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Ejercicios navales ruso-venezolanos en el Caribe PDF Imprimir E-Mail

Nov-25-08 - por Ignacio J. Osacar (Coordinador de la Comisión de Defensa del CENM)

Las fuerzas navales de Rusia y Venezuela desarrollarán ejercicios en el Caribe a fin del mes de noviembre. La fuerza de tareas rusa está compuesta por el crucero misilístico pesado "Pedro el Grande", el destructor antisubmarino "Almirante Chabanenko", un buque cisterna, un remolcador oceánico, probablemente uno o dos submarinos y también transportarían un batallón de infantería de marina.

Estos buques no constituyen una amenaza para los Estados Unidos ni por su magnitud ni por sus capacidades, sobre todo considerando el atraso relativo en guerra electrónica que trata de ocultar Rusia. Lo que es muy significativo es la decisión política de navegar 15.000 millas para mostrarse en el sensible patio trasero norteamericano, el que hasta ahora solo era incursionado por las escurridizas lanchas rápidas de los narcotraficantes.

Desde su zarpada desde la base ártica de Severomorsk, navegaron por el Mediterráneo hasta los puertos de Tartus en Siria y Trípoli en Libia, en donde los rusos planean en el futuro apostar su Flota del Mar Negro, cuando en 2017 la poco amistosa Ucrania les pida retirarse de la base de Sebastopol. También por esa causa se encuentran ampliando las instalaciones portuarias sirias en Lakatia. La intención de mantener la presencia naval en el Mediterráneo es coincidente con el apoyo a brindar a los países árabes amigos y al control de las más importantes rutas marítimas hacia el Cercano Oriente.

Este movimiento es parte de la decisión tomada por el ex-presidente Putin de recomponer las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas. Esto implica revertir un proceso que se inició con la desaparición de la Unión Soviética, con la creciente disminución de mantenimiento de los sistemas de armas, falta de renovación de material obsoleto y escaso adiestramiento de sus tripulaciones. Se invertirá USD 189 billones hasta el 2015 en la modernización de la mitad de los sistemas de armas navales y terrestres.

La presencia naval será incrementada en los océanos Atlántico, Pacífico y en el mar Ártico, por ahora con unos 30 buques en servicio óptimo de los 300 existentes en el inventario. A comienzos del año las Flotas del Norte y del Mar Negro extendieron ruidosamente sus tradicionales ejercicios en el Mediterráneo hasta la Bahía de Viscaya, y meses después la Flota del Pacífico se ejercitó en el Mar de Japón, con importante apoyo aéreo constituido por bombarderos estratégicos Tu 95 (Bear) y Tu 160 (Blackjack).

Dos Tu-160 volaron hasta Venezuela en septiembre y operando desde la base aérea Libertador en Maracay realizaron una patrulla marítima de 6 horas sobre aguas internacionales del Atlántico, que alcanzó la altura del extremo sur de Brasil, para retornar por la misma ruta a la base venezolana, antes de partir de regreso a Rusia. El mensaje se interpreta como que habría un jugador más, no solo en el Caribe, sino también en el Atlántico Sur.

Los cuestionamientos sobre el estado de mantenimiento de la flota rusa se reavivan cuando los tempranamente programados ejercicios, que se ejecutarían en la primera quincena de noviembre, ahora son anunciados para la última semana del mismo mes. El reciente accidente de un submarino clase Akula II, que realizaba pruebas de mar y que provocó la muerte de 20 civiles y marinos, profundiza la discusión en ese sentido.

El mismo "Pedro el Grande" tiene en su historia algunos incidentes. Al año siguiente de su entrada en  servicio en 1995, una explosión interna mató a 5 integrantes de su tripulación y en 2004 el mismo Jefe de la Armada, Almirante Vladimir Kuroyedov, denunció su deficiente estado de mantenimiento y que "podía explotar en cualquier momento", aunque después sus declaraciones fueron justificadas como un requerimiento indirecto de mayor presupuesto.  

Sin embargo la postergación de los ejercicios se explicaría por la visita del presidente Medvedev a Venezuela, para ajustar detalles de la venta de tanques de batalla T-72 y de vehículos de combate de infantería BMP-3, además de sistemas de misiles antiaéreos TOR e IGLA-S y de aviones cisterna y de transporte Il-78, los que se financiaran con el otorgamiento de un crédito de USD 1000 millones.

