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Consejo Sudamericano de Defensa: una estructura flexible, local y autóctona PDF Imprimir E-Mail

Mar-03-09 - por Cristián Garay Vera (Universidad de Santiago de Chile)

Introducción 

Una diferencia entre las planificaciones de antes y después del 2000 es la perspectiva de Brasil de un interés que va más allá del panorama  vecinal y regional y que se traduce en ambiciones y perspectivas globales. Esto es producto de un largo proceso histórico, en el cual primero Brasil compitió con Argentina el liderazgo regional, y luego en el cual Brasil dudó si tomar o no ese liderazgo efectivo en sus manos. Desde el gobierno de Lula da Silva la respuesta ha sido clara y Brasil está dispuesta a tener un asiento permanente (y no rotatorio) por la región), a liderar una propuesta de desarrollo basada en la explotación de sus recursos naturales, de tener normas de licencia industrial más flexible (luchando contra la propiedad industrial por ejemplo en los medicamentos), y en la defensa sustentar una arquitectura de seguridad sin Estados Unidos. 

Igualmente se ha manifestado desde el 2005, año en que se publicó la nueva Directiva de Defensa nacional que Brasil debe tener verdaderamente una política disuasoria en cuanto a cautelar sus recursos naturales y su integridad territorial, lo que implicaría el desarrollo de una capacidad nuclear lateral como es la propulsión nuclear de un submarino de avanzada, el levantamiento de una flota oceánica,  la consolidación de un área de influencia propia de nivel interregional al cubrir un sub área sudamericana y otra de proyección africana, y un ejercito capaz de proyectarse más allá de sus fronteras.  

A. La política de Defensa brasileña

En  1996 Brasil explicó que si bien no percibía amenazas en al región, estaba dispuesta a desarrollar capacidades para sus fuerzas armadas, de modo de asegurar la integridad de Brasil y su proyección exterior. Eran consideraciones propias de una potencia regional emergente, que busca consolidar su estatus. Quizás el símbolo más visible de ello es la búsqueda de un submarino nuclear: en mayo de 2007  el Presidente Luiz Ignacio da Silva (Lula) reiteró que desde 2008 se incrementarían los fondos del proyecto iniciado en 1979. Con ello Brasil estaría en condiciones de incrementar su protección en el área marítima de modo decisivo. En diciembre de 2007 Lula ratificó que era "prioritario reequipar a las fuerzas armadas porque nadie respeta a un país que no se respete a sí mismo".  

En  junio de 2005, con motivo de la promulgación del Decreto 5.484 del Presidente Lula da Silva, se explican los nuevos lineamientos del sector:  

  • Se identifican dos puntos de fricción 1) el Amazonas (por el impacto de la guerra en Colombia, el narcotráfico, narcoguerrillas, depredación ambiental, etc.) y 2) el Atlántico Sur (tanto por su rol los flujos del comercio internacional del Brasil como por ser la zona en donde se concentran parte sustancial de las riquezas petrolera y gasíferas). 
  • Se sostienen que hay ambiciones de otros Estados sobre el territorio y los recursos naturales y que para ello el sector de la Defensa Nacional debe contar con adecuados niveles de recursos económicos, materiales bélicos, recursos humanos y tecnología. 
  • Finalmente se reconoce el creciente peso de amenazas no estatales como el crimen organizado y al terrorismo.

Brasil sostuvo en ese Decreto que su postura era disuasiva (inhibe a otro de actuar por el costo de su propia potencia al reaccionar), y para ello necesitaba una capacidad militar creíble. Para cumplir este último punto se privilegiaría el incremento de la interoperabilidad de las Fuerzas Armadas y el empleo combinado de las mismas.  

