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EEUU, el mayor proveedor de armas de Perón PDF Imprimir E-Mail

May-31-10 - por Rosendo Fraga

1. Necesidad del reequipamiento militar argentino.  

Entre 1946 y 1949, en la primera Presidencia de Perón, tiene lugar un intenso programa de reequipamiento militar, destinado a actualizar el equipamiento de acuerdo a los cambios que habían tenido lugar durante la Segunda Guerra Mundial.  

Aunque en la apariencia política el Presidente había sido un fuerte antagonista de los EEUU, sobre todo durante su campaña electoral de 1946, Perón busca, con su característico pragmatismo, en dicho país el abastecedor de armamentos para lograr la necesaria modernización en el corto plazo.  

Los mandos militares, como es el caso del ministro de Guerra, el General Humberto Sosa Molina, advierten que el equipamiento de las Fuerzas Armadas ha quedado muy retrasado por dos causas: los adelantos que ha producido la Segunda Guerra Mundial y el hecho de no haber podido comprar armamentos durante la misma, dado que la producción se concentró en los países que participaban en la contienda. 

Además, la neutralidad argentina había llevado a los EEUU ha impedir cualquier venta de armas al país. En cambio Brasil, que entra en la Segunda Guerra Mundial junto a los Aliados en septiembre de 1942, es reequipado por los EEUU, generándose una clara diferencia hacia dicho país respecto a la Argentina.  

Para resolver el problema, se adoptan dos medidas en paralelo. Hacia el mediano y largo plazo, establecer y desarrollar una industria militar propia, que evitara la dependencia del exterior. En el corto, adquirir armamento extranjero, dado que era la única opción posible para resolver el problema.  

Robert Potash señala varios datos importantes al respecto, a partir de los informes que enviaba en esos días al Departamento de Estado el embajador de los EEUU en Buenos Aires. El primero de estos datos es que al comienzo de la primera Presidencia de Perón se mantienen negociaciones con Argentina para que el país se sume a un Pacto Anticomunista mundial que está en gestación. 

El segundo es la visita a la Argentina, en los meses posteriores al inicio del gobierno, de un militar de los EEUU, el Teniente General Willis Crittemberger, quien se entrevista con los mandos militares argentinos y recaba sus pedidos de reequipamiento.  

El tercero es que EEUU tiene en esos años un acuerdo con el Reino Unido y Canadá, por el cual cualquier transferencia de material militar a otros países debía ser consultado con Washington. Formalmente se refería al material que EEUU había entregado a estos dos países durante la guerra y que ahora era sobrante o excedente. Pero, de hecho, el acuerdo se extendía a cualquier otro tipo de material militar.    

Agregaremos que, en el caso del Reino Unido, logra un acuerdo con los EEUU por el cual puede vender el material que ha recibido durante la guerra, debiendo pagar solo el 10% del valor, lo que da una cifra de 1.075 millones de libras. La crítica situación financiera por la que atraviesa el principal aliado de EEUU es uno de los argumentos de este acuerdo.  

2. Ejército.  

Comenzando por el Ejército, se inician negociaciones que permiten la venta de material antiaéreo en forma directa, totalizando 50 piezas de artillería de 70 mm. Fue una respuesta frente al planteo argentino de que compraría 200 de 80 mm a la fábrica checoeslovaca Skoda

El medio que utilizó Washington para permitir el rearme argentino, eludiendo las restricciones vigentes, fue permitir la compra a terceros domiciliados en Europa. Es que remover estas limitaciones derivadas de la neutralidad argentina durante la guerra requería modificar políticas, lo que incluida decisiones del Congreso y una discusión dentro del Departamento de Estado, donde Argentina tenía férreos enemigos generados por su actitud durante la Guerra.  

El gobierno de Perón utilizó para ello el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), que monopolizaba las operaciones de comercio exterior.  

Fue a través de este medio que se compraron miles de camiones Ford, Chevrolet, GMC y Sudebakers y jeeps Willys y Ford, acoplados de varios tipos y demás material rodante. Algunos de estos vehículos vinieron sin uso. 

En lo que respecta al material ofensivo blindado, el Ejercito recibió 280 carriers T16 (llegaron embalados y sin uso alguno), 379 semiorugas M5, M5A1 y M9A1. También se compraron 154 tanques Sherman M4A4, con cañón de 75mm, 260 tanques Sherman Firefly, equipados con cañón ingles de 76,2 mm y 120 tractores Crusader.  

El Sherman Firefly, con su cañón británico, penetraba 140 mm de blindaje a 457 metros, mientras que el que tenía cañón corto de origen norteamericano sólo penetraba blindaje de 76 mm a la misma distancia. El ejército de Brasil solo tenía el modelo con cañón norteamericano. Cabe señalar que el blindaje frontal del tanque Sherman tenía entre 64 y 76 mm, es decir que la mayor parte de los tanques argentinos podían destruir los brasileños, mientras que estos podían hacerlo en forma mucho más limitada.   

