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La guerra que evitó el Papa PDF Imprimir E-Mail

Dic-10-08 - por Rosendo Fraga

Si en la tarde del 21 de diciembre de 1978 la Junta Militar argentina -tras arduo debate- decide no aceptar la Mediación Papal -ya que dos de sus miembros estaban por el rechazo-, la guerra que se evitó pudo haber sido de la manera que sigue.  

1. Lo que pudo suceder. 

Es el 8 de enero de 1979. Hace once días que las fuerzas armadas chilenas por un lado y argentinas, peruanas y bolivianas por otro -que han entrado en guerra dos semanas y media antes, el 22 de diciembre- se encuentran estacionadas en las posiciones que tenían entonces. A los siete días de intensas operaciones militares les suceden once de tensa tregua. 

Las Naciones Unidas en el plano multilateral y EEUU, Brasil y el Vaticano en forma directa, realizan intensas gestiones diplomáticas tendientes a lograr un acuerdo de paz que dé carácter permanente al cese de fuego logrado.  

La situación es por demás peligrosa. En las provincias chilenas de Tacna y Arica -que Chile tomara de Perú y Bolivia en la guerra del Pacífico y que en ese momento están ocupadas por tropas de estos dos países y argentinas-, guerrilleros chilenos y tropas que actúan detrás de las líneas enemigas comienzan a hostigar a las fuerzas de ocupación. Estas han dictado el toque de queda y establecido la ley marcial, comenzado a detener a los civiles chilenos sospechosos y a fusilar dos de ellos -sentencia de consejo de guerra mediante-, acusados de dar muerte a un suboficial peruano.  

En la zona de la Patagonia argentina lindera con la frontera con Chile  comienzan acciones de sabotaje de la resistencia chilena, organizada sobre la población de este país que trabaja en territorio argentino. El gobierno militar, que interinamente preside el Teniente General Roberto E. Viola, analiza internar en campos de reclusión a los chilenos que viven en la Patagonia argentina para poder controlarlos.  

En todas las ciudades chilenas -comenzando por la Capital- son derribadas las estatuas erigidas en homenaje al General San Martín. La ecuestre que está en Santiago es arrastrada por una multitud y arrojada al río que atraviesa la ciudad.


El embajador chileno en las Naciones Unidas denuncia abusos y saqueos contra la población civil en las franjas del territorio chileno que se encuentra bajo ocupación de las tropas enemigas.  

La infraestructura chilena queda desarticulada y en el sur del país, donde las acciones militares han sido más intensas, hay desabastecimiento de elementos esenciales.  

Los cuatro países que participan del conflicto denuncian violaciones a las convenciones de Ginebra contra los prisioneros de guerra, los que se cuentan por miles.  

El odio surge entre argentinos y chilenos y resurge entre estos y peruanos y bolivianos. Se teme que en cualquier momento se reanuden las operaciones militares y se rompa el frágil cese de fuego.  

Argentina está dispuesta a retroceder en sus penetraciones frente a Mendoza y Neuquén, si Chile entrega la parte que le ha quedado de la Isla Grande de Tierra del Fuego, lo que resulta inaceptable para los chilenos, que siguen sosteniendo que no aceptan ninguna solución que viole el acuerdo de 1881. 

Perú y Bolivia no aceptan ninguna solución que implique devolver los territorios perdidos en la guerra del Pacífico y que han sido recuperados. Ecuador acaba de dar un ultimátum a Perú por el histórico conflicto fronterizo. El riesgo de la reanudación de la guerra se cierne como una amenaza cada vez más probable.  

Chile ha sido derrotado pero no aniquilado y no se ha rendido, manteniendo voluntad de lucha. 

2. Cómo pudieron ser las acciones decisivas.  

Al iniciarse las operaciones, la Flota argentina avanza para cruzar hacia el Pacífico, tanto con la división que lo hace por el estrecho de Magallanes como con la que está al sur del mismo. 

El núcleo de la flota chilena, integrado por el crucero Prat -buque insignia-, los destructores misilísticos Williams y Riveros, las fragatas misilísticas Lynch y Condell y los destructores artillados Portales, Centeno, Cochcrane y Blanco, apoyados por el petrolero Araucano y el Yelcho (unidad de apoyo logístico al mando del Almirante Raúl López Silva), toma la iniciativa y la ataca, iniciando el fuego. La Flota argentina que manda el almirante Humberto Barbuzzi responde en un duro combate naval (1). 

La superioridad de la Aviación Naval argentina (2), que opera desde el Portaaviones 25 de Mayo, se hace sentir. Son hundidos seis buques chilenos y cuatro argentinos. Los marinos muertos y desaparecidos en ambas flotas superan los dos mil. Ha sido una masacre naval. 

La Argentina mantiene cierta superioridad naval pero a un costo alto. La flota argentina debe replegarse para reagruparse y cubrir las pérdidas, mientras que Chile prácticamente ha quedado con una Flota de Mar muy debilitada, pero ha logrado impedir que los buques argentinos entren al Pacífico (3). 

En el campo diplomático, el 23 de diciembre el embajador chileno en la Organización de Estados Americanos (OEA) pide la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR) con el apoyo de EEUU, Brasil y México.  