En 2006 el asesor civil Marco Aurelio García y el general de división Augusto Heleno, jefe de gabinete del comandante en jefe del Ejército de Brasil sostienen en Uruguay que:

  1. "se deben aumentar las relaciones entre las FFAA de América del Sur, con intercambio de personal y ejercicios conjuntos.
  2. "debe haber una concepción de empleo en que la fuerza terrestre debe tener capacidad para cumplir cualquier misión" tanto dentro como fuera de las fronteras.
  3. Deben tener las fuerzas "versatilidad, flexibilidad y movilidad (...) Debe haber fuerzas de acción y despliegue rápidas".
  4. Brasil, como Uruguay, estudia ante un enemigo más fuerte las experiencias de Afganistán, Chechenia e Irak, basándose en cómo un adversario menos fuerte puede condicionar la acción del más fuerte.
  5. Para superar los problemas de presupuesto debe concentrarse el esfuerzo en "la enseñanza, guerra electrónica, el mando-control, las fuerzas especiales y la aviación".

B. La proposición del Consejo de Defensa Sudamericano 

El Presidente Lula, en diciembre de 2007, una semana antes de su participación en la reunión de Cartagena de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), anticipó que propondría la creación de un Consejo Sudamericano de Defensa que congregue a los ejércitos de todo el subcontinente. En enero de 2008 mientras se realizaba la cumbre de la UNASUR el Presidente Lula presentó la propuesta. Consecuentemente el ministro de Defensa brasileño Nelson Jobim conversó el tema con sus colegas de la región para evaluar su factibilidad. 

El ejecutivo brasileño ha presentado su posición manifestando que la expansión del conflicto colombiano, puede lesionar la soberanía estabilidad de la región. y los instrumentos que se puedan manejar para evitar el desborde de la situación. Además que se requiere coordinación en el área de defensa y seguridad para "defender los recursos naturales"1 tanto de Brasil como de América del Sur. Y si bien el Ministro Celso Amorin sostuvo que si bien nadie los atacará "debemos defender la región de la manera más coordinada posible". Parte de ello es "aumentar el intercambio, mejorar la colaboración y el entrenamiento conjunto" de los militares sudamericanos. No supone tener en lo inmediato un comando único, pero apunta a destrabar las confianzas entre los países de la región, a "desatar los nudos conflictivos y las desconfianzas regionales". 2 

Para el Asesor principal del Presidente Lula, Marco Aurelio García, debían enfatizarse:

  1. La construcción de una institucionalidad de defensa,
  2. Definir críticamente frente al esquema panamericano de Estados Unidos la necesidad de una nueva doctrina de defensa colectiva:
  3. E implementar, en el marco de la integración, la cesión de soberanía específicamente en las políticas industriales comunes de los sectores "aeronáuticos, navales y militares en general", es decir del complejo industrial-militar de la región con objeto de colocarlo al servicio de los intereses de la nueva concepción de defensa.3

Este esfuerzo estaría concentrado en el eje ABC (Argentina-Brasil-Chile) y estaría representado ya en esfuerzos parciales de integración argentino-brasileño y chileno-argentino. 

A comienzos de 2008 el Ministro Nelson Jobim explicó que Brasil debía liderar una corriente de cooperación tecnológica que redujera drásticamente la dependencia de la tecnología estadounidense.4 

También explico que el Consejo no sería operacional, sino que dedicado al entrenamiento y concepto integral de defensa (Política de Defensa) con especificidad sudamericana.

Concretamente Brasil pidió que para hacer la integración se estudie una propuesta que es armar "grupos de trabajo estarán conformados por dos personas de cada país, uno nombrado por la cancillería y otra nombrada por el ministerio de Defensa de cada país".5 

La acción del Consejo debiera tener relación con adquirir reales capacidades de control en las fronteras y en relación al espacio marítimo y amazónico, incluso respecto de las pretensiones brasileñas de participar en el futuro de la Antártica. El foro debiera discutir también las formas de conflicto asimétricos. 

