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Nov-03-10 - por Rosendo Fraga
Durante el
mes de octubre, la política de Obama hacia América Latina no mostró
cambios respecto a Cuba, evidenció preocupación por el proyecto nuclear
de Venezuela y solo una actitud de observación frente a las inversiones
de China.
Pese a los
cambios económicos de Raúl Castro y la excarcelación de disidentes,
Washington sostiene que no son suficientes para cambiar la política
respecto a la isla. La proximidad de la elección de medio mandato hizo
que el gobierno demócrata no quiera perder votos entre el electorado
cubano-americano. Los hispanos que votaron mayoritariamente por Obama
ahora se mostraron más apáticos, al ser afectados por el desempleo
más que el promedio de la población y no ser resuelta la reforma migratoria.
La gira de
Chávez por Rusia, Bielorrusia, Libia, Irán y Siria, y en particular
la firma de un acuerdo de cooperación nuclear con Moscú, llevaron
a la Casa Blanca a pedir prudencia
en esta materia al Presidente venezolano. Evo Morales también visitó
Irán buscando comprar equipos militares y acordar inversiones para
la extracción de litio.
En cuanto a
la inversión china, en Brasil en el primer semestre del año llega
a 20.000 millones de dólares y en el año alcanzará los 30.000. Al
mismo tiempo, en Chile también China ha desplazado a EEUU como primer
destino de las exportaciones. Hasta el presente, la creciente presencia
china en América del Sur genera sólo observación desde Washington,
pero no preocupación.
Tras un encuentro
con el número dos del Departamento de Estado, del Presidente Santos,
la canciller colombiana desmintió que su país fuera a suspender el
envío al Congreso del tratado que permite el uso de 7 bases militares
por parte de tropas norteamericanas.
El triunfo
de la candidata oficialista Dilma Rousseff en la segunda vuelta de las
elecciones presidenciales brasileñas, puso en evidencia la intención
de Obama de mantener la buena relación con Brasil que ha tenido durante
la Presidencia de Lula, pese a las diferencias registradas respecto
a Irán en los últimos meses.
Al día siguiente
de la elección, el Presidente de lo EEUU llamó personalmente
a la candidata ganadora, invitándola a visitar Washington y expresándole
el deseo de mantener la relación estratégica que se reforzando entre
los dos países en los últimos años. En la comunicación, Obama calificó
de triunfo histórico, la victoria electoral de Dilma calificándola
de proceso electoral ejemplar.
Los analistas
brasileños, estiman que la nueva Presidente mantendrá la política
de su predecesor, tendiente a hacer de Brasil un interlocutor fundamental
de EEUU para los regionales.
Pareciera así
que Washington acepta en la relación con Brasilia, márgenes de autonomía,
como le otorga a potencias extra-regionales como la India.
La derrota
de Obama en las elecciones de medio turno, no parecen implicar un cambio
en la relación de los EEUU con América del Sur.
Si puede incidir
más en la relación con México, Cuba y América Central, de donde
se nutre la comunidad hispana.
El crecimiento
de los sectores ultra-conservadores, como el movimiento del Tea Party,
hacen más difícil un nuevo enfoque para la política migratoria como
lo reclamaban los países latinoamericanos y en particular México,
país del cual proviene la mayoría de la comunidad hispana de los EEUU.
Pero el triunfo de un ultraconservador de origen hispano (Rubio) en
Florida, muestra que el fenómeno hispano no es simple.
Un cambio en
la política hacia Cuba, como la que analiza realizar la UE, dadas las
reformas económicas y la liberación de disidentes, no será fácil
para la Casa Blanca, dado el fortalecimiento de los sectores más conservadores.
A su vez el
Presidente mexicano, al conocer el triunfo del no en el plebiscito sobre
la legalización de la marihuana en California, sostuvo que dicha política
no favorece la lucha contra la droga en la región.
Para Brasil
cambiará muy poco, pero para México algo más.
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