|
Abr-13-12 - por Rosendo Fraga
La primera de estas Cumbres se realizó en Miami durante la primera presidencia de Clinton. La iniciativa buscó avanzar en acciones y políticas comunes, en una región que parecía coincidir con los postulados de EEUU, sintetizados en el llamado Consenso de Washington: democracia y libre mercado parecían ser los dos pilares en los consensos continentales de entonces. Pero muchas cosas cambiaron. El surgimiento de Chávez y el ALBA modificó la situación política e impidió avanzar en consensos sobre temas políticos, mientras que el libre comercio perdió apoyo y la crisis global modificó las relaciones económicas intrarregionales.
En la IV Cumbre de Presidentes de las Américas realizada en Mar del Plata (Argentina), EEUU no pudo lograr consenso acerca del ALCA, el proyecto para alcanzar un área de libre comercio en todo el continente impulsado tanto por Bush padre como por Clinton. Los cuatro países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) y Venezuela se opusieron.
En la V, que tuvo lugar en Trinidad Tobago al comienzo de la Presidencia de Obama, este se limitó a escuchar antes que ha impulsar un proyecto definido.
Ahora, en la VI que se realiza en Cartagena (Colombia), la situación política de la región no permitirá demasiados consensos en temas concretos. América Latina ha crecido en los últimos años, como el resto del mundo emergente, y la influencia de EEUU se ha debilitado. En lo económico, han surgido nuevos actores extra-regionales, como China. Cuba ha sido excluida del temario, dado que no habrá consenso. La droga como tema estará, pero difícilmente se alcancen acuerdos relevantes. El libre comercio ha perdido relevancia en la relación entre la región y los EEUU. El conflicto Malvinas estará presente, pero no es seguro que se incluya en la declaración final, dado que no habrá acuerdo en este punto entre los países latinoamericanos y EEUU y Canadá.
Esta Cumbre queda así más bien limitada al intercambio de opiniones y la elaboración de consensos muy genéricos, pero es una oportunidad en la cual tanto EEUU como América Latina y el Caribe revisan cada tres años su relación.
La región llega a esta Cumbre con diversas líneas políticas y grupos de integración regional diferentes. Por un lado está la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), que se identifica con la izquierda populista que alinea a Cuba -único país del continente no invitado a la Cumbre-, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y varios países del Caribe. Es el bloque anti-EEUU. Se trata de un bloque político que también tiene algunos acuerdos en lo económico. Por otra parte el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), un proyecto de integración económica, pero que en los hechos asume una línea política de izquierda moderada o socialdemócrata. Son países sobre el Atlántico. En tercer lugar se encuentra la Asociación del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile), integrada por países que tienen costa sobre el Pacífico y acuerdos de libre comercio con los EEUU. Todos tienen gobiernos de centroderecha con la excepción de Perú, aunque el giro pragmático de Humala lo acerca a esta posición. Los países de Centroamérica tienen acuerdos de libre comercio con EEUU y ciertas estructuras políticas regionales.
Pero hay situaciones particulares: Venezuela lidera el ALBA, pero pretende al mismo tiempo ser miembro pleno del MERCOSUR, y Nicaragua tiene acuerdo de libre comercio con los EEUU, pero al mismo tiempo está en el ALBA.
Los roles que asumirán los países y los presidentes son bastante previsibles. EEUU buscará no confrontar. Brasil por su parte hará sentir su liderazgo, que es creciente en América del Sur, poniendo límites a Washington pero sin confrontar. Los países del ALBA y Chávez -si finalmente concurre- asumirán una posición crítica hacia los EEUU. Colombia, como país anfitrión, buscará conciliar y buscar una declaración final que tenga algún contenido. Chile y México tenderán a coincidir con los EEUU.
|