C. La adhesión 

Brasil valorando sus capacidades actuales ha enfatizado el camino cooperativo para obtener un diseño que permita complementar su poder. Este ha sido proponer de modo oficial la iniciativa del  Consejo que recibió apoyo en diferentes países de la región. Es el caso del apoyo personal de la Presidenta Bachellet. En abril de 2008 ella sostuvo ante los Comandantes en Jefe del MERCOSUR y asociados que  "como ex ministra de Defensa. Me gustaría invitarlos a que pudiéramos ir un poco más allá, que podamos pensar juntos los gobiernos y las Fuerzas Armadas en una política de seguridad y defensa común entre un número cada vez más creciente de países de la región, porque el tipo de desafío y los roles que las Fuerzas Armadas están jugando en apoyo a los propios procesos de desarrollo de esos países es sumamente importante". 6

La presidenta sostuvo que había la posibilidad de: 

  1. Mostrar a las Fuerzas Armadas en un procesos de paz y cooperación
  2. Apoyar los designios de Naciones Unidas
  3. Fortalecer la cooperación en desastres naturales y emergencias entre los países de la región.

Más tarde el ministro de Defensa chileno, José Goñi, ratificó el interés chileno sosteniendo que la presidencia pro tempore de la UNASUR de la Presidenta Bachellet era útil porque era,

  1. el eslabón que faltaba en el proceso de integración, tanto interno en la región
  2. y permitía mirar hacia el formato de las misiones de Naciones Unidas,

Y que podían verse perspectivas en:

  1.  
    1. El diálogo regular y fluido entre altas autoridades y expertos de la defensa de la región;
    2. las nuevas posibilidades de cooperación de nuestras industrias de la defensa;
    3. el reforzamiento de los intercambios y el trabajo conjunto entre las FF.AA.;
    4. la promoción de esquemas de seguridad cooperativa;
    5. el diseño  en conjunto la participación en futuras operaciones de paz;
    6. la cooperación en el resguardo y protección de los recursos naturales,
    7. Y el mejoramiento de la capacidad de poder de la región en los foros internacionales.

Durante el debate previo Brasil anuló la ofensiva venezolana de convertir el Consejo en una alianza rígida, estilo I Guerra Mundial, e impuso su liderazgo en la región. El Consejo, del debate que se produjo, fue definido como una estructura en común para afrontar problemas de seguridad en la región. Asimismo, hay un énfasis en aspectos técnicos: la proposición enfatiza una aproximación técnica de la defensa, enfatizando -como quiere Brasil- la urgencia de construir un complejo militar-industrial que ve como necesario para tener autonomía tecnológica y dar el salto de potencia regional.

Respecto de los intereses de los Estados a la señal clara que en la nueva presidencia Obama se requeriría construir otra relación con la región, se suma que en el nuevo rediseño de las relaciones civiles-militares pesa decisivamente la idea de los nuevos gobiernos izquierdistas de centrar a las fuerzas armadas en la custodia de los recursos naturales. En principio se ha hablado de la protección de las reservas de agua dulce, sobre todo en la doctrina militar argentina, pero crecientemente se ha aumentando el rango de esta acción hasta contemplar incluso la Antártica.

Sin embargo, la proposición no dista de tener objeciones. Una de ellas es que incluso sin Estados Unidos no cesan las contraposiciones de intereses nacionales. Uruguay ha vetado un liderazgo del ex Presidente Kichner; Colombia   solo aceptó si se hablaba de la lucha contra el terrorismo; y Perú busca potenciar la relación de seguridad y defensa con Estados Unidos más que embarcarse en un diseño regional donde tengan presencia países con los disputa cierto liderazgo político. Del otro lado, el cálculo chileno es de potenciar en ese marco un equilibrio a su inestable relación vecinal, y Venezuela ha tratado -con auxilio de Bolivia y Ecuador- de darle un carácter rígido.