El material fue embarcado en buques de ELMA y se desembarcaba en Puerto Nuevo. Desde allí, a veces por sus propios medios y otras a remolque, los vehículos eran trasladados hasta Villa Martelli y cuando estas instalaciones quedaron completas, se utilizaron los arsenales de Monte Chingolo.  

Dentro de los vehículos era usual encontrar pertenencias de las últimas tripulaciones, además de reglamentos, herramientas y otros objetos. 

Este material, de origen estadounidense y utilizado por el Ejercito británico, se compraba a una compañía domiciliada en Bélgica, que a su vez lo había adquirido del gobierno británico en calidad de rezago.  

Para esta operación, una misión militar argentina se traslada a Bélgica, donde se establecieron las primeras negociaciones con una compañía belga denominada The Overseas Trading Corporation, recibiéndose los primeros camiones y algunos semiorugas a fines de 1946. 

Luego tiene lugar un cambio y la operación pasa a realizarse con la firma local Indianex, representante para la Argentina de otra firma belga, Locreille. El contrato establecía que el material debía ser entregado en buen estado de uso y al comprobarse que algunos vehículos venían con defectos, se cancela el contrato y por eso a fines de 1947 se transforma en una operación directa con el IAPI, que pasa a negociar con una tercera firma belga, Víctor Van Lo, que era la que tenía almacenado mayor cantidad de surplus de material militar en Europa.  

Cuando en 1948 Argentina intenta una nueva compra, los EEUU la impiden, dado el desequilibrio militar que se estaba generando con Brasil.  

Es que tanto en cantidad de tanques y demás blindados, como en el poder de fuego de los primeros, la Argentina había sacado una clara ventaja a Brasil.  

Los tanques Sherman comprados entonces fueron destinados a la División Blindada 1 que estaba entonces en Campo de Mayo. Aunque se fueron canalizando, en 1967 pasan a ser la dotación de la II Brigada de Caballería Blindada de Entre Ríos, que recién deja los caballos.  

Estos tanques son traslados al sur con motivo del conflicto con Chile en 1978 y continuarán en uso hasta comienzos de los años noventa, cuando al cerrarse la fábrica de tanques TAM, todos los tanques en depósito que nunca pudieron exportarse pasaron a ser la dotación de la Brigada mencionada.  

3. Denuncia y explicación en el Congreso.  

El 30 de septiembre de 1949 tiene lugar una interpelación en la Cámara de Diputados respecto a posibles irregularidades en la compra de los vehículos blindados para el Ejército, a partir de una denuncia del Diputado radical Silvano Santander, que califica la operación de anormal y dolosa

El Presidente de la Cámara, Héctor J. Cámpora, da la palabra al ministro de Economía que quiere responder a la afirmación realizada por Santander -quien está presente en esta sesión- en la sesión del 15 y 16 de septiembre, en la cual dijo que "el convenio de compras establecía que eran tanques usados con armamento nuevo; que el IAPI había abonado 90.000 pesos, término medio, por unidad, y que se habían gastado aproximadamente 150.000.000 millones de pesos moneda nacional." 

"El ministro informa que el 14 de diciembre de 1946 la firma Indianex presentó a su excelencia el ministro de Guerra, General Humberto Sosa Molina, una propuesta para la adquisición de material de guerra. Esa propuesta era la siguiente: 1250 tanques Sherman de 32 toneladas, pesos 94.000 por unidad; 50 tanques Valentin, de 20 toneladas a 84.000; 57 tanques Valentin anfibios de 20 toneladas a pesos 90.000; 150 tanques usados con armas nuevas a pesos 76.000; 33 tanques Sherman a pesos 90.000....el señor Ministro de Guerra con fecha 24 de diciembre de 1946 envía una nota al IAPI y la expresa que tiene interés en adquirir una determinada cantidad de unidades.... A tal efecto, el 30 de diciembre de 1946, por nota dirigida al IAPI se resolvió la apertura de tres créditos...

Posiblemente, un porcentaje de este material -solía ser 20%- ya era adquirido en carácter de repuestos.  

Dice después que los peritos revisan el material en los depósitos y encuentran que no está en las condiciones acordadas, aceptando la firma Indianex la mayoría de las oposiciones. Reconoce que el monto de la operación propuesta había sido de 147.000.000 de pesos.

El Ministerio de Guerra recibe la primera partida y se niega a conformar las facturas porque el material sigue sin estar en las condiciones acordadas.

