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Sep-21-10 - por Lic. Milagros López Belsué*
Este domingo 26 de
septiembre, tendrán lugar elecciones legislativas en Venezuela en las
cuales se elige a la totalidad de los miembros de la Asamblea Nacional
(165 diputados) y 12 diputados para el Parlamento Latinoamericano. Unos
17 millones de venezolanos podrán votar, aunque el voto no es obligatorio
en el país.
De los 165 cargos en
disputa en los venideros comicios, 110 se obtienen directamente, 52
por listas de partidos y organizaciones políticas, y otros tres por
las circunscripciones indígenas.
Como viene ocurriendo
en otras elecciones en Venezuela, el debate político se encuentra radicalizado
y la elección polarizada entre el partido que lidera el presidente
Hugo Chávez, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y la
Mesa de Unidad Democrática (MDU), conformada en junio del año pasado
por la mayoría de los partidos opositores -Copei, Un Nuevo Tiempo,
MAS y Podemos, entre muchos otros - buscando ser un referente político
y social frente al chavismo. Sin embargo, la campaña se cetra en una
persona: el presidente Chávez. Como en otras ocasiones, al afirmar
que está en juego el futuro de su "revolución socialista",
Chávez transformó estas elecciones legislativas en un referendo sobre
su liderazgo, se vota por o contra su figura.
Chávez espera obtener
por lo menos dos tercios en la Asamblea Nacional (110 escaños). Recordemos
que en el 2005 el oficialismo ganó casi la totalidad de las bancas
en el parlamento -167 en aquel entonces, de los cuales una docena disiente
de la línea gubernamental- debido al retiro de los candidatos de la
oposición que alegaron la falta de confianza en el proceso electoral,
quedándose sin voz ni voto durante un lustro. Este año, en cambio,
tanto el oficialismo como la oposición buscan movilizar a un electorado
que se muestra apático o indeciso -los indecisos conforman cerca del
37% de los votantes-.
Se trata de unas elecciones
muy relevantes ya que para el oficialismo se halla en juego la continuidad
de su denominada "revolución bolivariana" y para la oposición
el fin de la "radicalización del proceso político" y la disminución
de la concentración del poder en manos del presidente, quien además
de tener el Poder Legislativo a su favor también controla al Poder
Judicial.
El mensaje de la oposición
se centra en la necesidad de una Asamblea Nacional plural y en capitalizar
los puntos en que la gestión gubernamental está siendo más débil:
la inseguridad -que constituye la mayor preocupación de los venezolanos
en momentos en que los medios revelan que Venezuela es el país con
mayor cantidad de homicidios en América del Sur y encabeza el ranking
de violencia regional junto con Honduras y El Salvador-; la corrupción;
el alto costo de vida -el país presenta una de las tasas de inflación
más altas del mundo, rondando el 30% este año- el deterioro de los
servicios públicos, el caso del descubrimiento de contenedores con
miles de toneladas de alimentos en mal estado de Pdval (Productora y
Distribuidora Venezolana de Alimentos, bajo la tutela de PDVSA) y una
economía en recesión.
El último avance electoral
de la oposición tuvo lugar en los comicios regionales -gobernadores
y alcaldes- de noviembre 2008, cuando si bien el oficialismo se impuso
en 17 gobernaciones en disputa, los candidatos de la oposición se alzaron
con el triunfo en cinco de los seis municipios capitalinos, y ganaron
la gobernación en tres de los estados más poblados (Zulia, Nueva Esparta
y Miranda) y la alcaldía metropolitana de Caracas. Pero más allá
de dicha elección, el chavismo ha triunfado en todos los comicios
desde que Chávez asumiera la presidencia en febrero de 1999. Recordemos
que el año pasado, el presidente venezolano triunfó en el referéndum
que eliminó los límites a la reelección.
Chávez ya no cuenta
con el 75% de popularidad del cual gozaba en 2006, pero aún un 44%
de los venezolanos lo aprueba. En estas elecciones legislativas pretende
obtener al menos los dos tercios de la Asamblea Nacional para continuar
con su "proceso revolucionario" y en su campaña cuenta, además
de su característico carisma que favorece su conexión con las masas,
con dos grandes ventajas: la utilización de los fondos públicos -provenientes
mayoritariamente de los ingresos petroleros- para financiar su campaña
y su provisión de servicios sociales, y la nueva Ley Orgánica de Procesos
Electorales -aprobada en agosto de 2009- que favorece al oficialismo
en la relación habitantes-diputados. Con dicha ley se concreta un cambio
en el sistema político venezolano, al imponerse un sistema electoral
cuasi mayoritario que permite que una mayoría, aunque sea relativa,
quede sobre representada, y las minorías sub representadas. Con ello,
el gobierno podría obtener una mayoría de diputados pese a conseguir
menos votos que la oposición.
De acuerdo al último
sondeo de Datanálisis, el oficialista Psuv cuenta con el 52%
de las preferencias de los electores, frente al 48% de la oposición,
con lo cual el país está polarizado en dos partes prácticamente iguales
frente a su decisión de voto. La clave estará en los indecisos, que
rondan, como se dijo, el 37% del electorado.
Lo cierto es que cualquier
cantidad de diputados que obtenga la oposición este domingo será un
avance para que la Asamblea Nacional venezolana recupere su naturaleza
plural, abriéndose un nuevo juego político en Venezuela de cara a
las presidenciales de 2012.
* Directora de Investigaciones
del CENM
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