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Aspecto del nuevo rumbo de la defensa de Brasil PDF Imprimir E-Mail

Sep-30-09 - por Ignacio J. Osacar (Coordinador de la Comisión de Defensa del CENM)

El reciente acuerdo con Francia por una suma de 12.000 millones de dólares para la compra de armamento y transferencia de tecnología se encuentra enmarcado dentro de los planes de la Estrategia Nacional de Defensa (END), que fueron difundidos en un documento a fines del 2008, cuya responsabilidad de ejecución, además del ministerio de Defensa, incluye a varios otros sectores del Estado. 

Los tiempos establecidos para este replanteo estratégico nacional y militar serán, el corto plazo hasta el 2014, el mediano entre 2015 y 2022 y el largo desde 2027 hasta 2030.

Entre otros objetivos a lograr, este plan posibilitará la creación de 11.300 puestos de trabajo directos y 33.500 indirectos, con beneficio para 21 sectores de la industria en forma directa e indirectamente a 19. 

Se aprecia que el gasto militar brasilero, que en el 2008 se ubicó en USD 15.477 - el 1.5% del 10mo. PBI mundial en 2007- comenzará a crecer en el tiempo, y que la descentralización necesaria en la implementación de los diversos programas, en otros sectores estatales, producirá progresivamente una esfumación de los límites, entre aquellos programas que son exclusivamente militares y los que se encuentran vinculados directa o indirectamente a lo militar, pero que se gestionaran en el ámbito civil.

En este plan estratégico participaran activa y coordinadamente los ministerios de Relaciones Exteriores, Hacienda, Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Transporte, Planeamiento, Organización y Gestión, Ciencia y Tecnología, Integración Nacional, Comunicaciones y la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República.

El documento expresa que la Defensa favorece el desarrollo nacional en su conjunto siguiendo los principios básicos de independencia nacional, materializada por la movilización del los recursos físicos, económicos y humanos con carácter de inversión en el potencial productivo del país, aprovechando la conocimiento extranjero sin que esto implique dependencia alguna; y remarca que la independencia nacional se obtendrá mediante la capacitación tecnológica autónoma, inclusive en sectores sensibles como el espacial, cibernético y el nuclear; asimismo puntualiza que la independencia nacional debe ser asegurada por la democratización de las oportunidades educativas y económicas; como así también la ampliación de oportunidades  para la participación popular en los procesos decisorios de la vida política y económica del país.

Los tres ejes estructurales de la END se enuncian como: la definición de cómo  las Fuerzas Armadas deben organizarse para su mejor desempeño en la paz y la guerra; la reorganización de la industria nacional para la Defensa y la composición de los efectivos de las Fuerzas Armadas, lo que comprende el futuro del Servicio Militar Obligatorio.

De estos ejes se desprenden las directrices de la END, que imponen como primer punto, el de disuadir la concentración de fuerzas hostiles en las fronteras terrestres, en los limites de las aguas jurisdiccionales e impedir el uso del espacio aéreo. En este punto se elabora el concepto  de que para disuadir es preciso estar preparado para combatir, ya que la tecnología, por más avanzada que esta sea, jamás será una alternativa del combate, sino que siempre será un instrumento de combate.

Las Fuerzas Armadas se organizarán en base al trinomio: vigilancia y control, movilidad y presencia.

La vigilancia y control significa que se emplearan tecnologías de monitoreo terrestre, naval, aéreo y espacial, que se deberán encontrarse bajo completo e incondicional dominio nacional.

Se desarrollará  la movilidad estratégica como respuesta inmediata a cualquier amenaza o agresión, entendida como la aptitud para llegar rápidamente al teatro de operaciones, lo que responderá al concepto de acción unificada más que conjunta. Esto responde a las  características de vastedad geográfica, que compensará las limitaciones intrínsecas de presencia, sobre todo en las largas fronteras terrestres y en partes del litoral. Uno de los objetivos a lograr es el desarrollo de la capacidad de alternar la rápida concentración y desconcentración de fuerzas con el la finalidad de disuadir o combatir amenazas.

