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La Argentina y el conflicto mundial | ||
| Tiempo estimado de lectura: 4min 08seg |
Sep-19-01
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La Argentina es el país de América Latina más involucrado en este conflicto, por tres razones: es el único de la región que sufrió en los años noventa dos graves atentados del terrorismo fundamentalista; es el que tiene la comunidad judía más importante de América Latina y una de las tres más grandes de mundo fuera de Israel y además es el único aliado extra-OTAN de los Estados Unidos, en la región. Estas tres condiciones, determinan que la Argentina
forme parte del conflicto y que estar o no estar no deriva de una decisión
política, sino que es una situación de hecho. Las decisiones
políticas pueden intentar acentuar o atenuar la realidad, pero
en este caso no negarla ni impedirla. |
![]() La Argentina es el único país de América Latina que sufrió en los años noventa dos graves atentados del terrorismo fundamentalista |
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El primero es el Mercosur y el problema de la llamada "Triple Frontera" que es el núcleo de la cuestión en el ámbito subregional. El ángulo limítrofe entre Brasil, la Argentina y Paraguay, es considerado por los servicios de inteligencia occidentales como un área en el cual el narcotráfico y el tráfico de armas, se han desarrollado intensamente y donde además el terrorismo fundamentalista tiene bases de apoyo. Desde mediados de los años noventa, los servicios de inteligencia de Brasil y la Argentina han venido trabajando sobre el problema, buscando coordinar sus acciones con las fuerzas de seguridad del Paraguay. La presencia de comunidades musulmanas en el sur de Brasil, es otro factor a analizar en este problema. El conflicto que se ha mundializado ahora, exige por parte de los países del Mercosur una acción mucho más concreta en esta parte del mundo. Brasil y la Argentina deberían promover la organización de un comando conjunto en la subregión, para enfrentar en coordinación con los servicios de inteligencia occidentales, los riesgos que derivan de la mundialización del conflicto y su nexo con la "Triple Frontera". El segundo es el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ha sido convocado para definir una postura continental frente al conflicto. La Argentina y Brasil han coincidido en recurrir a este instrumento, que casualmente el 6 de setiembre, el presidente mexicano Vicente Fox había declarado en crisis por su falta de operatividad, durante su última reunión con el presidente Bush. La realidad es que el TIAR no ha funcionado en los hechos. No sólo no sirvió frente al conflicto Malvinas, sino que después frente a las crisis de Panamá y Granada, no fue utilizado por Washington que prefirió intervenir unilateralmente. Es difícil que del TIAR salga algo concreto, dado que integran el sistema Estados Unidos y una veintena de países de América Latina, entre los que se cuentan líderes como Chávez, con quienes será difícil acordar una postura común. En este segundo campo, la Argentina no sólo debe actuar de común acuerdo con Brasil, sino también con México y Chile, países claves en la región, que además en las últimas semanas demostraron tener una influencia especial al momento de presionar sobre Washington para obtener el respaldo del FMI. El tercer ámbito, es la condición de aliado extra-OTAN de los Estados Unidos. No se trata de una alianza militar en sentido estricto, sino de un status de "confianza" que otorga Washington a países "amigos" que permite acceder a determinados niveles de apoyo, en términos de inteligencia y reequipamiento militar. La Argentina es el único país de América Latina que tiene esta condición como se dijo, la que comparte con Israel -el aliado clave de Estados Unidos en el conflicto y la causa desencadenante del ataque terrorista- Jordania -el aliado de Washington en el mundo árabe- Egipto, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelandia. Se trata de un conjunto de países, con relevancia estratégica para los Estados Unidos, en América Latina, Asia, África y Oceanía. Es en este tercer ámbito donde la Argentina está obligada a jugar un rol frente al conflicto, dada su mundialización. Por último, estos hechos obligan a la Argentina a repensar el rol de sus Fuerzas Armadas. La ley de defensa, establece que las agresiones de origen externo son competencia de los militares y las de orden interno de las fuerzas policiales y de seguridad. No cabe duda que el terrorismo fundamentalista es una agresión de origen externo y que en consecuencia cae en el campo de la defensa, lo que por otra parte asumen todos los países occidentales comenzado por los Estados Unidos. Por esta razón, la Argentina deberá clarificar mediante la reglamentación de la ley de defensa, cuál es el rol específico de las Fuerzas Armadas frente a esta amenaza. En lo que hace a la participación de tropas argentinas en una coalición internacional -la que probablemente será requerida en las próximas semanas- es lógica la oposición de la opinión pública, ya que la gente teme ver a sus hijos y amigos en una guerra, como lo mostraron las encuestas en los casos del Golfo, la ex-Yugoslavia o Haití. Pero, una participación militar argentina sólo requeriría algunos centenares de hombres y tendría -como en el Golfo- un rol más bien simbólico. Si el gobierno estableciera que sólo participarían voluntarios de las Fuerzas Armadas en este tipo de misión, la mayoría de las reticencias se desvanecerían. |
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