Se dejan sin efecto las negociaciones con la firma Indianex, cuyo titular era Leonardo Pereyra Iraola, y se establecen con la belga Locreille, a la cual se le termina pagando 20.682 pesos por tanque. (En realidad se pagó un promedio algo más alto, de aproximadamente 24.000 pesos).  

Explica que comparando el precio de los tanques en la valuación que hace la ley de préstamo y arriendo de material militar del gobierno de EEUU, se ha pagado por los tanques precio de hierro viejo (chatarra). 

4. Marina de Guerra

También entre 1946 y 1948 se adquieren dos cruceros en los EEUU, uno de los cuales es el Belgrano, hundido en la Guerra de Malvinas.  

Se compra también un rompehielos, el San Martín, que permanece en servicio hasta que es remplazado por el Bahía Paraíso, actualmente en reparaciones.  

Se adquieren 4 fragatas, 2 de ellas antisubmarinas (una había estado en servicio en la Marina de Canadá), 13 lanchas torpederas, una fragata guardacostas para la Prefectura, 3 avisos, 3 buques de salvamento, 2 avisos hidrográficos y un transporte. 

Pero donde la Marina de Guerra adquiere una clara supremacía sobre Brasil con la adquisición de material naval en los EEUU, es en los buques de desembarco, que constituyen la dotación de la Infantería de Marina, creada pocos años antes. Se adquieren 13 buques de desembarco de tanques de 3620 toneladas y 116 metros de eslora, que podía transportar cada uno 22 tanques medianos tipo Sherman o 217 hombres con cama. Varios de estos no llegaron a entrar en servicio, y posiblemente fueron utilizados como repuestos. 

También se compran 15 buques de desembarco de infantería de 300 toneladas cada uno de 46 metros de eslora, que transportaba 200 hombres sin cama y 2 buques de desembarco de materiales de 530 toneladas y 62 metros de eslora, que podían transportar 6 lanchas de desembarco o 5 tanques medianos o 9 vehículos anfibios. Dos de ellos estuvieron en servicio hasta 1969.   

La Argentina tenía así la capacidad que no tenía Brasil de poder proyectar una fuerza de desembarco de varios miles de hombres y centenares de tanques.  

Este material, como en el caso del Ejército, fue comprado a bajo precio, con el concepto de surplus o rezago de guerra.  

5. La Aeronáutica Militar.  

En esta Fuerza se compran en esos años en los EEUU 50 aviones de transporte Douglas DC-3/C-47, 30 aviones de entrenamiento Beech AT-11 Kansan y 8 de transporte C-54 Skymaster. Un total de 88 aviones, con los cuales Argentina estructura su capacidad de proyección con 58 de transporte y mejora su capacidad de entrenamiento con otros 30.  

Cada uno de estos aviones tenía capacidad para transportar 42 hombres o 26 paracaidistas con el equipo completo. Esto quiere decir que había capacidad para transportar más de 2000 hombres en forma simultánea o lanzar 1200 paracaidistas, cuya formación comenzó al mismo tiempo, al crearse la escuela de tropas aerotransportadas con asiento en Córdoba.

Nuevamente, algunos de estos aviones -no más del 20%- pueden haber sido adquiridos en concepto de repuestos, es decir para ser desguazados.  

La aviación de combate fue adquirida al Reino Unido. Las adquisiciones más importantes son los 100 aviones de caza Gloster Meteor, comprados en 1946 y que estarán en servicio hasta 1970. Son los primeros aviones a reacción en la Aeronáutica Militar.  

Para ese momento, pese a haber participado con decenas de pilotos en la Segunda Guerra Mundial, Brasil no tiene aviones a reacción y sus cazas más avanzados son los P 47 a hélice que han usado en la guerra. También se compran en el Reino Unido 30 bombarderos Avro 694 Lincoln que estarán en servicio hasta 1967 y 15 Avro 683 Lancaster en servicio hasta 1958.  

En Gran Bretaña se adquieren también aviones de transporte: 6 Airspeed AS 656 Consul, 2 Avro 691 Lancastrian y 15 cargueros Bristol 170 Freighter, que estarán en servicio hasta 1967. 

En total, entre EEUU y el Reino Unido entre 1946 y 1948, se adquieren 145 aviones de combate (100 cazas y 45 bombarderos), 30 de entrenamiento y 81 de transporte.  

Tanto en capacidad de combate y ofensiva (al tener los aviones a reacción), como en la de transporte, Argentina superaba a Brasil.  

6. El convenio para la Misión Militar de los EEUU.  

En esos años se van reanudando los acuerdos bilaterales entre Argentina y EEUU. El 7 de septiembre de 1946 se firman las notas reversales, por las cuales se cancela el convenio comercial del 9 de mayo de 1945 sobre comercio de oleaginosas; el 19 de septiembre de ese mismo año el acuerdo de notas reversales sobre cuotas asignadas por el comité Internacional de emergencia para la alimentación, referido a la venta de aceite, y el 1 de mayo de 1947 el acuerdo de transporte aéreo.  

