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Brasil a segunda vuelta |
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El mito de Lula no bastó para ganar de primera la reelección
BRASILIA (AFP) - Lunes 02 de octubreEl presidente Luiz Inacio Lula da Silva recurrió a toda la fuerza de su mito de representante de un Brasil pobre y marginado pero sus arengas no fueron suficientes para garantizarle este domingo la reelección en primera vuelta. Lula, que cumplirá 61 años el 27 de octubre, libró una encarnizada batalla para que su imagen no fuera identificada a las acusaciones de corrupción que desde el año pasado forzaron la renuncia de sus principales ministros y de los máximos dirigentes de su Partido de los Trabajadores (PT, izquierda). "Lula quiere ganar la elección con dos objetivos: limpiar su nombre y hacer un segundo mandato mejor que el primero. Él siempre dice que es el mejor presidente de la historia de Brasil, pero sabe que muchos no le creen", dijo a la AFP un ex asesor. En el segundo semestre del año pasado su popularidad se vino abajo y su reelección se vio amenazada. Pero en diciembre resurgió de sus cenizas con una determinación imprevisible, con 15 kilos menos y toda su energía volcada a un solo y único objetivo: conseguir la reelección. Aceleró los programas sociales, multiplicó las inauguraciones, se presentó como el único brasileño capaz de combinar rigor económico y solidaridad social. Cuando la campaña empezó oficialmente en agosto, Lula ya llevaba varios cuerpos de ventaja. La victoria en primera vuelta se comprometió a dos semanas de las elecciones cuando dos personas vinculadas al PT fueron detenidas con 800.000 dólares, presuntamente destinados a comprar información comprometedora sobre líderes opositores, entre ellos su principal adversario, el socialdemócrata Geraldo Alckmin. La oposición centró su ofensiva en la corrupción y su popularidad se fue erosionando, esta vez sin tiempo para recuperarse. Lula apeló a sus acciones sociales y a dividir las aguas entre las "élites" que "gobernaron este país durante 500 años" y los marginados, que, según afirma, se hicieron oír con la llegada al poder de un obrero metalúrgico con estudios primarios incompletos. "Esta campaña es la del pueblo trabajador contra la élite aristocrática", dijo Lula en un mitin. En otro acto popular se comparó al héroe de la Independencia -Tiradentes- que fue ahorcado y descuartizado en 1792 por las autoridades coloniales portuguesas. "Cuando ellos me saquen las piernas yo andaré con las piernas de ustedes; cuando me saquen los brazos, gesticularé con los brazos de ustedes; cuando me saquen el corazón, yo amaré con el corazón de ustedes y cuando me saquen la cabeza, pensaré con la cabeza de ustedes", dijo Lula recordando al héroe martirizado. Con el mismo discurso de hombre llegado de abajo seduce a su auditorio internacional. Así lo demostró al agradecer en mayo pasado en Brasilia al presidente francés, Jacques Chirac, por haberlo invitado a una reunión del G-8 en Evian poco después de haber asumido como presidente en 2003. "Me preguntaba lo que hacía un metalúrgico en medio de tanta gente importante. Entonces me di cuenta de que yo era tan importante como esos mitos, de que yo también era presidente de un país no menor que ninguno de los demás. Ahí empecé a sentirme más igual, vencí mis prejuicios y percibí que Brasil podía ser más respetado en el mundo", afirmó. Católico practicante, Lula se casó en 1969 con María de Lourdes, fallecida al año siguiente durante un parto en el que también murió el bebé. En su viudez tuvo una pareja de la cual nació una hija. En 1974 se casó con Marisa Leticia, con quien tuvo cuatro hijos. |
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