Navegador

Buscador

Investigaciones sobre Defensa

Suscripción a newsletter

Si desea recibir nuestro newsletter, por favor ingrese sus datos.
 
Inicio arrow Análisis arrow Bolivia arrow Autonomías: ¿Carrera de velocidad o resistencia?

Autonomías: ¿Carrera de velocidad o resistencia? PDF Imprimir E-Mail

Mar-29-09 - por Vladimir Ameller Terrazas*

Desafortunadamente, el actual contexto político pre-electoral condiciona, de manera prematura, a los actores del régimen de autonomías a exigir prisa e intensidad en el desarrollo y aplicación de los contenidos de la tercera parte del texto constitucional, que acertadamente Joan Prats denomina como la etapa de “guerra de interpretaciones” sobre la Constitución.

Un mega-proceso de la naturaleza e implicaciones que conllevan las cuatro formas de autonomías y cinco niveles de gobierno planteados remueve “de un jalón” todo el contenido y entorno institucional y territorial, vía la construcción de las inéditas autonomías indígenas originarias campesinas; el tránsito de una agotada desconcentración departamental hacia una régimen de autonomía; la transición de las municipalidades a su “nueva” condición de gobiernos municipales autónomos y la irrupción de un eufemismo denominado “autonomía” regional circunscrita al departamento. Todo un tsunami en materia de organización y estructura territorial del Estado, de despliegue no gradualmente, como podría esperarse, sino de forma simultánea y veloz. Ello nos obliga a presenciar, en materia de autonomías, una carrera vertiginosa de parte de los actores políticos para llegar cuanto antes a la “meta”.

Estimo que el error consiste en concebir el proceso de autonomías no como una forma de de-construcción de la gestión territorial del Estado para mejorar la provisión de los servicios públicos, sino como una puja por mantener y consolidar los espacios de poder y perpetuar la tirantez que ello provoca entre el centro y la periferia. Al parecer, la confusión en materia de autonomías es pensar primero en la estrategia política de la autonomía antes que en una política de Estado para la autonomía.

Así, la Ley Marco de Autonomías y Descentralización, futura ley madre de los regímenes autonómicos en Bolivia, tiene un rol central en el establecimiento de los umbrales y límites del ejercicio del poder público en el Estado compuesto. En primer lugar, porque al ser una ley “marco” es una ley que requiere, de manera inédita, dos tercios de la votación de los futuros asambleístas plurinacionales. Ello demandará sólidos consensos del sistema político y de los actores de las autonomías para ser aprobada, lo que garantizaría, en teoría, preparación, discusión y debate en el seno de la Asamblea Plurinacional. Idealmente, esto inmunizaría a la ley frente a la coyuntura política y al permanente tensionamiento de fuerzas orientadas a modificarla. La enorme amenaza: aquello que no figure o se omita en su redacción impondrá una “camisa” de fuerza a la diversidad de formas autonómicas o, finalmente, provocará su negación.

El diseño del nuevo y complejo Estado multi-autonómico exige, como variable fundamental, tiempo; porque es preciso una pausa para analizar, reflexionar y proponer el diálogo sobre aquellos aspectos indispensables que tienen que ver con su jerarquía respecto de la pirámide jurídica, su relación con otras leyes nacionales y sub-nacionales, así como su relación con los estatutos y cartas orgánicas. También, para definir su consistencia legal con la CPE en los aspectos conceptuales y de principios; su relación con órganos constitucionales como la Asamblea Plurinacional, el Poder Judicial y la Contraloría, entre otros; la conformación de los espacios de coordinación vertical (inter-gubernamentales) y horizontal (intra-gubernamentales); la definición de las relaciones entre las instituciones y sus territorios; los mecanismos administrativos, de organización interna gubernativa y de relacionamiento; de los mecanismos para dirimir los múltiples conflictos inter-jurisdiccionales que se vienen sobre el ejercicio competencial y sus procesos de demanda, acreditación y asunción; por otra parte, sobre su régimen tributario, régimen de transferencias intergubernamentales, endeudamiento público, presupuestal, de contabilidad pública e instrumentos de política económica; creación de mecanismos, instrumentos e instituciones, tanto de control fiscal como de cumplimiento de resultados; y finalmente, la forma y momentos de la participación social en cuanto a sus límites y garantías.

En esta etapa de diseño, la clave de esta Ley Marco estará en la forma de su construcción, más que en su contenido. Si convenimos que éste es un mega-proceso de largo aliento, el enfoque y forma de trabajar deberían ser distintos. La implementación de las autonomías, al igual que aquel proceso de descentralización territorial de base municipal iniciado en 1994, debe ser pensado más como una carrera de resistencia y no necesariamente de velocidad.

*Vladimir Ameller es especialista en descentralización - Artículo publicado en el semanario PULSO de Bolivia

 
ACTUALIDAD

ARGENTINA
La visita del canciller chino a la Argentina

LATINOAMERICA
El conflicto político venezolano

INTERNACIONAL
La calle desafía al poder

EVOLUCION SOCIOPOLITICA
Indicadores de conflictividad social durante 2013 y su evolución desde 1980

DEFENSA
El rol de los militares en Argentina: II. La reedición del "Operativo Dorrego"

OPINION PUBLICA
Febrero 2014: Indicadores de opinión pública latinoamericana

HISTORIA
Los vicepresidentes en la historia argentina

SECCIONES

ARGENTINA

BOLIVIA
BRASIL

CHILE

COLOMBIA
COYUNTURA
CUBA
DEFENSA
EL SALVADOR
EVOLUCION SOCIOPOLITICA
HONDURAS
IBEROAMERICA
INTERNACIONAL
LAS AMERICAS
LATINOAMERICA

MEXICO

MUNDO
NICARAGUA
OPINION PUBLICA
PARAGUAY

PERU

URUGUAY

VENEZUELA

Opinion Publica Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de America Latina

Archivo historico banner_cp.jpg


Indicadores