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Ene-11-12 - por Rosendo Fraga
La gira que realiza el Presidente de Irán por América Latina tiene lugar en un momento de particular tensión en el conflicto generado por su plan nuclear. La Unión Europea (UE) ha manifestado que podría dejar de comprar petróleo iraní, sumándose a sanciones que impulsa EEUU. Esto implicaría una grave crisis para la economía de Irán, que ya está en dificultades. La respuesta del gobierno del Presidente Ahmadinejad ha sido amenazar con bloquear el estrecho de Ormuz por el cual pasa aproximadamente un tercio del petróleo que se comercia en el mundo, realizando ejercicios navales en la región y probando con éxito misiles que desde el territorio iraní alcanzarían a Israel. Washington ha manifestado que responderá militarmente si Irán realiza el bloqueo, y tiene un portaaviones próximo para entrar en operaciones. Cabe recordar que en Bahrein se encuentra el comando de una de las flotas de la Marina estadounidense. Al mismo tiempo, Irán informó que ha puesto en funcionamiento una planta para el enriquecimiento de uranio, desafiando una vez más a la comunidad internacional. Ello sucede cuando EEUU cierra una venta sin precedentes de material militar a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos, que constituyen la potencia regional que enfrenta a Irán.
La gira se realiza por cuatro países de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), liderada por Venezuela y Cuba. El presidente iraní visita dichos países además de Ecuador y Nicaragua, que también integran este grupo regional, abiertamente enfrentado con los EEUU. Estos países latinoamericanos constituyen uno de los grupos regionales más relevantes que apoya a Irán en el mundo en desarrollo y esta es la primera causa por la cual el presidente iraní elige visitarlos en un momento de particular tensión, y no opta por Asia o África. Con Venezuela Irán tiene una alianza militar de alcances imprecisos, pero ha utilizado la influencia de Chávez en América Latina para desarrollar relaciones en los países del ALBA. Cabe señalar que cuatro oficiales navales venezolanos asistieron como observadores a los ejercicios realizados por la marina iraní en proximidades del estrecho de Ormuz, hace pocos días. El segundo país que visita es Nicaragua para asistir a la reasunción del Presidente Ortega, que inicia un tercer mandato consecutivo tras una discutida reelección. El presidente nicaragüense ha destacado la afinidad ideológica entre los dos países, argumentando que en 1979 coincidieron la revolución sandinista en su país y la caída del Sha en Irán. Ambas revoluciones tuvieron lugar contra gobiernos aliados de Washington. Cuba y Ecuador tienen acuerdos de diverso tipo con Irán en lo económico, comercial, energético y militar. Ahmadinejad manifestó su intención de visitar Guatemala -un país que no integra el ALBA- para asistir a la asunción del nuevo Presidente de centro derecha, el General retirado Pérez Molina, quien inicialmente aceptó pero que después retrocedió por las críticas que recibió de la oposición y las sugerencias de EEUU de que no aceptara la visita.
Frente a la gira del Presidente iraní, el Departamento de Estado desaconsejó a los países de América Latina que lo reciban. Lo hizo argumentado que Irán está poniendo en peligro la paz mundial con su plan nuclear y su apoyo al terrorismo internacional. Como queriendo reforzar el consejo, expulsó a la cónsul venezolana en Miami, acusada de estar vinculada a una red terrorista iraní que planeaba atentados en Washington y en México, las que incluían las sedes de las embajadas de Arabia Saudita.
Pero el viaje del Presidente iraní muestra que la influencia política de EEUU ha disminuido en la región respecto al pasado. Sólo el gobierno guatemalteco siguió dicho consejo, mientras que no lo hicieron los otros cuatro países que integran el ALBA. Respecto a Bolivia, si bien no llega Ahmadinejad, cabe recordar que el año pasado estuvo en el país el ministro de Defensa iraní (Vahidi), quien se vio obligado a salir anticipadamente del país al conocerse la visita, dado que tiene pedido de captura vía Interpol, acusado de haber participado en el atentado realizado en 1994 en Buenos Aires contra la sede de la AMIA, en el cual murieron decenas de personas y fueron heridas más de un centenar.
Pero la ausencia de Brasil y Argentina en la gira muestra las limitaciones que también tiene el acercamiento de Irán a América Latina. El gobierno de Lula tuvo hacia el final de su segundo mandato una política de acercamiento a Irán que lo alejó de Washington. Junto con el primer ministro de Turquía (Erdogan), intentaron una frustrada mediación entre Teherán y las potencias occidentales. Pero Dilma decidió tomar distancia del régimen iraní, criticando su autoritarismo y la sumisión de la mujer que impone, sumándose con estos argumentos a las críticas contra el gobierno de Ahmadinejad. En cuanto a la Argentina, en los últimos meses de 2011 se registró un acercamiento entre Buenos Aires y Teherán, cuyo comercio bilateral creció significativamente en los últimos dos años. Pero la justicia argentina mantuvo abierta la causa judicial contra funcionarios iraníes -incluido el actual Ministro de Defensa, como se mencionó- y el acercamiento parece haberse limitado. EEUU jugó un papel en ello, dado que medios norteamericanos informaron que la red iraní detectada en dicho país y México también tenía como blancos las embajadas de Washington y Ryad en Buenos Aires. Irán intentó mejorar relaciones con Brasil y Argentina pero no lo logró, por lo menos en forma significativa.
En conclusión: la gira del Presidente iraní por América Latina tiene lugar en momentos de particular tensión entorno al conflicto que genera el plan nuclear de Irán; los cuatro países que visita integran el ALBA, grupo regional liderado por Caracas y La Habana y que está enfrentado con EEUU; ello pone en evidencia que la influencia de Washington en la región tiene más límites que en el pasado y la falta de resultados en la política de Teherán para mejorar sus relaciones con Brasil y en recomponerlas con Argentina muestra las limitaciones que tiene su acercamiento hacia America Latina.
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