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May-24-11 - por Rosendo Fraga
En los primeros días de febrero en nuestra columna en Nación Online titulada "Jóvenes sin ocupación, problema global" decíamos que "el desempleo de los jóvenes ha sido señalado como una de las causas que han precipitado las rebeliones en el mundo árabe" y que se trataba en realidad de un "problema global" dado que "en el otro extremo del mundo en materia de desarrollo, como es Europa, se da un fenómeno similar. Por la crisis económica que afecta al continente, en España el desempleo llega al 44% en los jóvenes, en Lituania alcanza al 35%, en Grecia llega al 33% y en Eslovaquia es del 37%. Se trata de los países que han sufrido más severamente la crisis. En cambio en Alemania, donde el promedio de desempleo es de sólo 7,6% entre los jóvenes, es más alto pero alcanza a sólo 8,6%. En el caso del Reino Unido, el 20% de los jóvenes -uno de cada cinco- se encuentra hoy desempleado".
Agregábamos también que "la situación más crítica en perspectiva es que está creciendo el porcentaje de los jóvenes que ya ni estudian ni trabajan, es decir que han quedado fuera del sistema. En Italia son el 16% y en España el 15%".
Desde esta perspectiva, y si bien no todos los que protestan en España son jóvenes -aunque ellos tuvieron el protagonismo en el inicio-, no es tan sorprendente lo que está sucediendo en este país, generando movimientos de solidaridad e imitación ya en decenas de ciudades españolas, cientos en el continente europeo, también en centros urbanos de EEUU y Canadá y hasta en la región del mundo árabe más occidentalizada, como es Marruecos.
A fines del mismo mes finalizábamos nuestra columna en Nación Online diciendo: "las últimas tres décadas se han iniciado con un hecho político imponderable o imprevisto que modificó los escenarios probables y dominó los años siguientes: la disolución de la URSS en 1990 fue el imponderable en los noventa, siendo la rapidez y facilidad con la cual ocurrió lo más sorprendente; el atentado del 11 de setiembre de 2011 fue el imponderable con el cual se inició la década pasada, cuyas consecuencias revirtieron las del anterior, al encontrar límites EEUU como hiperpotencia; y las rebeliones en el mundo árabe y sus consecuencias en todo el mundo -incluida China- incorpora la duda sobre el riesgo político en el mundo emergente, que parecía ser el nuevo eje mundial".
Creo que lo que está sucediendo en Europa -con inicio en España- nos confirma la hipótesis de que la rebelión en el mundo árabe puede haber sido el gran imponderable que cambia los escenarios políticos de la década que se está iniciando.
No cabe duda que el modelo de la ocupación de la plaza Tahrir del El Cairo ha sido el utilizado por los manifestantes españoles al desafiar a las autoridades ocupando la plaza de la Puerta Del Sol en Madrid.
Los altos niveles de desempleo entre los jóvenes existían desde hace dos años, cuando las consecuencias de la crisis del mercado hipotecario de los EEUU precipitó la de confianza financiera en los llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España por su sigla en inglés). Pero ha sido la rebelión árabe y su imagen globalizada por los medios de comunicación mundiales el detonante de esta forma de protesta.
El mundo tiene paradojas. Es así como una cultura supuestamente autoritaria como la musulmana pone en marcha un reclamo de democracia con el descontento social de los jóvenes insatisfechos como uno de sus detonantes,- no el único,- la que genera un efecto imitación en Europa con su reclamo de "democracia real".
También es paradojal que la utilización de las nuevas tecnologías (Internet, redes sociales, etc.), que no fueron en realidad el medio de acción principal en el mundo árabe donde tienen un uso minoritario en la población, tienen en cambio, por su mayor penetración en Europa un rol más relevante, a partir de imitar las experiencias de Túnez y Egipto.
Es incierto qué sucederá con las rebeliones árabes. Partidos musulmanes pueden ganar las elecciones convocadas en Túnez, Egipto y Yemen. La guerra civil libia se prolonga con bombardeos de la OTAN, que resultan ineficaces para terminarla. El régimen sirio se aferra al poder sin que pueda descartarse un escenario como el de Libia.
En Europa se ha puesto en marcha un movimiento de protesta y reforma imprecisa, que no tiene la ideología del mayo del 68 francés, pero tiene una base de malestar social más amplia y extendida.
La gran pregunta pasa a ser cuáles están siendo los efectos en la hermética China -donde la represión es la mayor desde Tiananmen-, de la rebelión contra las autocracias árabes y los que comenzarán a tener la rebelión europea, sobre la insatisfacción social que existe en los EEUU. Es decir como pueden repercutir estas protestas en las dos principales economías del mundo.
Seria un error pensar que América Latina es la única región del mundo al margen de estos fenómenos porque la economía crece impulsada por el precio de las materias primas. En la misma columna de comienzos de febrero decíamos que "en América Latina, el desempleo juvenil también es un tema relevante. No solo es más alto el desempleo en los jóvenes, sino que el trabajo informal también es mayor entre ellos, siendo significativo el porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan, es decir que están inactivos".
Y seguidamente: "Siendo América Latina la región del mundo con mayor desigualdad y con la tasa de homicidios más alta -la región tiene 8,5% de la población mundial y 30% del total de homicidios-, el impacto del desempleo juvenil sobre la inseguridad pública es importante, cuando se incrementa la participación de los jóvenes el delito. Ello explica por qué la baja de la edad de la imputabilidad penal es un tema de debate dada la creciente participación de los menores en la comisión de actos delictivos."
En ese marco, cerrábamos la columna refiriéndonos al problema en nuestro país, donde el desempleo juvenil también duplica al promedio: "En el caso argentino, las mismas cifras oficiales del INDEC indican que uno de cada cuatro jóvenes entre los 15 y los 29 años ni estudia ni trabaja. Desde otra perspectiva, sólo uno de cada cuatro jóvenes tiene un trabajo formal."
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