La política de Paul O誰eill
Rosendo Fraga
Tiempo estimado de lectura: 3min 47seg
Ago-02-01

Las declaraciones del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos Paul O誰eill, respecto de la Argentina, fueron poco diplomáticas y afectaron la sensibilidad del país, pero deben ser analizadas como un dato concreto y como una manifestación de la política de la Administración Bush hacia América Latina.

Pero no es un hecho nuevo, sino la confirmación de una política fijada a fines de abril.

Cabe recordar que el domingo 22 de abril, cuando se iniciaba la Cumbre de Presidentes de las Américas en Quebec y el riesgo país de la Argentina superaba los 1.000 puntos, Bush dijo públicamente que podría haber ayuda bilateral para la Argentina, incluso al nivel de la recibida por México en 1995.
 

Dos horas después, O誰eill desmentía al Presidente, fijando la política de la Administración en que los recursos del contribuyente norteamericano no serían utilizados para financiar a deudores que sistemáticamente incumplían sus compromisos.

Mientras el Departamento de Estado sostenía la necesidad de evitar el efecto "dominó" que una crisis argentina podría desatar primero sobre América Latina, los mercados emergentes después y de ahí a la economía mundial, el Tesoro se mantenía firme en su política de evitar salvatajes como el "blindaje" que a fines de 2000, la Administración Clinton articuló para la Argentina.

Es a nivel del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, donde a fines de abril quedó definida la política que sintetiza las posiciones antagónicas dentro del gobierno norteamericano: en caso de un "default" de la Argentina, reforzar Brasil para evitar el contagio hacia América Latina, y Turquía para detener su propagación al resto de los emergentes. Para la Argentina, sólo canalizar apoyo a través de los compromisos asumidos en el ámbito del FMI.

Cuando desde mediados de julio, el "riesgo país" de la Argentina llegó a los 1.600 puntos, comenzó a implementarse la estrategia de crisis que había sido delineada a fines de abril. Brasil -con riesgo próximo a los 1.000 puntos- comienza a negociar un apoyo del FMI de 20.000 millones, mientras que Turquía con un riesgo cercano a los 1.100, gestiona con el organismo internacional un aporte de 11.000 millones.

Es decir que frente al aumento del riesgo de "default" de la Argentina, comenzó a implementarse el plan de crisis ya definido en abril.

Es en este contexto que deben interpretarse las declaraciones de O誰eill de que un "default" de la Argentina no detonaría una crisis mundial.

Para la Argentina, el apoyo se limita a gestionar que el FMI entregue los tramos del blindaje comprometidos a fines de 2000, aunque la Argentina no cumpla las condiciones pactadas entonces, algo que parecía "descontado".

En lo que hace al apoyo europeo, no parece en condiciones de articular un nuevo aporte, después que España contribuyera con 1.000 millones al "blindaje" de diciembre.

En la misma reunión del G-8, realizada en Génova, cuando a través de Silvio Berlusconi se expresó el apoyo a la Argentina, se enfatizó el hecho de que el país ya ha recibido cinco veces el aporte que ha realizado al FMI, sin comprometer suma alguna.

Respecto a América Latina, durante la asunción del nuevo Presidente del Perú, los primeros mandatarios del Mercosur respaldaron el plan del déficit cero, en una jugada tendiente más a fortalecer internamente a De la Rúa que a impulsar un apoyo económico específico o concreto.

En cuanto a las "impolíticas" declaraciones de O誰eill respecto a que la Argentina hace setenta años que está en problemas económicos, cabe recordar que en la década del treinta el país representaba un tercio del PBI de América Latina y ahora es menos de un sexto y que entonces el ingreso per cápita de España era un tercio del argentino y que hoy es el doble. Es que aún en el ámbito del mundo iberoamericano, el retroceso argentino sufrido en las últimas décadas ha sido muy grande.

Cuando el "riesgo argentino" ha pasado la barrera de los 1.700 puntos, cabe recordar que tanto los Estados Unidos, como los gobiernos de Europa, así como también los Presidentes de la región, han respaldado el programa del déficit cero como la última alternativa de la Argentina para evitar el default, pero todos coinciden en que lograr este objetivo está sólo en manos de los argentinos y que no habrá nuevos "salvatajes" como el recibido a fines del año pasado.


CO PYRIGHT 2000-2001 © Nueva Mayoria.com
Todos los derechos reservados