|
|
El perfil rural de Carlos Reutemann | ||
| Tiempo estimado de lectura: 5 min 06 seg |
por Hugo Martini May-20-02
|
||
|
Si el juego político llevara a Reutemann al gobierno de la Argentina se produciría un fenómeno –casi inédito– de que alcanzaría la presidencia un hombre cuyo perfil más claro es su naturaleza rural. Desde la época de Urquiza –hace 156 años– el país no habría tenido una conducción de naturaleza equivalente. No debe confundirse esta idea con ex presidentes, propietarios de tierras agrícola-ganaderas e incluso, dedicados activamente a su explotación. Esta circunstancia no alteraba la característica esencialmente urbana de su personalidad. El incidente de la última semana,
cuando se desató contra Reutemann una operación política
y mediática, no tomó en cuenta –probablemente– este costado
tan especial de su personalidad. Porque fue obvio que tenían un
claro objetivo de desprestigio, las declaraciones del jefe del Movimiento
Nacional de Piqueteros –Luis D´Elia– cuando acusó al gobernador
de Santa Fe de estar involucrado en la "venta" de planes
de asistencia social para jefes y jefas de hogar. |
![]() "Entró a la política hace diez años desde su prestigio como automovilista deportivo, una idea que sólo se le pudo ocurrir a una fértil imaginación como la de Carlos Menem. Sin embargo, nadie confunde su actuación ni su imagen con la del ex Presidente, que lo convenció que debía ser gobernador de Santa Fe" |
||
|
El gobierno nacional salió en defensa de Reutemann, pero debe recordarse, que en los diarios del 10 de abril se publicó –extensamente– que la distribución de esos planes quedaría en manos de un Comité de 15 miembros, entre los cuales tres representarían al Poder Ejecutivo. Teniendo en cuenta la reunión de prensa en la que se hizo el anuncio, los designados serían el Jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, la ministro de Trabajo Graciela Camaño y la esposa del Presidente Hilda González de Duhalde. Carlos Reutemann ha realizado en la última semana más declaraciones juntas, en términos relativos de tiempo, que las que hizo en toda su carrera política. Era evidente su disgusto, cuando consideró "sospechoso e inadmisible" que, desde la misma Casa Rosada, el líder de los piqueteros dispusiera la utilización de los medios de comunicación para criticarlo. La pregunta es, por qué el gobernador de Santa Fe -un personaje atípico dentro de los políticos argentinos– complica los planes no sólo de los compañeros de su propio partido, sino también proyectos de dirigentes de los otros.
La expectativa, relativa a la forma en que podría llegar a gobernar a la Argentina, no sería muy distinta a la que utiliza en su provincia:
Carlos Reutemann desciende de un grupo de suizos alemanes que desarrollaron su actividad agropecuaria en un pequeño pueblo llamado Grutly, cercano a la ciudad de Esperanza, que era el centro de la colonización de inmigrantes del mismo origen que el de de sus padres, que a fines del siglo XIX trajo a la Argentina Aarón Castellanos. Se crió en el campo, fue a la escuela primaria en un pequeño pueblo de la zona –Manucho– y lo mandaron, en el ciclo secundario, al Colegio de la Inmaculada en Santa Fe. A pesar de los viajes, de los compromisos políticos y de las carreras de Formula 1, que lo obligó a una vida aventurera y nómada, trabaja y disfruta –a los sesenta años– de pasar sus días en los mismos lugares donde nació y pasó su infancia. Si mañana hubiera elecciones en la Argentina, este hombre, que vive en medio de una plantación de soja y que es parte de ese paisaje, sería –irónicamente- casi el único candidato que podría presentar el Justicialismo para ganar. ¿Por qué tiene importancia, esta operación de difamación, en la que se utilizó a los líderes piqueteros como instrumento? Porque Reutemann, por su naturaleza rural, no vuelve a negociar de la misma manera cuando siente que la deslealtad le pasó cerca. No entiende ni le interesa las complicadas operaciones transaccionales generadas en la política de las ciudades y tiene – como los hombres de campo – muy poca capacidad para olvidar un agravio, como el que piensa que se instrumentó con los piqueteros. Actuó toda su vida – no sólo en política - como alguien que no necesita nada y de hecho, pareciera no necesitarlo. Para él, la Presidencia es un objetivo que probablemente quiera alcanzar, sólo si las circunstancias producen el fenómeno de que su nombre sea el único que quede flotando sobre la superficie del agua. Admitamos que esta radiografía no es la descripción de un político normal, que quiere ser Presidente y debe manejar, con habilidad, el arte de la suma y la negociación. Pero la Argentina no es hoy, tampoco, un país que tenga una política, una economía y una sociedad normal. Su fuerza y su expectativa está probablemente ahí: en la velocidad imprevisible y devastadora que tomarán los acontecimientos, en el repudio de la inmensa mayoría de la gente por la dirigencia tradicional, en el hartazgo por las declaraciones y las promesas que –antes de ser publicadas– se sabe que, objetivamente, no se pueden cumplir. Sobre este territorio sin esperanzas, no habría que descartar la alternativa de alguien que tiene un inusual control de su silencio; maneja la simpleza, casi rústica, de hacer mínimas promesas que puede cumplir y convence a la gente que, la palabra confianza, no pertenece a un diccionario de giros antiguos en desuso.
|
|
|
|
|
CO PYRIGHT 2000-2001 © Nueva Mayoria.com
All Rights Reserved |
|