ÚLTIMO MOMENTO:
- René Preval ganó las elecciones presidenciales en Haití
- Preval obtiene 48,73% de los votos (89,93% escrutado)
- Réne Préval se encamina hacia la presidencia de Haití
- Haitianos aguardan ansiosos resultado de elecciones presidenciales
 

Una historia de violencia
En 1994 tropas de Estados Unidos (Estados Unidos) depusieron el régimen militar que gobernaba Haití y volvieron a colocar a su presidente democráticamente electo Jean-Bertrand Aristide. A éste lo sucedió René Preval (actualmente favorito en las encuestas), elegido en 1995 con el 88% de los votos, quien gobernó hasta 2001, año en el cual Aristide fue elegido nuevamente presidente de Haití.
En su segundo mandato, Aristide no pudo mejorar las deficientes condiciones sociales y políticas, por lo que ya para enero de 2004 una alianza de partidos de oposición, grupos civiles y estudiantes pedían por su renuncia. Inclusive entre sus opositores se encontraban miembros de su propio partido Lavalás. Finalmente el 29 de febrero de ese año, acusado también por sectores de Estados Unidos y Europa de fomentar la violencia, Arisitide fue depuesto de su cargo cuando gran parte del norte de Haití se encontraba en manos de los rebeldes.
Desde entonces Haití se encuentra bajo terribles condiciones de violencia diaria. Las Naciones Unidas (ONU) autorizaron el envío de fuerzas de paz desde junio de 2004 para sofocar la situación de violencia.
Actualmente el gobierno se encuentra en manos de Boniface Alexandre, el presidente interino, quien ha logrado relativo orden aunque no controló la violencia y la situación social y económica del país.
Además las pobres condiciones de Haití empeoraron por el terrible efecto de la tormenta Jeanne, en septiembre de ese año, dejando un saldo de casi 2.000 muertos.
 
Caos en las calles
Desde que el presidente Aristide fuera forzado a dejar el poder en febrero de 2004, han muerto cientos de personas en actos violentos. El caos y la violencia vienen siendo de tal magnitud que la ONU envió un contingente de Cascos Azules.
La Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah, por sus siglas en francés), fue puesta en marcha en abril de 2004 y tiene como objetivos contener la violencia tras los disturbios que siguieron al derrocamiento de Aristide, restablecer el orden, hacer llegar ayuda humanitaria y rescatar a los balseros que quieren dejar el país.
Para fines de diciembre, la misión de la ONU en Haití contaba con un contingente de 7.286 militares de 21 países distintos y 1.748 policías de 33 naciones (entre los que se encuentran infantes de la marina estadounidense, fuerzas especiales canadienses, policías franceses y soldados de países como Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá y Chile) (2)
Brasil aportó en esta misión de paz el mayor contingente (1.200 soldados) y consiguió que la Minustah estuviera bajo el mando del general brasileño Urano Teixeira Da Matta Bacellar, quien aparentemente se suicidó a fines del 2005. Lo sustituyó de manera interina el general chileno Eduardo Aldunate Herman.
 
Las elecciones
El funcionamiento del sistema electoral de Haití es el siguiente:
 
Candidatos
Treinta y tres candidatos pelearán el 7 de febrero por ganar la presidencia de un país en ruinas, sin infraestructura básica, con una economía colapsada y un ambiente de guerra civil.
![]() |
René Preval (40% de intención de voto- Gallup/USA) |
![]() |
Charles Henri Baker (12% de intención de voto – Gallup/USA) |
![]() |
Leslie Manigat (8% de intención de voto – Gallup/USA) |
Antecedentes electorales
Las elecciones presidenciales del 26 de noviembre de 2000 fueron las que llevaron a Aristide nuevamente al poder. Esos fueron los desempeños de los tres candidatos que más fueron votados.
| CANDIDATO | PARTIDO | VOTOS | PORCENTAJES |
|---|---|---|---|
| Jean-Bertrand ARISTIDE | Partido Familia Lavalas (FL) | 2,632,534 | 91.81% |
| Arnold DUMAS | Candidato independiente | 56,678 | 2.04% |
| Evan NICOLAS | Unión para la Reconstrucción Nacional (UNR) | 45,441 | 1.55% |
 
