Navegador



Balance 
Militar de
América
del Sur 2017
:

Presentación
Prólogo
Comentario
Adelanto
Adquisición

Buscador

Investigaciones sobre Defensa

        RESEÑAS

Los valores del Martín Fierro 

La tragedia de los rugbiers de Villa Gesell que bien puede calificarse como "homicidio en banda", es cuestionada por nuestro poema nacional.

Martin_fierro_1894_1.jpg

 

Reseñas anteriores:

Parar la pelota. 

Perón íntimo

Julio Argentino Roca. Un lugar incómodo en el pensamiento nacional 

 

Suscripción a newsletter

Si desea recibir nuestro newsletter, por favor ingrese sus datos.
 
Inicio arrow Análisis arrow La hora de los antiyanquis

La hora de los antiyanquis PDF Imprimir E-Mail

Ene-05-08 - por Rodrigo Mallea

A lo largo de la historia Argentina han coexistido dos marcados sentimientos respecto a la primera potencia mundial que han oscilado entre el prudente recelo y la crítica prepotente y absurda. El primer caso obedece a rasgos propios de la cultura nacional, siendo la Argentina un país que históricamente tuvo sus ojos puestos en Europa; el segundo caso, en cambio, es donde nos encontramos con la postura antiyanqui.   

Los militantes antiyanquis existieron siempre y están dispersos en todas partes del mundo: es una filosofía -no muy elaborada, por cierto- que se centra principalmente en creer fervientemente que absolutamente todo lo que provenga de los Estados Unidos es malo por naturaleza, y por el contrario, todo lo que se contraponga a él, es valedero de una naturaleza cuasi divina. Después de todo, son ellos quienes impiden sistemáticamente que aquéllos países condenados al éxito alcancen su bíblico porvenir.  

Es un hecho que en la Argentina actual es políticamente incorrecto hablar loas de los Estados Unidos -no sólo como administración circunstancial sino como Estado en su totalidad- y esto es algo que se corrobora diariamente observando las acciones y declaraciones de diversos sectores sociales. Quien no sale hoy a la calle con su discurso antiyanqui es un retrógrado despistado; después de todo, la culpa de gran parte de los males que aquejan diariamente al país son responsabilidad directa del Norte.  

Esta actitud que se encuentra latente en el país está sumamente diversificada, a tal punto que si nos preguntáramos qué tienen en común figuras que pertenecen a ámbitos tan disímiles como Hebe de Bonafini, Luis D´Elía, Diego Maradona, y Alicia Castro, la respuesta salta a la vista: todos son militantes antiyanquis.  

Pero si nos preguntáramos, más detenidamente, qué otra cualidad comparten en común estos militantes antiyanquis -además de su manifiesto odio hacia los Estados Unidos-, sin dudas habría que resaltar sus fuertes vínculos con el Gobierno Nacional, que desde la gestión anterior ha apadrinado sin reparos a los máximos exponentes de este movimiento.  

Si analizamos más minuciosamente al fenómeno de los militantes antiyanquis patrocinados por el matrimonio Kirchner comenzando por las agrupaciones sociales, sin dudas habría que resaltar la destacada labor en esta materia de la organización Madres de Plaza de Mayo que preside Hebe de Bonafini.  

El exacerbado sentimiento antiyanqui de esta agrupación tuvo su más cruda manifestación en boca de Bonafini, al manifestar tras los atentados contra las Torres Gemelas en 2001 que "había muchos pueblos en ese momento que eran felices" y que "la sangre de tantos en ese momento era vengada", llegando incluso a  brindar por sus hijos y "por todo lo que se me venía a la cabeza".  

Políticamente hablando, esta agrupación es la bandera que flamea el Gobierno en el plano de los Derechos Humanos: después de todo, fue el mismo Néstor Kirchner quien en su primer discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas sostuvo orgullosamente que "todos los argentinos somos hijos de las Madres de Plaza de Mayo". 

La adopción política de esta organización por parte del Gobierno le ha valido a Bonafini acceso irrestricto a la Casa Rosada además de jugosas partidas presupuestarias que reciben año tras año; a todo esto le podríamos agregar la curiosa incorporación de la ex ministra de economía Felisa Miceli como tesorera de dicha organización.  

Si de piqueteros se trata -sin dudas el protagonista de la protesta social en la Argentina en los últimos años- difícilmente se encuentre alguna agrupación que simpatice con los Estados Unidos. Los hechos parecieran indicar casi todo lo contrario: la militancia antiyanqui aparece como un requisito excluyente para formar parte de este rubro. Son varias las organizaciones que buscan relucir esta exigente militancia, pero si tuviéramos que señalar a su principal exponente, éste sin dudas es el piquetero oficialista Luis D´Elía (Federación de Tierra y Vivienda).