Se observaron distintas reacciones ante los ejercicios, como los interrogantes planteados por el preocupado ex-presidente de Colombia, Andrés Pastrana, respecto a cómo estos podrían afectar a su país en caso de desarrollarse en aguas que se encuentran en litigio con el vecino país, pero por otro lado los voceros de Estados Unidos se expresaron con aparente indiferencia, e incluso en un caso con tono irónico, manifestando que el hecho más destacable de estos ejercicios es que las naves rusas "puedan llegar tan lejos".

Pero independientemente de las declaraciones públicas, es de rutina el despliegue de medios de inteligencia para obtener información sobre debilidades y capacidades, en cualquier ejercicio que se realice, y en especial si hay lanzamiento de misiles o torpedos. Esto es una cortesía mutua que la OTAN y Rusia han vuelto a concederse con entusiasmo en los últimos años, como consecuencia de la reactivación del instrumento militar ruso. El inicio de vuelos permanentes de inteligencia con los veteranos Tu 95 (Bear), los que fueron anunciados por el Presidente Putin en agosto de 2007, evidenciaron que algo volvía a ser lo que era, o al menos parecerse.

Estos ejercicios caribeños tienen las características propias de un caso de diplomacia naval y no una demostración de capacidad militar, aunque este término sea un derivado aligerado del original en inglés gunboat diplomacy, práctica ejecutada por todas las grandes potencias respecto a países menores de sus áreas de influencia, a fines del siglo XIX y a principios del XX.

Pero en definitiva se trata de un gesto de respaldo al presidente Hugo Chávez, como materialización temprana de la proclamada "alianza estratégica" con Rusia y contribuyente a sus planes defensivos ante una invasión de su territorio, aunque la eficacia del potencial apoyo sería más simbólica que real, dada la falta de los medios necesarios para la una proyección extracontinental significativa del poder militar ruso y por las evidentes dificultades para el sostenimiento logístico prolongado de esa operación, incluso para una ejercitación en tiempo de paz. Serían muy distintas las cosas si Rusia construyera o ampliara instalaciones portuarias en Venezuela continental, porque al contar con los medios de apoyo necesarios en tierra firme, se podría establecer una presencia naval en el Caribe, con al menos una fuerza de tarea de dos buques en forma permanente.

También se agregan a esta situación dos hechos, que si bien de significación relativa, deben ser considerados como antecedentes, como son la reactivación de la aún poco visible 4ta Flota del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) y la presencia en Georgia de los buques norteamericanos USCG Dallas y USS Mount Whitney, que según Rusia ejecutaron actividades de inteligencia y transporte de armas bajo la cobertura de ayuda humanitaria, tras finalizar el corto enfrentamiento bélico el pasado agosto.

Es explicable que tratándose de uno de los clientes más destacados de los últimos años, al presidente Chávez es difícil decirle que no, aunque la baja de los precios del petróleo y la crisis recesiva mundial afectarían las posibilidades de crecimiento de Venezuela, por lo que probablemente se deban replantear las prioridades para el gasto público. Solo en el periodo 2005-2006 se firmaron 12 contratos de compra con Rusia por USD 4400 millones para el área de Defensa.

Recordando algunos conceptos del polémico ensayista norteamericano Gore Vidal, se puede compartir la reflexión de que, durante todo el proceso de la Guerra Fría, a la entonces Unión Soviética se le asignaron intenciones estratégicas militares ofensivas a nivel mundial, para materializar objetivos nacionales expansionistas, que con el agregado de la ideología comunista, no se detendrían hasta conquistar el globo, cuando en realidad, desde su surgimiento como nación y por haber sido muchas veces invadida por ejércitos extranjeros, su único objetivo no es otro que asegurar sus propias fronteras y su integridad territorial, por lo que Rusia hará lo que sea necesario para extender su perímetro de seguridad estratégica lo más lejos posible de su propio territorio, incluso llegando hasta otros continentes si fuere necesario, pero sin empeñarse definitiva ni abiertamente en ningún conflicto bélico lejano, y aun así, sin arriesgar en el mismo más que lo indispensable.

Fuentes: 

www.counterpunch.org consultado 08-11-08
www.metimes.com consultado 08-11-08
www.bu.edu consultado 08-11-08
www.timesonline.co.uk consultado 08-11-08
"The Decline and Fall of the American Empire" Gore Vidal, Odonian Press, 1992
www.rian.ru  consultado 08-11-08

 
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