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Estados Unidos: los cubano-americanos definen la elección |
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Conversación con Sergio Bendixen* (Nov-10-00) |
¿Cuál es su balance de las elecciones presidenciales norteamericanas?
La elección terminó en un empate en el voto popular. La diferencia entre los dos candidatos es mínima, de dos décimas. Y terminó en empate también en el voto electoral, parece que van a quedar a tres votos electorales uno del otro. Empate en el Senado, donde van a terminar 50 a 50, y prácticamente terminó también en un empate en la Cámara de Representantes, donde vamos a tener una diferencia de 3 ó 4 votos entre los dos partidos.
En conclusión, los Estados Unidos son ahora un país dividido equitativamente entre los demócratas y su punto de vista y los republicanos y su punto de vista.
¿Cómo se comportó el voto latino?
El voto latino en Estados Unidos se volcó a favor del Partido Demócrata y Al Gore, como lo habíamos previsto anteriormente. La proporción fue de dos a uno, según las encuestas finales realizadas el mismo día de la elección. Gore recibe el 64% del voto latino y Bush el 32%, y más o menos así habían sido las predicciones y los resultados de la encuesta nacional que organizan las cinco cadenas de televisión de los Estados Unidos, los famosos "exit polls" –que tuvieron su momento difícil el martes por la noche cuando se equivocaron en Florida-, que en general son muy confiables y dan una fotografía casi exacta de los resultados. Sin ninguna duda, el voto hispano se comportó como se había venido pronosticando.
Ahora, eso también aparece segmentado. Aparentemente los cubano-americanos de la Florida son diferentes de los mexico-americanos de California.
Todo parece indicar que los cubano-americanos – y esto ya viene de los resultados de las mismas urnas, del conteo de los diferentes recintos electorales donde los cubano-americanos votan aquí, en el sur de la Florida- le dieron su apoyo al candidato republicano George Bush, en un 85% contra un 15%, y considerando que el margen de victoria de Bush en la Florida, si se mantiene, va a ser de aproximadamente 1.000 votos o menos, y que el Estado de Florida va a ser el decisivo en esta elección presidencial –ya que si lo gana Bush, gracias a él llegará a la presidencia-, podríamos decir que el voto cubano-americano fue definitivo, y que quizás el incidente con Elián González le costó la presidencia a Al Gore.
¿Podríamos decir que hay un antes y un después de esta elección respecto de la cuestión hispana en Estados Unidos?
Sin duda alguna. Yo creo que de ahora en adelante el electorado hispano va a ser considerado de mayor importancia. Obviamente, el voto cubano-americano ha sido considerado importante en Florida desde hace un par de elecciones, pero ahora también lo será en California, Texas y Nueva York. Sobre todo el voto del nuevo inmigrante, que en gran proporción es mexicano, pero que también influye ahora una corriente sudamericano –sobre todo de los países andinos como Colombia, Venezuela y Perú, con personas que están huyendo de las crisis económicas. Ese voto está ahora adquiriendo muchísimo más poderío y se le está comenzando a considerar importante.
Respecto del voto hispano, ¿puede hacerse una distinción entre el nuevo inmigrante y el hispano-americano de varias generaciones?
El voto del nuevo inmigrante es está creciendo con mayor rapidez. En 1990 se dividía en 80% para los hispanos que habían nacido en Estados Unidos, ya de segunda generación, y el 20% para personas inmigrantes que habían nacido en México u otro país de Latinoamérica. En el 2000, solamente 10 años después, ahora estamos en un 50% de hispanos que nacieron en Estados Unidos y 50% que nacieron en el extranjero y son inmigrantes. O sea, el poder del inmigrante en Estados Unidos está creciendo muy rápidamente. Yo creo, analizando los números, que en 10 años más el voto del inmigrante va a pesar por lo menos dos veces más que el voto de los hispanos que nacieron en Estados Unidos, y eso tiene consecuencias muy importantes desde el punto de vista de la agenda de gobierno. Por ejemplo creo que Estados Unidos le va a dar muchísima más importancia a los Tratados de Libre Comercio, porque son de gran importancia para el nuevo inmigrante, y también va a cambiar las formas en que se hacen campañas políticas, porque la gran mayoría de estos nuevos inmigrantes prefiere recibir información en castellano. Aproximadamente 6 millones de latinos participaron en la elección del pasado martes, 3 millones nacidos en Estados Unidos y otro tanto nacidos en el extranjero, mientras que en 10 años más vamos a ser aproximadamente 7 u 8 millones de inmigrantes nacidos en México, Centroamérica y Sudamérica, y no más de 4 millones de hispanos nacidos en Estados Unidos. Se duplica.
¿Cree que esta "división" en dos de la elección, dada por el empate, le dificultará el gobierno al futuro Presidente?
No creo que vaya a suceder mucho en los Estados Unidos, desde el punto de vista político, durante los próximos dos años por lo menos, y quizás en los próximos cuatro tampoco. Las grandes propuestas que se hicieron, las de mayor importancia, por ejemplo las del Partido Republicano de privatizar cierta parte del Seguro Social en Estados Unidos, o la de realizar un recorte de los impuestos de mayor grado, creo que no van a llegar a ningún lado con un Congreso completamente dividido. Nunca va a poder conseguir Bush los votos necesarios para aprobar ese tipo de propuestas. Por otro lado, si Al Gore termina triunfando en esta elección, tampoco va a poder conseguir su programa de subsidios para las recetas médicas a las personas de mayor edad, o su programa de recortes de impuestos al estilo del Partido Demócrata –es decir, solamente darle recortes a la gente de clase media baja y a los pobres.
Es decir, ninguno de los dos partidos, sea cual fuere el que gane, al final de cuentas va a poder hacer mucho por lo menos por los próximos dos años, porque como están prácticamente empatados, ninguno tendrá una verdadera mayoría. Los cambios van a ser marginales, pequeños, sin mayor importancia. Los mercados financieros están felices, porque el Gobierno "ahora no puede hacer nada"...
Eventualmente, ¿no quedaría Bush fortalecido, porque de ser elegido quedaría como el primer Presidente en mucho tiempo con mayoría en las Cámaras?
Desde el punto de vista técnico sí. Tendría a las dos Cámaras a su lado: aunque en el Senado podría ser una división del 50 y 50, ahí el Vicepresidente tiene el voto decisivo, y obviamente sería de Bush. En la Cámara de Representantes los republicanos tienen una mayoría, aunque una menor a la que tenían en los últimos dos años. Visto así es una pequeña ventaja, pero en Estados Unidos los los congresistas, o los senadores, en realidad no tienen muchísima lealtad hacia sus partidos; son voces independientes en muchísimos de los temas, y es casi imposible, con un margen tan pequeño, poder conseguir apoyo mayoritario para cambios importantes.
*Entrevista en FM Nueva Mayoría. Sergio Bendixen es periodista, analista político y presidente de Hispanic Trends
Nueva Mayoría.com
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