Militante chavista y acérrimo defensor de Irán, D´Elía fue uno de los pioneros del fenómeno del piqueterismo oficialista -aunque actualmente dicha relación se encuentre en un impasse- llegando a ostentar el rango de subsecretario de Hábitat Social, título que ciertamente no le ha sentado nada mal.  

En su extenso currículum antiyanqui, podemos mencionar sus aventuras contra los campos de Douglas Tompkins en Corrientes que lo hicieron meritorio de elogios de Bonafini ("Lo que hizo D´Elía es maravilloso, ojalá que haya mucho más coraje para cortar otras cadenas y romper, por ejemplo, con Estados Unidos, que es el país más terrorista del mundo") en lugar de haberse tomado el trabajo de buscar qué métodos legales podrían regular la venta de tierras en la Argentina para revertir esta situación.  

Este militante antiyanqui cuenta con asistencia perfecta en todo acto público donde haya oportunidad para criticar a los Estados Unidos, y su obstinada militancia lo llevaron a apoyar fuertemente a Irán en el caso de la AMIA en desmedro de las pistas que investiga la Justicia, porque según él, "Esclarecer y sancionar a los culpables por el atentado a la AMIA es una responsabilidad soberana de los argentinos y no debemos permitir que la política guerrera de Bush y el gobierno de Israel determinen los pasos a seguir". D´Elía ciertamente cuenta con el agudo ojo antiyanqui para denunciar las complejas tramas que tejen los servicios de inteligencia de los Estados Unidos e Israel para perjudicar la Argentina, CIA y Mossad mediante. 

Saliendo del ambiente piquetero, ¿quién puede decir desconocer al astro futbolístico Diego Armando Maradona, cuya popularidad deportiva lo convirtieron en uno de los principales referentes de los medios de comunicación? Maradona es quizás el más notorio militante antiyanqui por su inmensa popularidad obtenida ayer en el deporte, y hoy, en opinología.

Como todo militante antiyanqui, aboga automáticamente por todo aquél que se contraponga a los Estados Unidos en cualquier plano, siendo harto conocidos sus frecuentes viajes hacia la Cuba de Castro, la Venezuela de Chávez, y actualmente cuenta con la intención de conocer al Irán de Mahmoud Amhadinejad, probablemente por la única razón de que se halle en un fuego cruzado con los Estados Unidos.

Lo cierto es que el futbolista no quiso ceder protagonismo frente a Bonafini y D´Elía, y sostuvo en Aló Presidente -el programa que conduce Hugo Chávez en Venezuela- su pensamiento: "Yo también crecí con muchas mentiras de parte de los imperialistas y odio todo lo que venga de EE.UU., lo odio con todas mis fuerzas", comentó. No vaciló en agregar que le "parece que tenemos que apoyarlos (a Castro y a Chávez), dejar todo lo que tenemos para defender nuestra tierra, lo poco que tenemos y que nos quieren quitar los norteamericanos".

Este militante antiyanqui, al igual que Bonafini y D´Elía, también mantiene una excelente relación con el Gobierno. Su romance con el kirchnerismo se vislumbró en las presidenciales de 2007, donde burlonamente instó al electorado a no votar por la opositora Elisa Carrió, manifestando en reiteradas ocasiones que Cristina Fernández de Kirchner era la única opción para los argentinos. No casualmente uno de los primeros gestos del saliente presidente Néstor Kirchner fue compartir un acto de homenaje hacia el futbolista llevado a cabo en la municipalidad de Ezeiza.

En la clase política argentina la militancia antiyanqui superabunda; aunque en la mayoría de los casos sea por razones de necesidad y urgencia. La "compleja" ecuación 'Estados Unidos es igual a FMI que es igual a Menem' y culpable absoluto de la debacle 2001 es un cliché infaltable en el escaso debate parlamentario que hoy caracteriza el Legislativo.  

Sin embargo, si habría que elegir el hecho que adquirió mayor mediatización en este plano, éste sin dudas lo constituye el gesto de la diputada nacional Alicia Castro en 2002, aprovechando el debate de la ley de quiebras.  

La diputada ciertamente no faltó a la oportunidad para colocar la bandera estadounidense sobre la bancada de la presidencia de la Cámara de Diputados, interpelando al cuerpo legislativo con su retórica antiyanqui: "¿A quién representa este Parlamento, al pueblo soberano argentino o a los intereses norteamericanos que representa el FMI?"; dichos que retrucó sosteniendo que si se apoyara dicha ley, que se proceda en consecuencia y "se descolgara el pabellón nacional e izara la bandera norteamericana".  

