Castro en Caracas o la irrupción de la geopolítica

Por Isidoro Gilbert (Nov-01-00)

 

 

Después de la prolongada visita de Fidel Castro a Venezuela, solo homologable a la que el líder de la revolución cubana hiciera a Chile de Salvador Allende, es posible que se comience a hablar de un eje La Habana-Caracas, pero esta vez no signado por el marxismo-leninismo sino por el nacionalismo bolivariano, un enfoque político de gran impacto para el futuro de la política latinoamericana.

¿Hay espacio para agregar a otras naciones a esta asociación?. No de inmediato, ni parece que Chávez y Castro se lo propongan, pero los dos saben que será de influjo en los próximos años.

Chávez negó que la experiencia venezolana este inspirando movimientos similares al suyo en América Latina como los adelantados en Ecuador y Perú por Lucio Rodríguez y Ollanta Humala Tasso, respectivamente. En los dos países andinos bajo el liderazgo de jóvenes militares bajo banderas similares a las que en su época enarboló el mandatario en 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Se debería mirar el fondo, no la forma. Dicho de otra manera: si no hay soluciones a los graves problemas políticos y económicos, podrán crecer movimientos de raigambre nacionalistas en el futuro, con nuevas expresiones políticas.

Sugestivamente Castro introdujo en su discurso la palabra "geopolítica", combatida en el lenguaje tradicional del marxismo, aunque ha sido una prioridad en la política externa de la ex URSS. Hoy es posible desempolvarla, habida cuenta del acercamiento del nacionalismo de Chávez al nacionalismo de Castro, con sus matices.

"No vine como negociador del petróleo", afirmó el dirigente cubano. Y hay razones para que haya privilegiado la política como paraguas protector de los acuerdos energéticos y de otra índole firmados en Caracas. Cuba necesita de hidrocarburos, en tanto --lo reconoció Castro-- llega "muy pronto" al autoabastecimiento.

Incluso los dos mandatarios pasaron revista a la situación Colombiana. "Por métodos militares no se alcanzará jamás la paz en Colombia", pronosticó Castro, casi un titular para la prensa, en tanto que Chávez, en ese diapasón, insistió en una Contadora. Ninguno de los dos, contrarios al Plan Colombia que impulsa Washington, han querido molestar a Andrés Pastrana y no han hablado de ese programa.

Acuerdo petrolero audaz

El convenio petrolero, es en muchos aspectos más audaz al que los dos países y Moscú, paliaron por años el drama petrolero de Cuba. Se firmó sobre la base del Acuerdo Energético de Caracas (AEC) suscrito por Chávez el 19 de octubre con diez naciones de Centroamérica y el Caribe, pero con dos principales novedades: cinco años de duración (el AEC tiene un año) y la inclusión del trueque de bienes y/o servicios como mecanismo de pago del suministro petrolero. Mantiene las mismas condiciones crediticias del pacto firmado previamente con las naciones centroamericanas y caribeñas: un plazo de financiamiento de hasta 15 años, 2% de interés y un año de gracia.

El compromiso de Venezuela considera proveer a Cuba, a solicitud de esta y como parte del Convenio, bienes y servicios que comprenden asistencia y asesorías técnicas provenientes de entes públicos y privados, así como el suministro de crudos y derivados de petróleo, hasta por un total de 53 000 barriles diarios. Tales volúmenes serán presentados en un programa de nominaciones, de carácter trimestral y anualizado por las empresas cubanas CUPET y CUBAMETALES a la venezolana PDVSA en las cantidades y condiciones que se establecerán anualmente, tomando como referencia las bases del Acuerdo Energético de Caracas.

El Acuerdo Energético del que ahora Cuba forma parte fue propuesto por Chávez y funcionará en forma paralela, complementándolo, al acuerdo de San José aprobado hace dos décadas. Fue firmado hace unos días por representantes de gobiernos de 10 países de Centroamérica y el Caribe, y estipula el suministro de petróleo por parte de Venezuela en condiciones preferenciales.

El convenio energético sustituye un viejo acuerdo de triangulación implementado a mediados de la década del 80 y que cesó en 1995.

A través de éste, Caracas surtía de petróleo a Cuba, y la ex Unión Soviética enviaba la misma cantidad de crudo a la refinería Veba Oel (región alemana del Ruhr), de la que la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) es propietaria del 50%.

El "Convenio Integral de Cooperación" incluye la colaboración en agroindustria azucarera, agricultura y alimentación, turismo, venta de productos médicos, productos para plagas, transporte, educación, deportes, servicio de salud y formación de personal. Esta cooperación permitirá la asesoría cubana en la agricultura cañera así como en la modernización y recuperación de centrales azucareros venezolanos, adiestramiento de personal (tanto en Caracas como en La Habana) en materia turística y el envío de 3.000 entrenadores deportivos a Venezuela, entre otras asistencias.

Paralelamente, Cuba y Venezuela firmaron un acuerdo cultural que regulará las actividades de este tipo que incluye el envío de softwares educativos producidos en Cuba. Chávez distinguió a Castro con la mayor distinción de Venezuela, el Cordón de la Orden del Libertador.

¿Maestro y alumno?

Se toman en consideración, asimismo, las ramas del turismo; agricultura y alimentación; venta de productos, genéricos, vacunas y equipos médicos; productos para plagas, entre ellos el raticida biológico y ecológico Biorat y del que ya conocen los venezolanos al ser empleado en el estado de Vargas tras el desastre del pasado año.

La extensa lista contenida en dicho anexo contempla de igual forma la asistencia técnica para organizar un programa de desratización en los ampliamente poblados cerros y barrios de Caracas y otras ciudades; biolarvicidas, vacunas para el ganado, y venta de otros productos seleccionados que se definirán por ambas partes, pero como en otros convenios firmados por Cuba, hace poco con Irán, La Habana hace pesar sus avances en biotecnología.

Chávez habló sobre la molestia de Washington por su visita a Irak para entrevistarse con su homólogo Saddam Hussein, en agosto pasado. Un funcionario llegó a pedir que cancelara el viaje, relató. "Imagínate tú, qué falta de respeto tan grande", recordó. Por eso, abogó por un envío de "cremita para la irritación". En su opinión, la pomada surtió efecto, pues "Estados Unidos cambió sus términos hacia Venezuela entendiendo que la visita formaba parte del liderazgo venezolano en materia petrolera". Además, ahora nos respetan más en Estados Unidos, garantizó.

Chávez mostró a Castro como a un maestro y aliado de excepción; un acuerdo petrolero sin parangón en las relaciones internacionales; la oportunidad de comprobar que Cuba puede hacer aportes a otros países del Sur; una internación suya en temas de Venezuela; un juego de béisbol, con Fidel al bate; un inédito programa de radio, una videoconferencia y otras cosas más.

Sin embargo, esta visita, desplegada en la prensa, radio y televisión nacionales, tuvo poco impacto y escasa figuración en los medios de comunicación del exterior.

Ese hemisférico encogimiento de hombros, ante la triunfal visita de Castro al mayor productor de petróleo al sur del Río Grande, puede leerse como una señal de los tiempos que corren. La agenda en las Américas está llena de temas económicos, comerciales, políticos, de migración, asuntos sociales, proyectos de integración, temas indígenas, y problemas de narcotráfico o ingobernabilidad alejados del quehacer de Cuba.

Los EE.UU. enfrascados en su lucha electoral y Bill Clinton con los ojos colocados en el Medio Oriente, no han dado toda la importancia de lo que ha ocurrido en Caracas. Habrá repercusiones.

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