México: un nuevo estilo de gobernar

Por Yuri Serbolov (Ago.15.00)

 

 

Para Vicente Fox, presidente electo de México, es muy fácil diferenciarse de los priístas en el terreno político, no le sucede lo mismo en el campo económico, donde muchos piensan que su tarea será culminar lo que empezó el proyecto económico neoliberal: privatizaciones, desmantelamiento del estado, avance hacia una economía de libre mercado, más tratados comerciales, modificaciones de las leyes laborales, fiscales y energéticas, etcétera.

Muchos sintieron que se confirmaba lo anterior cuando los miembros del equipo de Fox anunciaron que una de sus primeras intenciones era imponer el IVA a medicinas y alimentos. Algo que no sonó muy popular. Sin embargo, parece que es la vía más rápida para que el gobierno emanado del PAN pueda obtener un margen fiscal para poder hacer frente a todas las promesas de campaña (crecer al 5 por ciento y generar un millón 250 mil empleos por año).

Fox ha dicho que no va a subir impuestos, pero independientemente de sus verdaderas intenciones, lo cierto es que no tiene la mayoría legislativa para emprender esas reformas fiscales y se ve difícil que pueda convencer a priístas y perredistas de tomar esas medidas, que indudablemente tendrán un alto costo político.

Ya que no puede diferenciarse mucho en lo económico, Vicente Fox ha querido marcar una línea de separación muy clara en el terreno político frente a los gobiernos priístas y ha señalado que no tomará ninguna medida sin consenso. Una de sus primeras demostraciones fue echar para atrás la aprobación de una ley que castigaba el aborto de mujeres violadas en Guanajuato.

Vicente Fox quiere identificarse por un nuevo estilo de gobernar. Él mismo dice que va a gobernar por consenso. Eso significa que no tomará sus decisiones "en la soledad de Palacio Nacional", ni tampoco en base a lo que dicte una doctrina ideológica partidista.

A diferencia de los gobiernos priístas que no consultaban sus decisiones con la sociedad y que las imponían aunque fuesen muy impopulares (como el incremento del IVA o el rescate bancario que derivó en el Fobaproa), Fox dice que no tomará ninguna decisión sin consultarlo con la sociedad.

¿Realmente lo hará o simplemente se trata de una frase de poscampaña?

Desde que ganó, Fox ha hecho cosas que no hacían los priístas, como reconocer sus errores y pedir perdón. Eso hizo, por ejemplo, con el Tribunal Electoral de quien se disculpó porque en su campaña había dicho que hacían "marranadas" como cuando le prohibieron usar su foto en el logotipo que se imprimió en las boletas electorales. También le fue a pedir disculpas a Francisco Labastida y a Cuauhtémoc Cárdenas por los calificativos que les
endilgó durante la campaña.

Algunos dicen que esas disculpas le salen "más de la cabeza que del corazón", que son más una estrategia política que algo que le salga del alma. Sin embargo, como quiera que sea, el que un político reconozca que se equivoca y esté dispuesto a enmendar el camino y a ofrecer disculpas, es algo que los mexicanos no estábamos acostumbrados a ver, ya que aquí los presidentes eran semidioses que usaban la máxima de que "quien manda, manda, y
si se equivoca vuelve a mandar".

Teníamos presidentes soberbios, que nunca reconocían un error y mucho menos tenían la decencia de disculparse.

Fox está demostrando que por lo menos en el terreno político y en la manera de comportarse, es una persona totalmente distinta a los priístas, ya que en materia económica al parecer no puede diferenciarse. ¿O también lo hará? Esa es la gran pregunta que se hacen inversionistas, empresarios, financieros y todos los demás agentes económicos.

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