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Mar-29-10 - por Anselmo Eworo
Es inexplicable que ciertos países africanos tengan una política de estado destinada a la generación de energía atómica, en un mundo devastado en el que pareciera que el ser humano ha pasado a un segundo plano ante políticas de esta naturaleza. Según un informe de las Naciones Unidas, una veintena de países africanos -especialmente de los 20 países más desarrollados del continente- han dado a conocer su interés ante el Organismo Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas (OIEA) de participar en el programa nuclear (los más destacados son Egipto, Uganda, Congo, Tanzania, Namibia, Nigeria y Kenia, entre otros).
Como se sabe, África es uno de los continentes más precarios del mundo tanto institucional como culturalmente, donde sus principales problemas siguen siendo la educación, la salud y sus altos índices de pobreza. Me parece sumamente arriesgado -hasta incluso ilógico- que países de este continente muestren interés en la generación de energía nuclear, porque en realidad el problema no es en sí la generación de energía, sino los altos costos que ésta supone. En realidad, los que menos se van a beneficiar de dicha actividad son los africanos, porque supondrá la importación de expertos de otras nacionalidades con altos costos salariales, además de los riesgos en el medioambiente (que las infraestructuras precarias de dichos países no podrían proteger adecuadamente).
Muchos críticos internacionales sostienen que sería peligroso que estos programas caigan en manos de gobiernos inestables que tengan la mira puesta en la proliferación de armas nucleares. Pero, ¿quiénes son los culpables de que los gobiernos africanos sean inestables? Esa pregunta es muy fácil de responder: a lo largo de la historia del continente, cerca del 70% de las guerras civiles africanas han generado inestabilidad política, teniendo como problema principal los intereses representados por las grandes potencias (baste con recodar la guerra civil del antiguo Congo Belga). Por otro lado, los mismos críticos hacen mención a los altos costos que implica la generación de energía nuclear y que las deudas externas de estos países se van a incrementar de tal manera que llegarán a serán impagables, cuando en realidad las deudas externas de los países africanos han sido configuradas en sistemas financieros de tal manera que nunca les permitirá saldar esas deudas (que permiten un mayor control, claro está, de esos sistemas financieros).
La tecnología nuclear ha servido a los países que la tienen para someter a su antojo al resto de los países del planeta; han sido los principales contaminadores del medio ambiente. Yo adhiero a la posición crítica sobre la implementación de energía nuclear en África, porque simplemente no hay la capacitación suficiente en esos países como para desarrollar una actividad de tal complejidad. Si bien el desarrollo de esta actividad sería un gran avance para el desarrollo africano, tendrían los gobiernos que empezar por la parte más sencilla, que es educar a sus respectivas sociedades para que tomen conciencia de los riesgos de esta actividad. Con este fin deberían implementarse políticas educativas sobre tecnología, la generación de energía y el cuidado del medioambiente, e impulsar o fomentar la aparición de profesionales y expertos nacionales que estén capacitados para entender y manejar los riesgos que se presentan en la materia. De esta manera se podría aprovechar al máximo los logros de esta nueva tecnología.
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