Problemas logísticos
Casi 3.5 millones de votantes se inscribieron en los registros electorales.
En lo que respecta a garantías de la comunidad internacional, la Organización de Estados Americanos (OEA), a través de su Secretario General José Miguel Insulza, aseguró que Haití está en condiciones para celebrar las elecciones. Sin embargo también se mencionaron los reiterados problemas técnicos y de organización que provocaron el retraso de las elecciones.
Estados Unidos ha intervenido también con ayuda económica, dando cerca de 24 millones de dólares a Haití para ayudar con su proceso electoral: 8.7 millones en 2004 y 15 este año. Estados Unidos pretende que las elecciones sean lo más amplia y libres posibles, de modo que los inscriptos participen masivamente en las elecciones.
 
Perspectivas
Desde el fin de la dinastía duvalierista (1986), Haití ha caído en la triste tradición de cambiar presidentes y gobiernos en cada momento mediante golpes de estado, manifestaciones populares o presiones de la Comunidad internacional, o por los tres medios a la vez.
A horas de las nuevas elecciones –que supuestamente reinstaurarán el orden democrático y ayudarán a reordenar la crisis desatada luego de la salida compulsiva de Jean-Bertrand Aristide, el 29 de febrero del 2004-, la sociedad haitiana respira un aire enrarecido, mezcla de violencia latente y calma tensa.
Siguiendo las campañas y los sondeos de intención de voto, todo hace suponer que René Preval (25 puntos arriba de sus contrincantes) se convertirá en el nuevo Presidente de uno de los países más pobres del mundo, a la vez que se aseguraría la mayoría en el Parlamento.
Haití tiene un régimen semiparlamentario en el que el Presidente es el Jefe del Estado y el Primer Ministro es el Jefe del Gobierno. Mientras que el jefe de Estado se elige por voto directo de los ciudadanos, al primer ministro, conforme la Constitución de 1987, lo selecciona el Parlamento del partido que obtenga mayor número de senadores y diputados.
Y este detalle es el "quit" de la cuestión, ya que los partidos, en vista del casi seguro triunfo de Preval, ya han comenzado a tejer alianzas que podrían permitirles ser quienes designen al futuro Primer Ministro, figura que adquirió mucha dimensión en el gobierno del presidente Alexandre Boniface, contrario a lo que ocurrió en los regímenes de Aristide y Preval.
Al mismo tiempo, es necesario tener precaución con las encuestas, ya que Haití es prácticamente virgen en ese campo, y los ciudadanos –entre el miedo y la ignorancia- no siempre revelan sus verdaderas intenciones durante los sondeos.
Preval está vinculado fuertemente a Aristide y, a su vez, Aristide cuenta con pandillas criminales que son una especie de "núcleo duro" en la lucha por su retorno. Esto, sin dudas, causa preocupación en Estados Unidos: "Sería catastrófico para la política de Estados Unidos haber trabajado tan duro para marginar y eliminar a Aristide y luego que un candidato de Aristide gane la Presidencia", dijo Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos.
Con la Minustah formando parte ahora de la vida cotidiana de los haitianos (Preval ya ha dicho que debería quedarse en el país), el fracaso de las elecciones en Haití sería también el del gobierno provisional y de la Comunidad internacional.
Si los ciudadanos logran elegir "libremente" a un presidente y a los parlamentarios, será apenas un primer paso para el país en su pedregoso camino hacia la democracia, pero de ninguna forma significará que estarán ya en democracia.
La violencia marcará presencia el 7 de febrero en la isla, y habrá que esperar para conocer si el ex presidente Preval vuelve a la silla presidencial.
1 Originalmente estuvieron programados para el 13 de noviembre del 2005 y luego postergadas al 20 de noviembre; posteriormente al 27 de diciembre, también del 2005. Finalmente, al 8 de enero del 2006. Las causas de estos aplazamientos van desde la violencia callejera, hasta la deficiente administración electoral y los problemas de logística.*Análisis y edición de Norma Domínguez
Investigación de Joaquín Bilbao