El contexto político de Venezuela
Murillo de Aragao
 
Por Juan Rial (May-31-01)

El nuevo régimen político

Una vez electo presidente de Venezuela, el Comandante Hugo Chávez manifestó que su Presidencia necesitaba crear una nueva institucionalidad, que la denominada IV República había llegado a su fin. Asumió jurando ante la "moribunda Constitución" y dedicó las energías de su primer año de gobierno a desmontar toda la organización política y el marco legal existente hasta ese momento. Promovió un cambio en el régimen político y administrativo de Venezuela, encabezando lo que él denominó la "Revolución Bolivariana".

El nuevo régimen comenzó a plasmarse en la Constitución aprobada por referéndum popular en diciembre de 1999, creando una nueva fórmula política. La nueva Constitución fue el resultado de una mezcla de antiguas orientaciones propias de los ordenamientos constitucionales de los estados de bienestar, de los tiempos del modelo económico de "sustitución de importaciones", con la elaboración producida en los últimos tiempos respeto al incremento de las garantías para la ciudadanía. En la Carta no sólo se incluyeron las garantías para proteger los derechos civiles y políticos clásicos, sino también los llamados derechos socio - económicos y los llamados de tercera generación.

Los procesos de reforma del estado y las dificultades para su implementación

La nueva institucionalidad se está gestando lentamente y en medio de fuertes contradicciones. Si bien hay líneas maestras rectoras, no hay una capacidad fuerte para poder hacerlo con eficacia. La pérdida de relevancia de las viejas máquinas políticas de la IV República, especialmente los partidos políticos Acción Democrática y COPEI, han dejado sin el importante concurso de quienes tenían experiencia en el manejo de la cosa pública.

Los nuevos responsables de la burocracia se encuentran huérfanos de la capacidad necesaria para enfrentar los retos de la construcción del nuevo régimen, por lo cual la lentitud en la obtención de resultados es manifiesta y se producen constantes contradicciones entre los anuncios que se efectúan a la ciudadanía o correcciones en las normas que se dictan y medidas ejecutivas que se toman, provocando a veces parálisis o confusión.

Gobernabilidad

La gobernabilidad del país discurre por caminos que ajustan, grosso modo, a las pautas democráticas establecidas en la Constitución. A pesar que no pueden contabilizarse grandes cambios que permitan afirmar que mejora la situación económica y social de los sectores subalternos de la sociedad venezolana, no puede decirse que el gobierno ha perdido legitimidad. Una campaña mediática desarrollada por el presidente Chávez mantiene constantemente el interés de la población y busca sustituir con símbolos la falta de resultados. El presidente sigue contando con una popularidad alta, situada, en cerca del 60% de la opinión pública, aunque el respaldo efectivo, si se tiene en cuenta a los estudios cuantitativos, habría bajado a poco más del 40%. Ante la falta de un movimiento político unificado que apoye su gestión, el presidente respalda su acción en su carisma, en su contacto directo con la masa y en una relación privilegiada con las FFAA, a las que ha involucrado en los procesos sociales y económicos, sustancialmente a través de los denominados "planes Bolívar 2000 y 2001", lo que también abrió procesos de disidencia en el seno del aparato militar.

Si bien tiene problemas con los propietarios de algunos de los principales medios de prensa, a quienes suele acusar de mentirosos, de tener una relación un tanto tensa con algunos de los principales grupos los empresariales y mantener una fría relación con la Iglesia católica, sigue habiendo estabilidad política.

Existe una oposición, pero la misma no tiene capacidad para constituirse en lo inmediato en una alternativa de gobierno. Hay rumores de golpe, y se habla de la posibilidad de establecer un estado de excepción, fundamentalmente, por la falta de capacidad del aparato estatal para realizar su gestión. La incertidumbre predomina, pero es una característica de todos los regímenes transitorios y no sólo del venezolano.

El lugar de la Sociedad Civil

Como en la mayoría de las sociedades de países en desarrollo la sociedad civil es débil. El Estado históricamente fue el moldeador de la sociedad. En Venezuela el petróleo permitió obtener los recursos para crear un Estado asistencial con base en prácticas clientelísticas, tanto las tradicionales "verticales", como las de tipo "horizontal" que cubren a grandes sectores de la población y promover una mentalidad rentística, añorada por la gran parte de los sectores populares y las clase medias –hoy pauperizadas-, que promovió este proceso.

Las principales organizaciones de la sociedad civil que servían de correa de intermediación con el Estado y la clase política que lo conducía, tanto en el gobierno como en la oposición, los partidos políticos emergidos del acuerdo de Punto Fijo, fueron parte de la crisis del "antiguo régimen".

Los actuales movimientos políticos son débiles y en proceso de enfrentar la volatilidad que emana del proceso de transición.

Los medios formadores de opinión siguen siendo los diarios. La mayoría de los mismos puede considerarse críticos a la gestión del Presidente, que si bien ha contado con algunas publicaciones que lo apoyan, las mismas se han caracterizado por ser efímeras y carentes del nivel profesional requerido por un medio impreso moderno.

El lugar de los derechos humanos en el proceso de construcción de la nueva institucionalidad

La nueva Constitución tiene una redacción abundante en cuanto a conceptos y garantías para los derechos humanos, tal como lo hemos expresado anteriormente, pero la transitoriedad del viejo régimen al nuevo también se manifiesta en estos ámbitos.

Diferentes interpretaciones de normas poco claras o contradictorias generan inseguridad jurídica. A veces se suele interpretar la nueva Constitución y se trata de aplicarla en clave del antiguo régimen, incrementando la confusión. Hay una incongruencia normativa entre la legislación ordinaria que permanece en vigencia con la nueva constitución. Hace falta adoptar un buen número de leyes concordes con los nuevos principios constitucionales. Basta citar que el código penal básico vigente en Venezuela todavía sigue siendo el de 1915, adoptado bajo inspiración del código italiano de fines del siglo XIX.

Para el gobierno que preside Hugo Chávez, la prioridad en derechos humanos se sitúa en el campo de los derechos económicos y sociales. Se considera que la participación se da si la masa de ciudadanos empobrecidos logra mejorar su situación. El discurso presidencial señala como tarea primordial de su gobierno "recuperar el índice de desarrollo humano" citando el indicador que elabora el PNUD cada año desde comienzos de la década de los 90.

El poder se ejerce con un estilo fuerte, que muchos califican de autoritario y que le ha valido al gobierno una "mala prensa" fuera de Venezuela.

(Extraído de Informe político de Venezuela, 31/05/2001)


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