(Aclaración: Para el antiyanqui las recetas del FMI no se adoptaron por voluntad de varios presidentes democráticamente electos, sino que todo ha sido un plan orquestado por los Estados Unidos y la CIA para fundir la economía argentina. Es factible incluir a Israel en esta trama). 

Lo cierto es que el show de Castro se tradujo en un pasaje sin escalas para ocupar la Embajada argentina en Venezuela; país donde hasta el aumento del precio de la arepa es producto de una operación del Norte. 

Hay un problema con el antiyanquismo como ideología, y esto es que implica adoptar también un discurso pro cubano, venezolano e iraní; es un paquete que viene entero, no se puede elegir quien entra y quién no, y aquí es donde surge una gran contradicción.  

Los antiyanquis no tienen juicio propio, y así no han sabido criticar el hecho de que en Cuba haya nulas libertades individuales y políticas, y se encuentran sin reacción ante las declaraciones de un Fidel Castro que en la polémica de la doctora Hilda Molina (polémica porque busca conocer sus nietos en Argentina) sostuvo sin reparos que ello era imposible porque "su cerebro pertenece al Estado cubano (sic)".  

También omiten los antiyanquis que en Irán actualmente se esté reprimiendo la izquierda: el Gobierno ha dado la orden de arrestar a los máximos exponentes del movimiento universitario marxista, que acusan Teherán de ser burgués y capitalista, y no preocuparse lo suficiente por los trabajadores y la pobreza.

El Gobierno argentino entra en una gran confusión al comulgar con los antiyanquis, porque se deja arrastrar por esta contradicción.  

Por un lado, si observamos el recurso que relució Cristina F. de Kirchner en su afán de explicar su hipótesis acerca del caso de la valija del venezolano Wilson (habría sido una operación basura que busca desestabilizar al país) inmediatamente saltan a la vista manjares del léxico antiyanqui. 

Pero políticamente, el Gobierno anterior se encontró forzado a echar a D´Elía por la cuestión de la AMIA, así como el actual se vio obligado a sostener que la aventura del ex presidente Kirchner en la selva colombiana se limitaba a una gestión humanitaria y nada más, evitando reconocerlas como parte del proyecto bolivariano tal como demostró ser el principal objetivo de Chávez desde que partió a Villavicencio. 

En el plano ideológico, encontramos otra contradicción: es de público conocimiento que la Presidenta busca ser percibida como una suerte de Hillary Clinton -mote que para ella es todo un orgullo- tal como lo ha manifestado la revista Times (que la denominó "la Hillary argentina"). Pero omite la Presidenta que desde el discurso lejos está de parecerse a una mandataria moderna, porque la retórica antiyanqui la encolumna detrás de las huestes populistas de la región. 

No obstante, los hechos demuestran que el recurso antiyanqui es un arma sumamente efectiva a la hora de desviar la atención de la opinión pública o enajenar errores propios, aunque su alcance sea cortoplacista por el simple hecho de que cuanto más tiempo transcurra, menor es la crítica a intereses ajenos se puede efectuar.  

Fernando Laborda, a modo de ilustrar estas contradicciones, citó una humorada de José García Hamilton acerca de cómo reaccionaría un hombre, según su ideología, si descubriera que su esposa le es infiel: 

Un conservador reaccionario no dudaría en matarla. 

Un liberal optaría por divorciarse, sin descartar una futura amistad con ella. 

Un populista iría a la Embajada de Estados Unidos a tirar piedras y protestar contra el imperialismo yanqui. 

Difícilmente se podría ilustrar con mayor precisión el fenómeno social en el que se encuentra la Argentina actual: la hora de los antiyanquis.

 
Documentos del CENM
¡nuevo!

Una visión de largo plazo:
Análisis del documento “Tendencias globales 2035” del Consejo de Inteligencia de los EEUU

ACTUALIDAD

      ELECCIONES 2019

SITIOS WEB RELACIONADOS !! (NUEVO) 

WEB ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

     WEB SITIO "ROCA HOY"      

  

SECCIONES

ARGENTINA

BOLIVIA
BRASIL

CHILE

COLOMBIA
COYUNTURA
CUBA
DEFENSA
EL SALVADOR
EVOLUCION SOCIOPOLITICA
HONDURAS
IBEROAMERICA
INTERNACIONAL
LAS AMERICAS
LATINOAMERICA

MEXICO

MUNDO
NICARAGUA
OPINION PUBLICA
PARAGUAY

PERU

URUGUAY

VENEZUELA

Opinion Publica Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de America Latina

Archivo historico banner_cp.jpg


Indicadores