Pero el 6 de octubre de 1948 se firma el cuarto convenio bilateral entre los dos países, que es el Convenio relativo al nombramiento de oficiales y suboficiales del Ejército de los Estados Unidos para actuar como Asesores Militares del Ejercito Argentino.  

Habiendo adquirido el material para renovar el armamento del Ejército en los EEUU, era lógico buscar una misión militar de asesoramiento de este país.  

El acuerdo se firma en Washington. Por Argentina lo hace Jerónimo Remorino, embajador argentino en los EEUU, y por este país Robert A Lovett, Secretario de Estado Interino. 

Se acuerda que será personal que haya tenido experiencia de guerra; Argentina se hace cargo del pago de sus salarios y del transporte hasta el país y de retorno; los asesores son designados de común acuerdo; se establecen las condiciones para el caso que alguno de los militares de EE.UU. tenga que retirarse antes del plazo; no se determina ni cantidad ni rango; los asesores se rigen por el reglamento disciplinario del Ejercito de los EEUU; se acuerda que durante el convenio o su prorroga la República Argentina no podrá utilizar los servicios de personal alguno de otro gobierno extranjero para las mismas obligaciones y propósitos que se encuentren desempeñando los Asesores, fuera del caso en que ello sea expresamente convenido por el gobierno argentino y el gobierno de los Estados Unidos de América. 

Esta última cláusula es la más importante políticamente, porque implicaba asumir una relación exclusiva en esta materia con los EEUU.  

El convenio es prorrogado y en 1957 se acuerda la instalación de una Misión Militar francesa para el Ejército y ello se hará con acuerdo de los EEUU.  

Ambas misiones militares tendrán sus oficinas en el Edificio Libertador, sede del Ministerio de Guerra entonces, y del Comando en Jefe del Ejército después, hasta que en 1973, en los primeros meses del gobierno peronista, decide cesar ambas.  

7. Conclusión.  

Posiblemente, la compra de armas que realiza Perón para las tres Fuerzas entre 1946 y 1948 es la mayor de la historia no en monto sino en cuanto a su significación, después de la que tiene lugar entre fines del siglo XIX y comienzos del XX con motivo del peligro de guerra con Chile.  

EEUU fue el principal proveedor de ella, no en forma directa, pero sí indirecta y bajo su control, dados los acuerdos existentes con el Reino Unido. 

El grueso del material de origen norteamericano -salvo en la Aeronáutica, donde son importantes los aviones británicos- y a veces es vendido directamente, otras mediante compañías europeas que han comprado o recibido en consignación material de rezago o directamente en el Reino Unido.  

Es claro que EEUU -los informes del embajador en Buenos Aires da pormenorizada cuenta de estas adquisiciones- permiten el reequipamiento militar de la Argentina de Perón, sin considerarlo un peligro, sino más bien un aliado potencial. 

Las Fuerzas Armadas quedan así reequipadas al completo para 1949 con material militar que tiene en términos tecnológicos solo cinco años de atraso respecto a los equipos más avanzados del mundo. Es como si en 2008 hubieran quedado equipadas con material sobrante de la Segunda Guerra del Golfo. 

No solo durante el resto del gobierno de Perón entre 1946 y 1955 este será el material militar mas importante del las Fuerzas Armadas argentinas -la producción local, con el avión Pulqui o el tanque Nahuel, fueron símbolos políticos para exaltar el nacionalismo pero nunca tuvieron relevancia por su cantidad ni como equipamiento relevante-, sino hasta entrados los años sesenta, cuando durante el gobierno de Onganía se pone en marcha el llamado Plan Europa, destinado a independizarse de la provisión miliar de los EEUU.  

Pero este plan se cumple a medias. Cuando Perón vuelve al poder en setiembre de 1973, pone en marcha un nuevo plan, que es el de la producción local asociada con Alemania, que tiene en ese momento capacidad tecnológica para producir armamentos convencionales modernos, pero restricciones políticas para hacerlo.  

Se pone en marcha con este proyecto la fábrica de Tanques TAM y la de submarinos, entre otros emprendimientos. Ambas fábricas serán al comenzar los noventa, fabricándose centenares de tanques pero sin poder exportar ninguno y sin llegar a producirse ningún submarino.  

El material comprado a fines de los cuarenta seguirá en servicio durante décadas y en caso de los tanques Sherman durante más de cuatro décadas. 

En conclusión, el reequipamiento militar que realiza Perón, con el beneplácito de los EEUU, pone en evidencia que entre 1946 y 1948 no solo ha dejado de ser percibido como un peligro, sino que se lo ve como un aliado potencial.

 
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