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Tema nuclear irrumpe con fuerza en política Europea PDF Imprimir E-Mail

Mar-31-11 - por Héctor Mairena*

La crisis nuclear en Japón ha reavivado el debate sobre la energía atómica en Europa y ya está teniendo consecuencias políticas que marcarán el futuro de esta importante región del mundo.

En la actualidad en Europa funcionan 192 centrales nucleares. Catorce Estados miembros de la UE poseen 143, de ellas la mayor parte se concentran en Francia con 59, Reino Unido tiene 19 y Alemania 17. Las vecinas Rusia y Ucrania cuentan con 32 y 15 respectivamente.

Las mayores preocupaciones de los ciudadanos europeos giran en torno a la seguridad de las instalaciones y la posible vulnerabilidad de las mismas frente a eventuales ataques terroristas. En torno a lo primero, a iniciativa del gobierno austriaco, país no nuclear, recientemente se ha acordado someter las instalaciones a pruebas de resistencia. Sin embargo, la realización de dichas pruebas queda a la voluntad de cada Estado. Aunque Europa es hoy la región con el proceso de integración más avanzado del planeta, en materia de generación de energía, cada Estado conserva plenamente su soberanía. Así por ejemplo en Austria e Irlanda, la construcción de estas plantas no está permitida por las leyes nacionales.

Pero el tema ha estado presente en la agenda política en los últimos años. De manera permanente en países como Alemania, las fuerzas políticas progresistas y los  movimientos sociales, han demandado el cierre de las plantas nucleares y el cambio de la matriz energética, para sustituir las actuales generadoras atómicas con fuentes de energía limpia.

En las últimas semanas la social democracia alemana y la austríaca han planteado la propuesta de impulsar una  iniciativa  ciudadana  - mediante la recolección de un millón de firmas en al menos siete estados de la UE- a fin de lograr un acuerdo para que la UE se comprometa al abandono definitivo de la energía atómica. Mientras por un lado se han intensificado los debates en torno al tema y realizado monumentales demostraciones, otros - aún desde posiciones progresistas- critican la iniciativa social demócrata por “no ser realista”. Pero también la demanda de “Apagarlas ya”, con la que se movilizaron centenares de miles de personas el pasado sábado 26 de marzo en varias ciudades alemanas, tampoco es por ahora, realista.

Sin embargo el efecto de lo ocurrido en Japón y la movilización ciudadana ya empezó a tener consecuencias políticas directas e indirectas.

En Alemania, pocos días después del terremoto en Japón, la coalición gobernante (Demócratas Cristianos y Liberales), suspendió un acuerdo anterior que - contra la opinión pública mayoritaria- había prolongado la vida de las centrales de energía nuclear. Y acto seguido - el 16 de marzo- acordó cerrar “provisionalmente” durante tres meses las siete centrales nucleares más antiguas del país. Estas medidas obviamente han respondido también al cálculo político en un año electoral.

Mientras, Francia - altamente dependiente de la energía atómica- acordó cerrar solamente las que no satisfagan la prueba a la que serán sometidas. Por su lado el Partido Verde (francés) ha demandado un referéndum para que sean los ciudadanos los que decidan si se continúa utilizando la energía nuclear o no. En Inglaterra el Primer Ministro ha declarado que lo ocurrido en Japón “será tomado en seria consideración”, una declaración casi de rigor formal. En España tanto el PSOE como el PP han defendido,aunque con mayor cautela el primero, la seguridad de las plantas que funcionan en ese país.

Pero mientras los gobiernos maduran sus decisiones, los ciudadanos han empezado a expresarse también a través del voto. El domingo 27 de marzo se realizaron elecciones en dos importantes estados de la República Federal Alemana, y en ellas el partido Demócrata Cristiano (CDU) sufrió una importante derrota en Baden-Wuerttemberg, donde las fuerzas conservadoras gobernaban desde hace casi sesenta años. 

En el otro estado que se realizaron elecciones, Renania-Palatinado, el Partido Social Demócrata que vio reducida su votación en un 10%, tendrá que gobernar en coalición con  Los Verdes, que lograron el 15%.

Ambos eventos estuvieron dominados por el tema nuclear, y las medidas gubernamentales de los últimos días, no han logrado convencer al electorado alemán que expresó así su rechazo a la política nuclear del gobierno de Angela Merkel. En Berlin, ciudad Estado, se realizarán elecciones el domingo 18 de septiembre y es de esperar que el tema se mantenga en agenda. Hasta ahora Los Verdes han demostrado pujanza también en la capital alemana.

En Francia, en la reciente segunda vuelta de las elecciones cantonales (que eligen Representantes a cada Consejo  General por Departamento), resultó vencedor el Partido Socialista, aunque el Frente Nacional (de derecha) se ha consolidado virtualmente como la tercera fuerza política a poco más de un año de las próximas elecciones generales. Es de esperar que el tema esté en los próximos meses en la agenda política: el 75 % de le energía eléctrica que consumen los franceses proviene de fuentes nucleares.

En España las elecciones generales se realizarán el próximo año y aunque el tema nuclear está presente, no es preminente, ya que este lugar lo ocupa el alto nivel de desempleo que aqueja ese país, que ronda actualmente el 20%.

El abandono de la energía nuclear, aunque es una demanda justa, no parece sin embargo una realidad próxima en el tiempo. Los costos de inversión para conseguir energía limpia son sumamente altos y la maduración es a mediano plazo. El principal proyecto en este orden, el Desertec, que se propone el aprovechamiento de la energía solar vertida sobre el desierto del Sahara para proveer parte de la demanda de electricidad en Europa, es sumamente complejo desde el punto de vista técnico, altamente costoso con una inversión hasta el año 2050 de 400,000 millones de euros y - por supuesto- en una región altamente volátil  como son los países del norte de Africa. Por lo demás ha sido criticado como “ecología colonial “ ya que según los detractores del mismo pretende abastecer primero a los países ricos y no a los receptores primarios de la energía.

La ventaja, en todo caso, es que el sistema democrático permite a los ciudadanos expresarse y hacer demandas libremente.

* Colaborador radicado en Berlín, Alemania - www.confidencial.com.ni