El día de Navidad, al entrar Perú en la guerra, Chile pide a Ecuador que entre en guerra contra este país, en base a un acuerdo secreto de alianza. El gobierno ecuatoriano duda acerca de la conveniencia de entrar en el conflicto. Se ha cumplido la predicción del Canciller chileno Hernán Cubillos, quien meses antes, en una discusión con el jefe de la Armada de su país, el Almirante Toribio Merino, ha sostenido que el conflicto iba a arrastrar a Perú y Bolivia.   

Mientras tanto se reúne el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, buscando poner fin a la guerra que libran cuatro países de América del Sur.  

La URSS juega en combinación con la diplomacia argentina. Meses antes de la guerra, el Jefe del Estado Mayor del Ejército argentino, General Roberto E. Viola, visita Moscú y recibe del gobierno soviético la oferta de apoyo para el posible conflicto con Chile. Consecuente con ello, el representante soviético en el Consejo veta cualquier iniciativa que imponga un cese de fuego inmediato. Es que el gobierno argentino ha solicitado a su aliado soviético circunstancial que le dé siete días de operaciones, de manera de poder consolidar la ocupación de partes importantes del territorio chileno. De acuerdo a ello, la URSS impide cualquier cese de fuego antes del 29 de diciembre.  
 
Por su parte, el gobierno chino actúa como aliado encubierto de Pinochet y, de acuerdo con él, en el Consejo trata de lograr cuanto antes una resolución de cese de fuego.  

Los representantes de los otros tres miembros permanentes (EEUU, el Reino Unido y Francia) buscan también una resolución de cese de fuego, pero discrepan sobre si las tropas deben detenerse en el lugar que se encuentran, lo que es más fácil de imponer o si deben volver a sus emplazamientos de paz.  

El Vaticano retoma sus esfuerzos diplomáticos en forma casi desesperada. Es que la guerra entre Argentina y Chile amenaza con transformarse en un conflicto de alcance sudamericano con la entrada de Perú y Bolivia y el riesgo de que también lo haga Ecuador.  

La presión internacional para que cese la guerra es muy intensa. La URSS logra mantener el compromiso secreto que tiene con la Argentina de impedir el cese de fuego hasta el séptimo día de la guerra. El 29 de diciembre el Consejo de Seguridad ordena el cese de las operaciones, disponiendo que las tropas se detengan en el lugar donde se encuentran como primer paso.  

Lo importante para Naciones Unidas es el fin de las operaciones y para lograrlo no plantea en forma inmediata ninguna exigencia más, pero sí establece sanciones internacionales muy duras para el país que no acate el cese de fuego. La resolución alcanza a los cuatro países que han participado de la guerra: Argentina, Chile, Perú y Bolivia.  

3. Una posible conclusión

Las fuerzas argentinas quedan ocupando los islotes del Beagle y parte del territorio chileno de la isla Grande de Tierra del Fuego. Han logrado penetrar varias decenas de kilómetros en dirección a Punta Arenas, pero sin tomar la ciudad. En Neuquén y Mendoza hay penetración de las fuerzas argentinas, pero sólo varios kilómetros al oeste de la cordillera de los Andes. La II División Chilena ha logrado defender Santiago.  

Sólo hay una penetración chilena en el territorio argentino en el paso de Río Mayo en la provincia de Chubut. Es al norte del país donde la situación es peor para Chile. Las provincias de Tacna y Arica, tomadas a Perú y Bolivia en la Guerra del Pacífico, están ocupadas por fuerzas peruanas, bolivianas y argentinas. Pero hay bolsones de resistencia chilena -las defensas tienen  numerosos bloques de concreto enterrados en el desierto-; éstos contienen dentro de cada uno de ellos veinte hombres, que han quedado dentro de estas dos provincias.  

La flota peruana que ha descendió hacia el sur casi sin resistencia se encuentra mar adentro frente a Valparaíso.  

La Flota argentina no se ha repuesto de las pérdidas del combate naval en la zona del estrecho, aunque podría estar en condiciones de enviar algunas de sus fragatas y destructores al Pacifico.  

La flota y la aviación de combate chilenas han quedado prácticamente aniquiladas.  

Los muertos militares chilenos alcanzan a los 4.532, los argentinos son 4.340, los peruanos 655 y los bolivianos 242. Los civiles chilenos muertos en diversas acciones y situaciones que ha producido la guerra son 745 en Chile y los argentinos 223. Casi 10.000 muertos y cerca de 35.000 heridos es el resultado de una semana de intensa guerra. Los civiles muertos con cerca de 1.000 y los heridos suman 4.000. En los bombardeos a blancos estratégicos han caído numerosos civiles.  

Todo este escenario posible se evita porque en la reunión de la Junta Militar argentina del jueves 21 de diciembre se acepta la Mediación del Papa, que a último momento logró salvar la paz.  

BIBLIOGRAFIA 

(1) Pinto Rojas Alberto. La crisis militar entre Chile y Argentina de 1978. Publicado en Internet. El mismo autor ha publicado en Chile Esta noche: la guerra

(2) Academia Nacional de la Historia. Nueva Historia de la Nación Argentina. 8. La Argentina del Siglo XX. Capítulo 24. Rosendo Fraga Las Fuerzas Armadas 1973-1983. Editorial Planeta, Buenos Aires, 1997.  

(3) Arancibia Clavel, Patricia y Bulnes Serrano, Francisco en La Escuadra en Acción 1978: El conflicto Chile-Argentina visto a través de sus protagonistas. Sostienen que la Flota chilena hubiera tomado la iniciativa de atacar a la Argentina aún antes de que hubieran desembarcado los infantes de marina en las islas e islotes.

 
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