El desarrollo de los sectores espacial y cibernético otorgará la capacidad de observar al propio territorio sin depender del extranjero y a las tres Fuerzas para operar coordinadamente a partir de la observación que se realiza desde el espacio. Si bien Brasil tiene el compromiso de respeto a la Constitución Federal y la adhesión al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, que imponen el uso pacífico de la energía nuclear, existe la necesidad estratégica de desarrollar y dominar la energía nuclear. Además de su aplicación para modificar la matriz energética del país, y su utilidad en la agricultura y la salud, también contempla el proyecto del submarino nuclear.

Otro aspecto saliente es la unificación de las operaciones de las Fuerzas Armadas, más allá de las ejercitaciones operativas conjuntas, determinando que el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas será conducido por un oficial general de máxima jerarquía ( cuatro estrellas ), subordinado directamente al Ministro de Defensa y con participación de los otros Jefes de Estado Mayor (Ejército, Armada y Fuerza Aérea), quien deberá instrumentar en la práctica las iniciativas de la unificación doctrinaria, estratégica y operacional, contando para esto con la estructura correspondiente.

Se reposicionaran los elementos de las tres Fuerzas. Considerando que las principales Unidades del Ejército se encuentran en el Sudeste y en el sur del Brasil, que la Armada se concentra en el área de Rio de Janeiro, y que la Fuerza Aérea tiene las principales instalaciones tecnológicas en Sao José dos Campos en Sao Pablo; estas contradicen las prioridades más acuciantes de la Defensa en la actualidad, que son el Norte, el Oeste y el Atlántico Sur.

Sin desconocer la necesidad de defender los principales centros urbanos e industriales, a la Armada se le impone tener presencia en la desembocadura del Amazonas y en las grandes cuencas fluviales del Amazonas y del Paraguay-Paraná. El Ejército reubicará sus reservas estratégicas en el centro del país, desde donde pueden desplazarse en cualquier dirección, además de concentrar reservas regionales en determinadas áreas, para dar respuesta inmediata a una crisis o conflicto armado. Se puntualiza además que es necesario incrementar las unidades de Ejército y Fuerza Aérea en las fronteras para materializar la presencia y la efectiva implementación de las capacidades de movilidad y vigilancia y control.

La prioridad que se da a la región amazónica es destacada, basada en la reafirmación incondicional de la soberanía sobre la región de la Amazonía brasilera, rechazando mediante la práctica de acciones de desarrollo y defensa cualquier intento de intromisión de organizaciones o individuos que sirvan a intereses extranjeros, sean estos políticos o económicos. Una frase tiene de por si elocuencia respecto a la resolución adoptada: "Quien cuida la Amazonía brasilera, en servicio de la humanidad y de si mismo, es el Brasil".

Con particular detalle se desarrolla la idea de que incluso cada combatiente individual debe contar con los medios y aptitudes para operar, no solo con otros combatientes u elementos de su propia Fuerza, sino también con los pertenecientes a las otras Fuerzas, en segundo lugar se le impone que debe disponer de los conocimientos y tecnologías que le permitan efectivizar en cualquier teatro de operaciones, terrestre o marítimo, el imperativo de movilidad, y en tercer lugar debe ser adiestrado para combatir favoreciendo una menor rigidez de las formas tradicionales de comando y control, favoreciendo la flexibilidad, la audacia y la sorpresa en el campo de batalla.

En este aspecto se remarca que el militar brasilero debe tener las condiciones personales necesarias para ser instrumental al principio de flexibilidad, que requieren concurrentemente de calificación técnico-profesional para dominar los sistemas que debe operar y también rusticidad para desenvolverse en los escenarios extremos y exigentes que presenta el territorio y la geografía de Brasil.

Otro concepto destacado es que se debe estructurar el potencial estratégico a partir de capacidades propias y no respecto a enemigos específicos, dado que Brasil no tiene enemigos en el tiempo presente. Sin embargo se expresa que para no tener enemigos en el futuro se debe preservar la paz y prepararse para la guerra.

Como punto esclarecedor a un tema controversial se afirma que las Fuerzas deben prepararse para ejecutar misiones en garantía de la ley y el orden, dentro de los términos de la Constitución Federal, cuando los poderes constituidos sean superados y no puedan garantizar la paz y el orden público. La legitimación de responsabilidades respecto al ámbito interno, requerirá de la legislación que norme y reglamente las condiciones específicas que darán lugar a operaciones de esas características.

