La canasta de monedas para las inversiones
Rosendo Fraga
Tiempo estimado de lectura: 3min 26seg
Jul-12-01

La crisis financiera que sufre la Argentina se proyecta primero a los países del Cono Sur, para después ser percibida con preocupación por toda América Latina, a la vez que es seguida con atención por el resto de los llamados "mercados emergentes".

En la prensa internacional comienza a hablarse del llamado "efecto tango", planteando versiones alarmistas como que "la base de esta preocupante crisis yace en la parálisis económica de la Argentina que, tras tres años de recesión continuada, se ha transformado en una crisis política de alcances imprevisibles. El efecto tango ha comenzado a erigirse como una realidad temible, abandonando el carácter fantasmal que revestía hasta hace pocas semanas".
 

Agregan que "el proceso en desarrollo está siguiendo el derrotero de las clásicas crisis de confianza que han atravesado los países latinoamericanos en el pasado: la huida de las monedas nacionales. La pérdida de valor del real y del peso chileno, esta última una moneda muy estable, no tienen otro significado".

Incluso el llamado "efecto tango" ha llegado a repercutir en Wall Street, al afectar a bancos e instituciones con fuerte exposición en la Argentina y América Latina, cuyas acciones han bajado por este motivo.

El problema de este panorama es que, por primera vez en décadas, los grandes flujos de capitales que determinan la suerte de las monedas locales, hoy están lejos de apostar a la devaluación.

Es que las inversiones que se han realizado en los años noventa son a largo plazo y de naturaleza productiva o en el área de servicios como las privatizaciones y en consecuencia estos capitales -norteamericanos y españoles en primer lugar- hoy no desean perder el actual valor en dólares de sus activos y facturaciones.

Esta situación hace que hacia adelante, resulte muy difícil atraer nuevas inversiones directas hacia América Latina en la década que se inicia, si no logra reducirse el riesgo devaluatorio que hoy paraliza cualquier inversión de largo plazo en el subcontinente.

Para enfrentar este problema, puede ser útil la idea de la llamada "canasta de monedas" que ha sido implementada por el ministro de economía argentino, Domingo Cavallo, para atenuar las presiones devaluatorias sobre la convertibilidad, que hasta junio estaba atada sólo al dólar.

Como un primer paso, se estableció una convertibilidad 50% dólar y 50% euro, a partir de la hipotética convergencia de las dos monedas, lo que hoy parece lejano.

Pero una nueva ley del Congreso puede introducir otras monedas en esta canasta -como podría ser el real brasileño- o cambiar los porcentajes de las mismas.

Este tipo de mecanismo puede ser útil para aventar el riesgo devaluatorio que paraliza las inversiones en la región.

Si éstas se llevaran a cabo en función de una "canasta de monedas", por la cual el flujo de inversiones se hiciera con un porcentaje en dólares y otros en monedas locales, como la mexicana, la brasileña, la argentina u otras podría reducirse mucho la incertidumbre que hoy implica poner un dólar en América Latina, que no se sabe si mañana valdrá la mitad o la tercera parte.

Sin respuestas de este tipo, que en los momentos de turbulencias reduzcan el riesgo cambiario para las inversiones de largo plazo, no será fácil para América Latina atraer inversiones directas en el corto y mediano plazo.


CO PYRIGHT 2000-2001 © Nueva Mayoria.com
Todos los derechos reservados