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May-08-09 - por la Lic. Milagros López Belsué
Los recientes escándalos
de paternidad del presidente Fernando Lugo ha sacado a la luz la mala
convivencia entre el primer mandatario y su vice, Federico Franco, lo
cual puede derivar en consecuencias insospechadas para la Alianza que
los llevó al poder.
La falta de confianza
entre el presidente Lugo y su vicepresidente no es nueva, sino que data
desde que el primero asumió la presidencia en agosto de 2008. Lugo
y Franco se coaligaron en 2007 bajo la Alianza Patriótica para el Cambio
(APC), y el 20 abril del año pasado derrotaron electoralmente a los
colorados, que llevaban más de 6 décadas en el poder. Ese fue el objetivo
principal del binomio presidencial: derrotar al Partido Colorado. Se
trata de figuras políticas muy diferentes: Lugo está vinculado a los
sectores de izquierda y a la teología de la liberación; su vicepresidente,
en cambio, apoya las tesis neoliberales y es el líder del tradicional
Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) -principal sustento político
de la coalición gobernante-.
Pese a que Lugo viene
priorizando a un sector interno del PLRA en detrimento de otro -justamente
apoya a los sectores liberales opuestos a Franco (Blas Llano), marginando
a su sector de los principales cargos-, han sido los escándalos de
paternidad del presidente y ex obispo Lugo, y su consecuente caída
de popularidad (su imagen cayó un 16%, del 64,14% al 48,04% tras reconocer
que concibió un hijo cuando todavía era obispo), los que motivaron
las críticas públicas del vice-presidente Franco hacia el primer mandatario.
Lo acusa de ser el artífice de la división dentro del Partido Liberal,
de mentirle sobre los recientes cambios de ministros, de excluirlo en
la toma de decisiones en temas de relevancia como el subsidio a los
sesameros, la reforma agraria, etc, y de otorgarle excesivo poder al
secretario general de la Presidencia y jefe de gabinete, Miguel López
Perito.
Inclusive, las tensiones
en la dupla presidencial han generado todo tipo de especulaciones con
respecto al fantasma del juicio político, un tema que se acrecentó
a partir de los escándalos de paternidad de Lugo. De hecho, si el franquismo
decidiera abrirse de la bancada oficial del PLRA y definiera acompañar
a la oposición para impulsar un juicio político, Lugo corre el riesgo
de perder el cargo. Sin embargo, no existen causales para impulsar dicho
juicio político, al menos que el primer mandatario cometa una violación
a la Constitución.
Por ello, si bien en
el corto plazo es poco probable que se produzca una crisis institucional,
hacia el futuro lo importante será determinar cómo será la convivencia
entre el Presidente y el Vice, dado que éste lo reemplaza cuando viaja
al exterior y queda a cargo del gobierno y cómo se resolverá la polémica
interna dentro del Partido Liberal. Mientras tanto, si bien las disidencias
en la cúpula del poder se han hecho públicas tras las denuncias de
paternidad del presidente, estas no han desatado el debate en la opinión
pública de los verdaderos problemas de Paraguay, como la marginación,
el desempleo, la grave sequía que afecta a varios departamentos paraguayos,
la pobreza estructural, la inseguridad y las consecuentes carencias
de gestión gubernamental. Los costos políticos de la paternidad de
Lugo todavía pueden ser mayores.
* Directora
de Investigaciones del Centro de Estudios Nueva Mayoría
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