Respecto a la integración de América del Sur se considera que este aspecto no solamente contribuirá para la defensa del Brasil, sino también la posibilidad de fomentar la cooperación militar regional y la integración de las bases industriales de la Defensa. Se afirma que el Consejo de Defensa Sudamericano constituirá el mecanismo consultivo que favorecerá esos objetivos evitando conflictos regionales. Respecto a otros compromisos con la comunidad internacional se puntualiza que las operaciones de mantenimiento de la paz demandaran a las Fuerzas Armadas mayores responsabilidades, como también las de búsqueda y salvamento.

Se otorga relevancia al desarrollo de la movilización militar y nacional, para el caso de un  eventual deterioro de la situación internacional, a fin de asegurar la capacidad disuasoria y operativa de las Fuerzas Armadas, según los parámetros fijados por la Ley de Movilización Nacional.

Dentro de este cuadro se enmarca el futuro del Servicio Militar Obligatorio. El mismo no solo se aprecia como condición para la movilización del pueblo brasilero sino que constituye  un elemento de afirmación de la unidad nacional por encima de las divisiones de clases sociales. Se expone la necesidad de contar con una representación de todas las clases sociales, dado que anualmente el número de efectivos en condiciones de ser incorporados supera ampliamente las necesidades, con la sola condición de aptitud física e intelectual y evitando la autoselección para eludir la obligación militar.

Es destacable que en este punto la END afirma un enfoque social, expresando que las escuelas de formación de oficiales de las tres Fuerzas deben continuar atrayendo candidatos de todas las clases sociales, y que es positivo que un número cada vez mayor de ellos provenga de la clase trabajadora.

Finalmente se establece que la industria nacional de materiales para la defensa debe ser capacitada para que alcance la autonomía en tecnologías indispensables, otorgando regímenes jurídicos, regulatorios y tributarios especiales para las empresas privadas nacionales, contra los riesgos de la inmediatez comercial y la continuidad de las compras públicas. Se remarca la necesidad de búsqueda de asociaciones con otros países, con el propósito de desarrollar la capacitación tecnológica y la fabricación de productos de defensa nacionales, de forma que permita la eliminación progresiva de servicios y productos importados. La motivación en el orden internacional es poder trabajar con países socios con los cuales se comparta una misma visión del mundo en busca de un mayor pluralismo de poder.

Brasil, en su determinación de constituirse en una potencia a nivel mundial, a definido las directrices necesarias para alcanzar los objetivos estratégicos de Defensa, que aseguren integralmente el crecimiento y desarrollo del país, en un marco de mayores y más complejos compromisos, no solo en el escenario regional sino también en su proyección al escenario continental y mundial, lo que requiere de soluciones para viejas e importantes debilidades internas, como son la seguridad y defensa de sus zonas de sus fronteras, la integración y ejercicio de la soberanía en la totalidad de su territorio y la no menos prolongada postergación de numerosos sectores sociales urbanos y rurales, lo cual favorece la actividad permanente de bandas criminales organizadas que confrontan el poder del Estado, dedicadas al narcotráfico, contrabando, trafico de personas, secuestro y extorsión.

El desafío asumido, aun cuando el mismo se proyecta hacia un horizonte máximo a alcanzar en dos décadas, exige que los plazos intermedios para concluir escalonadamente los diversos programas que lo conforman, sean cumplidos indefectiblemente, dado que muchos de ellos integran conjuntos sistémicos.

Esta etapa que se inicia impondrá de significativos esfuerzos y perseverancia de los liderazgos políticos y militares que se sucederán durante ese prolongado lapso, para asegurar la continuidad del mismo, mediante la simple pero elemental tarea de adjudicar recursos humanos, materiales y financieros suficientes en forma continuada, lo deberá ser realizado maniobrando permanentemente entre situaciones incidentales y coyunturas de todo tipo.

Fuentes:
www.defesa.gov.br consultado 25-09-09
www.sipri.org consultado 25-09-09

 
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