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El PRI perdió el Poder Ejecutivo pero no el Poder Legislativo |
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Por Yuri Serbolov (Sep-11-00) |
El presidente electo, Vicente Fox, se verá obligado a tener una intensa negociación con el Poder Legislativo y con los priístas, lo que podría ser muy desgastante, especialmente si se considera que tienen visiones distintas del país, ideologías confrontadas e intereses políticos contradictorios. A Fox le hacen falta 38 diputados para poder aprobar leyes en la Cámara.
Fox enfrentará el "veto" de los priístas a cualquier iniciativa de gobierno que atente contra el nacionalismo o el Estado Benefactor, ahora a los priístas les saldrá lo "revolucionario". Sin un presidente del PRI en Los Pinos que les imponga disciplina, los priístas se moverán entre dos extremos: oponerse a todo lo que quiera emprender Fox o venderle caro sus favores. En ambos casos, el capital de Fox será escaso para moverse en tan estrecho margen.
La composición de ambas Cámaras y de los Congresos estatales convierte a Fox en un presidente débil, con riesgo de caer en la parálisis legislativa y gubernamental, a menos que tenga un gran poder de convencimiento de sus enemigos político-ideológicos.
En la Cámara de Diputados, el PAN
tiene la mayoría relativa, con 213 legisladores, que equivalen al 42.6
por ciento, sin embargo, para aprobar leyes se requiere la mitad, más
uno de los 500 legisladores (es decir 251), por lo que a Fox le estarían
faltando 38 diputados, que podría conseguirlos si negocia con el PRD
que tiene 44, ya que ni convenciendo al resto de los partidos lograría
los diputados que le faltan. El PV (16), PT (7), Convergencia por la Democracia
(4), Partido Alianza Social (3) y Partido Social Nacionalista (3), en conjunto
suman 33.
Con sus 210 diputados el PRI puede impedir que Fox apruebe reformas Constitucionales
e iniciativas con sesgo neoliberal, las cuales también serían
rechazadas por el PRD. El PRI y el PRD conformarían así, en los
hechos, una alianza nacionalista revolucionaria legislativa que impedirá
a Fox, hasta el 2003, llevar a cabo como quisiera las reformas fiscal, energética
y laboral.
En el Senado, el PRI tiene la mayoría con 59 legisladores y el PAN sólo
tiene 46, por lo que le faltan 19 para poder aprobar leyes. Ahí ni siquiera
sumándose con todos los partidos opositores, con excepción del
PRI, lograría hacer reformas constitucionales, ya que el PRD sólo
tiene 15, el Partido Verde 5, el Partido del Trabajo 2 y Convergencia por la
Democracia, uno.
Donde tiene el caso perdido es en los Congresos estatales, ya que la ley establece
que para hacer reformas constitucionales se requiere que la mayoría de
los 31 congresos las apruebe, es decir, 16, en tanto que el PAN sólo
controla 3 Congresos, el PRI 18, el PRD ninguno y 10 están sin mayoría.
Contra la línea priísta no se aprobará ninguna reforma constitucional.
Por eso Fox se podría contentar sólo con reformas legales de aquí al 2003, esperando en ese año, que habrá elecciones federales, ganar la mayoría legislativa.
Si Fox no logra convencer a los priístas de la necesidad de aprobar las reformas constitucionales que el país requiere, entonces México podría caer en una parálisis legislativa.
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