Hay dos aspectos en los cuáles es presumible un impacto positivo de la idea. Primero en la creación de una fuerza conjunta para prevenir situaciones de riesgo en la gobernabilidad, y segundo, en el estudio de la viabilidad de una industria militar integrada. Además es seguro que aumentará el flujo de intercambio regional, aunque su debilidad estructural estará dada por cuánta tecnología podrá producir en el largo y mediano plazo, al respecto las noticias de problemas en Embraer, y, por coletazo, los efectos negativos de la crisis económica mundial en la empresa chilena Enaer, que fabricaba piezas para la anterior, son malas señales. 

Colofón

Todo lo anterior ha redundado en la aprobación del Consejo por los países latinoamericanos a fines de diciembre de 2008. Actualmente 12 países integran  el Consejo: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Así se cierra un ciclo donde el modelo de seguridad estaba concebido hemisféricamente y dentro de una relación asimétrica con Estados Unidos. Aunque formulado en términos de alianza militar, tal esquema no funcionó en diversas crisis de la región, siendo la más significativa para los Estados sudamericanos la Guerra de las Malvinas en 1982.

Esta nueva relación tiene por eje una concepción de seguridad sin Estados Unidos. El mecanismo plantea crear instancias de mediación, coordinar operaciones de ayuda humanitaria y ante desastres, extender las medidas de trasparencia presupuestaria entre Chile y Argentina al resto de la región, todos aspectos que antes normalmente tenían dimensiones hemisféricas y que ahora se empiezan a estudiar en la región. Y ha sido asumida como una misión por el Gobierno de Lula, el cual avanza de modo perceptible a un liderazgo regional reconocido no solo afuera, sino adentro de Sudamérica. Queda por ver, cuanto de ese liderazgo puede tonarse asimétrico e intolerable para otros actores de la región -por ejemplo Venezuela- y como se estructuren las relaciones  futuras en el gobierno de Obama con Estados Unidos. Pero sea como sea el proyecto avanza y ya tiene su primera reunión, en la cual la conducción temporal chilena pasara a otro actor de la región, siempre bajo la atenta mirada de la diplomacia brasileña.

 

Notas:

[1] A propósito de esto, Aurelio García, asesor principal de Lula en estas materias, manifestó en un discurso a los diplomáticos acreditados en Brasil el 2007 en Río de Janeiro, que la "seguridad de la Amazonia y las fronteras marítimas, serían el principal objetivo del foro, en una región caracterizada por la concentración de recursos naturales generados de energía", y que el descubrimiento de nuevos yacimientos de hidrocarburos en el propio Brasil podría hacer al país objeto de "posibles interferencias externas", "Brasil propondrá Junta Sudamericana de Defensa Regional", 29.11.2007, Base de Datos MERCOSUR ABC, http://www.mercosur.con.ar/

[2] "Brasil propondrá a Junta Suramericana de Defensa", 3.12.2007 http://unasur.blogspot.com/2007/12/brasil-propondra-la-junta-sudamericana.html

[3] La primera fase fue la presentación el 2006 del prototipo brasileño-argentino del Vehículo Liviano de Empleo General Aerotransportado (VLEGA) denominado Gaucho o Gaúcho en portugués, posible de transportar en aviones Hércules. En 2004 el Ejército argentino se ocupó de fabricar la carrocería, y a mediados de 2005 llegó a Brasil, donde se le instaló un motor y se armó completamente.

[4] Raymond Collit, Agencia Reuters, "Após crisie, Jobim quer criar grupo de defesa sul-americano. Objetivo do ministro é evitar conflitos e reducir a dependência das armas norte-americanas na região", Quarta-feira, 12.05.2008. 16:555 Online, disponible em www.estado.com.br

[5] Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, "Consejo de Defensa Sudamericano será un bloque militar disuasorio y no expansionista", Caracas, 15.04.2008. Disponible en: www.minci.gob.ve/noticias-inetrnacionales/1/176682/consejodedefensa.html

 
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