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May-02-12 - por Rosendo Fraga
La elección presidencial de 2011 dejó claro que el dato más novedoso fue el grado de dispersión de la oposición. Casos donde el primero superara el 50% se dieron en la política argentina y en la política latinoamericana contemporánea, pero que el segundo tuviera sólo 17% nunca se dio.
Sobre esta división, cabe destacar que tanto la UCR como el Socialismo históricamente tuvieron una posición contraria a la privatización de YPF. En los noventa los legisladores de ambas fuerzas votaron contra ella, mientras que el peronismo lo hizo a favor, incluidas figuras relevantes del actual oficialismo.
Pero que estén a favor de estatizar YPF no implica que tengan que estar de acuerdo con el modo, la forma y el contenido. Estas dos fuerzas de oposición -con algunas disidencias como la de Aguad- votaron el proyecto en general y con disidencias en particular, pero este matiz no es advertido por la opinión pública, que los percibió alineados detrás del oficialismo.
Les faltó capacidad para votar un proyecto propio y diferenciado, donde podría haberse planteado una nacionalización y no estatización, investigar la responsabilidad del estado argentino en el control de la empresa en los últimos años, cuestionar el artículo que declara de interés público nacional el abastecimiento y la producción hidrocarburíferas que limita el poder de las provincias, etc.
En cuanto a quines se opusieron (Macri, Carrió y sectores del PJ disidente), se diferencian como oposición y ello puede darles réditos en el largo plazo. Hay un tercio de la población que es fuertemente opositor y que incluso no apoya la estatización de YPF, y que hoy se ve más representado por estos sectores.
Quizás el grueso de la UCR y el FAP pensaron en la coyuntura sin generar un proyecto alternativo y las otras expresiones de la oposición apostaron a diferenciarse hacia el futuro.
Pero esta desarticulación opositora y el voto a favor de la estatización de YPF de cuatro de cada cinco legisladores nacionales hace que el gobierno avance más decididamente en función de su consigna vamos por más, vamos por todo y, entre otras iniciativas, se retome la de reformar la Constitución para permitir un tercer período consecutivo de Cristina Kirchner.
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