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América Latina y el conflicto mundial | ||
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Sep-20-01
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El conflicto mundial que
se ha desatado, muestra ante todo que el mundo enfrenta la agresión
de un actor no estatal.
Desde el siglo XVI, cuando se consolidan los estados naciones como forma de organización política, éstos han sido los protagonistas de las guerras y conflictos. En última instancia, tanto la primera como la segunda guerra mundial fueron conflictos entre estados y también lo fue la "guerra fría". El problema es que ahora no es un estado
el enemigo, sino el fundamentalismo musulmán. |
![]() "La cuestión palestino-israelí es una clave principal para interpretar el conflicto, más allá del rol de Bin Laden o la protección que le otorgan los Talibán que gobiernan Afganistán" |
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Si bien sería erróneo y peligroso identificar al terrorismo fundamentalista con los 700 millones de musulmanes, la realidad mundial muestra que en todo el mundo se han precipitado por ellos. Los musulmanes de Bosnia y de Kosovo, fueron claves en los conflictos de la ex-Yugoslavia en Europa; en Rusia, el fenómeno musulmán es el origen de la guerra de Chechenia, en momentos que hay movimientos similares en varias de las ex-repúblicas soviéticas del Asia; tanto en China como en India y en Pakistán, minorías musulmanas han protagonizado actos de terrorismo y separatismo; en África hay movimientos terroristas de origen musulmán en países como Egipto y Argelia; en occidente, los atentados sufridos en los noventa por la Argentina y los que sufrieron dos embajadas norteamericanas en África, mostraron que el conflicto ya se había mundializado antes de finalizar el siglo XX. Desde esta perspectiva, el atentado sufrido por los Estados Unidos corona un amplio proceso de gestación de un conflicto mundial, que tiene por protagonista principal a minorías musulmanes fanatizadas en todo el mundo. En noviembre de 2000, en una evaluación que realizamos en el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, al analizar los riesgos para la seguridad mundial que derivaban del conflicto de Medio Oriente, señalábamos que "La historia muestra que las crisis generalmente escalan por errores de cálculo. A ello se agrega que los imponderables, o hechos no previstos, suelen alterar los escenarios probables y ello puede influir también en el desarrollo de las crisis". Se agregaba entonces que "La crisis en Medio Oriente ya ha escalado por errores de cálculo" y que en consecuencia se trataba "de una crisis que puede afectar la seguridad mundial y que, por lo tanto, resulta esencial controlar ya que en caso de un error de cálculo puede tener consecuencias muy graves para la paz del mundo". La lógica militar del conflicto que a nivel mundial se inició con el ataque a los Estados Unidos del 11 de setiembre, se ha venido dando entre palestinos e israelíes desde los últimos meses del año pasado. En esa oportunidad, un suicida palestino se inmola en una discoteca, produciendo decenas de víctimas mortales entre los israelíes. Israel responde con represalias militares contra instalaciones y militantes palestinos, produciendo a su vez cuantiosas bajas. Un nuevo suicida palestino se sacrifica en una playa provocando la muerte de decenas de israelíes. Las fuerzas militares israelíes responden con represalias precisas sobre las fuerzas palestinas produciendo numerosas bajas. Es claro que las reacciones militares israelíes no lograron impedir los atentados suicidas de los palestinos. Es que los israelíes actúan con la lógica militar de occidente y los palestinos con las del fundamentalismo musulmán. El ejemplo de lo que viene sucediendo entre israelíes y palestinos debe ser observado con atención en momentos en que Estados Unidos se dispone a ejercer represalias militares contra países que darían apoyo al terrorismo fundamentalista. Es que la lógica de este nuevo conflicto muestra que una represalia militar puede generar nuevas acciones del terrorismo fundamentalista antes que impedirlo, y es probable que no serán nuevos aviones estrellándose, sino acciones en el campo de la guerra bacteriológica o con el uso de misiles, sin que incluso pueda descartarse el empleo de armas tácticas nucleares. Ello no quiere decir que occidente deba rendirse frente a la amenaza, sino que los planes militares no pueden estar determinados por las urgencias de las encuestas que muestran una opinión pública ansiosa, sino por la necesidad de lograr una acción efectiva para terminar con este terrorismo. La estrategia militar requiere tiempo. Así como después de Pearl Harbor a los aliados les llevó más de un año desembarcar en África del Norte, varios meses para hacerlo en Sicilia, casi un año más para desembarcar en Francia y desde entonces cerca de otro año más para estar en Berlín y meses más, y bomba atómica mediante, para derrotar al Japón, este conflicto será largo. Más allá de que minorías musulmanas protagonizan hoy conflictos en diversos países del mundo, la cuestión palestino-israelí y su escalada en los últimos meses, así como el apoyo de Washington al gobierno de Tel Aviv en este conflicto, es una clave principal para interpretarlo, más allá del rol de Bin Laden o la protección que le otorgan los Talibán que gobiernan Afganistán. Asimismo, lo que viene sucediendo entre palestinos e israelíes es fundamental para comprender la lógica de este conflicto y desde esta perspectiva, la decisión del gobierno israelí de aceptar nuevas negociaciones con los palestinos, puede resolver una acción muy eficaz para evitar una mayor escalada del conflicto mundial. En este marco, América Latina no es un área central del conflicto, pero igualmente se encuentra involucrada, al pertenecer al mismo hemisferio y cultura que los Estados Unidos. Más allá de las resoluciones en el marco del TIAR, Washington requerirá dos compromisos por parte de los países de la región: impedir que en los mismos se instalen redes de apoyo para el terrorismo fundamentalista y participar en términos simbólicos con efectivos limitados -como sucedió con la Argentina en el conflicto del Golfo- en la coalición militar que se articule contra el agresor. Frente a estos dos requerimientos, es que los países de América Latina tendrán que definir su posición en los próximos días. |
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