron un caso excepcional en la política serbia: es la tercera oportunidad en que ambos candidatos se enfrentan a elecciones; en las anteriores dos – 2004 y 2008- Nicolik triunfó en la primera vuelta y Tadic en la segunda. Sin embargo, en los casos anteriores, el opositor se presentó liderando el Partido Radical de Serbia y con un discurso nacionalista fuerte. En este caso, optó por una política más moderada y coincidió con Tadic en los dos temas centrales de las elecciones: la adhesión de Serbia a la UE y la defensa al diálogo frente a los conflictos con Kosovo.
La ventaja que obtuvo Nicolik en estas elecciones fue la situación de Serbia desde la crisis: el país tiene una tasa de desempleo del 23.7% (9.7 puntos más que en el 2008), la deuda ha aumentado un 16% y la moneda local –dinar- sufrió una fuerte devaluación.
Por lo tanto, si bien la imagen general de la Unión Europea (UE) sobre la política de Tadic es positiva – en marzo consiguió el estatus necesario para la adhesión de Serbia al bloque- los ciudadanos serbios optaron por el cambio y a su vez, demostraron la desconfianza hacia la política en general: el 45% de los 6,8 millones de habilitados concurrió a las urnas.
Serbia se convirtió en un país más dentro de la lista europea que opta por el cambio. Si bien la posición internacional del país balcánico no presentará mayores diferencias más que un posible diálogo con Rusia, el nuevo presidente se enfrentará al desafío de un país en crisis económica y la necesidad determinante de mantener el diálogo frente a Kosovo para la adhesión a la UE.
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