Las perspectivas del 2001

Dic-20-00

Rosendo Fraga

 

 

En el ámbito político, la administración De la Rúa seguirá siendo débil, dado que tendrá que seguir gobernando con el Senado y las gobernaciones en manos de la oposición y sin tener mayoría en diputados. A ello se agrega que probablemente se profundizará la crisis del FrePaSo dividiéndose esta fuerza -es probable que el ex-vicepresidente Álvarez finalmente abandone la Alianza- y que el ex-presidente Alfonsín, al frente de la UCR seguirá manteniendo una posición crítica hacia las políticas de ajuste del gobierno nacional. A su vez el PJ tiene muchas posibilidades de ganar las elecciones legislativas que tendrán lugar en octubre del 2001, oportunidad en la cual se renovarán por completo el Senado a través del voto directo por única vez y la mitad de la Cámara de Diputados que fue electa en 1997. Este partido seguirá sin definir un liderazgo claro, pero mantendrá su unidad y en los momentos críticos actuará unido, como ha sucedido durante el 2000. En lo que hace al ex-ministro de economía Domingo Cavallo, difícilmente se incorpore al gobierno, dada la oposición que su figura encuentra en la UCR y en especial en el ex-presidente Alfonsín. En las elecciones, es probable que su partido realice alianzas electorales con el PJ en varios distritos. La eventualidad de un cambio de gabinete durante el año que se inicia es posible y probable. La necesidad de contar con un equipo de gobierno que resulte más confiable para los mercados, puede llevar a De la Rúa a designar al actual Ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, como figura central de un nuevo gabinete. La eventualidad de que tenga lugar una renuncia de De la Rúa por sistemáticos fracasos en lo económico y un nuevo llamado a elecciones de presidente y vice, es un escenario posible, pero poco probable. Difícilmente se resuelva durante el 2001 el tema de los supuestos sobornos al Senado.

En lo social, el 2001 será un año difícil. La combinación de crisis económica con conflicto social y debilidad política, termina incrementando la demanda y el conflicto. El desempleo difícilmente baje, dado que aún reactivándose la economía hacia el segundo semestre del año, las consecuencias en materia de empleo recién llegarían en el año 2002. El punto crítico serán los municipios en los cuales la tasa de desempleo duplica, triplica o cuadriplica al promedio nacional, como es el caso de Tartagal y Mosconi en Salta, Cultral Co en Neuquén, Libertador San Martín en Jujuy o determinadas villas del Gran Buenos Aires y el Gran Rosario. Si en estos lugares no se concreta una ayuda social rápida y oportuna, pueden plantearse situaciones de conflicto social con violencia. El sindicalismo mantendrá una actitud opositora, pero buscando acompañar el conflicto social más que incentivarlo y manteniendo márgenes de negociación con el gobierno. Desempleo, inseguridad pública y corrupción, seguirán siendo durante el 2001 las demandas prioritarias y urgentes de la opinión pública argentina.

En lo que hace a las empresas de servicios públicos privatizados, enfrentarán una situación en la cual la opinión pública tendrá una actitud critica hacia cualquier aumento de tarifas. Incluso no hay que descartar protestas activas, dado el cuadro social mencionado precedentemente. Las dificultades que enfrentará el gobierno en el campo económico, no le dejarán demasiado margen para avanzar en una política tendiente a profundizar la regulación de los servicios públicos. La política de renegociar contratos seguirá vigente, por lo menos durante los primeros meses del año, mientras se mantenga el equipo Colombo-Machinea. Si llega un equipo más ortodoxo, esta política disminuirá. Gravámenes de emergencia para estas empresas, es un recurso posible pero poco probable en una situación donde el gobierno tendrá que concentrarse en recuperar la confianza de los mercados.

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