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Centenario de Granaderos como escolta presidencial
 

Jul-20-07 - por Rosendo Fraga


“Al comenzar el siglo XXI, cuando Buenos Aires se ha convertido en una de las capitales turísticas de América Latina, los Granaderos pasan a construir -como sucede en varias de las capitales europeas- un símbolo vívido del pasado histórico, que atrae tanto por su presencia como por su significación”

El 15 de julio de 1907, siendo presidente José Figueroa Alcorta, se dispone que el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, pase a ser la unidad escolta del Presidente de la Nación.

El país estaba a menos de tres años de conmemorar su primer Centenario - como hoy lo está del segundo- y se vive un clima en el cual la historia es vista como base y fundamento de una tradición que la joven y exitosa nación requiere.

Ya hace un par de décadas que las historias de Bartolomé Mitre sobre San Martín y Belgrano han contribuido a fijar a ambos próceres como las figuras fundacionales de la nacionalidad.

Es en este marco que el Presidente Roca en su segundo período, en el día 3 de febrero de 1903 –cuando se cumple el 90 aniversario del combate de San Lorenzo-, dispone la creación de un Escuadrón de Caballería que lleve el nombre de la unidad fundada por San Martín y el uniforme histórico que ha usado durante la Guerra de la Independencia. Este Escuadrón pasa a ser Regimiento el que el 25 de mayo del mismo año. Las dos fechas son sintomáticas en cuanto a la constante referencia a la simbología histórica.

La decisión de designarlo Regimiento Escolta del Presidente -hasta ese momento lo era el Regimiento 8 de Caballería, que llevaba el nombre del General Mariano Necochea y el uniforme histórico de sus Cazadores que hicieron la campaña de los Andes-, fue motivado por el rol decisivo de San Martín en la historia argentina y de los Granaderos en su acción militar.

Desde entonces, al Regimiento le tocó vivir todas las peripecias de la compleja, ambigua y a veces contradictoria historia política de la Argentina de los últimos cien años.

En junio de 1955 vemos al Regimiento combatiendo para defender la Casa de Gobierno de las fuerzas de la Marina que se han sublevado contra el presidente Perón y que la atacan por tierra y por aire. En 1962, el jefe del Regimiento junto con el secretario de Guerra, ofrecen al Presidente Frondizi -el día antes del golpe que lo derroca-, atrincherarse en el cuartel de la unidad y desde ahí resistir. En 1966, la negativa del Teniente que está a cargo de la guardia de la Casa de Gobierno a no defenderla la noche del golpe contra Illia, demora varias horas su derrocamiento. En las dramáticas horas de la crisis 2001-2002 si los efectivos del Regimiento no se hubieran desplegado alrededor de la Casa de Gobierno para protegerla, la sede del Poder Ejecutivo podría haber tenido la misma suerte que el Congreso, que fue saqueado.

Todo ello pone en evidencia que la función del Regimiento Escolta no ha sido solo ceremonial o simbólica, ya que a lo largo de su historia ha cumplido efectivamente con la misión de custodiar al Presidente, a la Casa de Gobierno y a la Residencia Presidencial de Olivos.

Los Granaderos son también un símbolo histórico-cultural, montados sobre sus caballos representan una parte importante de la tradición criolla de la Argentina.

Mas allá de su espectacularidad, con los escuadrones montados en caballos alazanes y a la fanfarria en tordillos, han representado para los niños una suerte de representación viva de la historia y la tradición. Un hecho presente de un pasado que a veces es difícil imaginar a través de los manuales de enseñanza escolar.

Las cargas de caballería de 120 granaderos al galope tendido que suelen realizar como evocación histórica en el Campo de Polo, constituyen hoy un espectáculo único en el mundo.

Incluso ahora, al comenzar el siglo XXI, cuando Buenos Aires se ha convertido en una de las capitales turísticas de América Latina, pasan a construir -como sucede en varias de las capitales europeas- un símbolo vívido del pasado histórico, que atrae tanto por su presencia como por su significación.

Por todas estas razones los Granaderos son una parte relevante del pasado simbólico, una realidad del presente en la custodia del Presidente y una proyección al futuro de valores, símbolos y significados que la Argentina busca mantener mas allá de los inevitables cambios que produce el paso del tiempo y que resistieron tanto la historia revisionista del siglo XX, como la desmitificadora de comienzos del presente.

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