NuevaMayoría.com
El portal sociopolítico de Iberoamérica

El naufragio del Principessa Mafalda y el rescate del Alhena
 

Oct-25-05 - por Carlos Guillermo Blanco*

25 de octubre de 1927 - Las últimas horas del transatlántico italiano 'Principessa Mafalda’ recordadas por el Cuarto Oficial del vapor holandés 'Alhena’, Guillermo Raadsen.
Barco trasatlántico 'Principessa Mafalda’, Navigazione Generale Italiana, 1918-1927 - Print 1742ª. Fuente: http://www.kinshipsprints.com/catalog/<br>ships/p/principessamafalda.htm
Barco trasatlántico 'Principessa Mafalda’, Navigazione Generale Italiana, 1918-1927 - Print 1742ª. Fuente: http://www.kinshipsprints.com/catalog/
ships/p/principessamafalda.htm

El 'Principessa Mafalda’. . Fue la gran nave de su tiempo, única capaz de unir Italia con Argentina en catorce días. Construido en 1908 y botado en Nápoles en abril de 1909, el 25 de octubre de 1927 cumplía su nonagésima travesía. Un año antes, Carlos Gardel había sido uno de sus ilustres pasajeros en un viaje a España. Bautizado en homenaje a la princesa italiana Mafalda de Saboya, nacida en 1902, hija del Rey Víctor Manuel III y de la Reina Elena, esta nave perteneciente a 'Navigazione Generale Italiana Societá Riunite Florio & Rubatino’ había perdido varios años atrás a su nave gemela el 'Principessa Jolanda’.

"El 'Principessa Mafalda’ era un veterano de los muelles porteños, puesto que llevaba 19 años uniendo las costas ligures con las platenses. Había sido botado en 1909 y –para la época- era un impresionante y majestuoso buque de 9.210 toneladas, que medía 485 pies de eslora y 55 de manga, destinado a cubrir la travesía Génova – Barcelona - Río de Janeiro – [Santos] - Montevideo - Buenos Aires" (Diario 'Clarín’, Información General, página 14, martes 26 de octubre de 1976). Podía navegar a una velocidad de crucero de 18 nudos.

El 'Alhena’, cuya tripulación con heroísmo colaboró en el salvamento de tripulantes y pasajeros del 'Principessa Mafalda’, arriba el 6 de enero a Rotterdam. La travesía desde Hoek van Holland (Holanda) a Rotterdam fue para el capitán Smoolenaars y sus valientes una marcha triunfal (traducido del holandés de un diario de la época).
El 'Alhena’, cuya tripulación con heroísmo colaboró en el salvamento de tripulantes y pasajeros del 'Principessa Mafalda’, arriba el 6 de enero a Rotterdam. La travesía desde Hoek van Holland (Holanda) a Rotterdam fue para el capitán Smoolenaars y sus valientes una marcha triunfal (traducido del holandés de un diario de la época).

'Gloria del Alhena’. . En 1955 con motivo del cincuentenario de la compañía holandesa de navegación Goudriaan & Co’s Stoomvaart Maatschapij N.V., se editó el libro 'Gloria del Alhena’, que conmemora el hecho en el cual este carguero holandés rescató a quinientos treinta y seis personas luego del hundimiento del 'Principessa Mafalda’. El 'Alhena’ era un barco de carga que cubría la línea Rotterdam - Río de Janeiro – Montevideo - Buenos Aires, con una tripulación de 47 hombres y una capacidad para 12 pasajeros en primera clase. Era un buque sólido, compacto y fuerte de 4930 toneladas, que había sido botado el 26 de octubre de 1921. En la tarde del 25 de octubre de 1927 se encontraba a la altura de las islas Abrolhos (frente a la costa de Brasil) rumbo a Montevideo, desplazándose a una velocidad de 10 nudos. El nombre de Alhena viene de una estrella relativamente brillante, cuya denominación científica es 'Gamma Geminorum’.

La tripulación del 'Alhena’: .

Capitán: Henricus Gerardus Smoolenaars.

1º Oficial: C. H. Bakker.

2º Oficial: J. Kuiper.

3º Oficial: G. Sissingh.

4º Oficial (en holandés: 4º Stuurman): Wilhelmus Raadsen *..

Asistente: H. J. Kreynen.

1º maquinista: A. Bosch.

2º maquinista: J. Van Engelsdorp-Gastelaars.

3º maquinista: J. A. van Grondelle.

4º maquinista: N. Alarman.

Asistente: W. D. Beersma.

Telegrafista: A. Wentzel.

Contramaestre: M. J. Van Dozelaar.

Mayordomo: J. J. Brien.

Carpintero: M. Holtrop.

Marineros: P. Kalkman, P. Tekkens, L. Oosterom, J. Zwaal, J. Ommering, J. Lekkerkerk, y B. H. Loke.

1º cocinero: P. Wulffraat.

2º cocinero: N. Stok.

Mozos: A. Langedijk, H. Van der Zakken, R. J. Van Keekem, y P. Huizer.

Carboneros: Chong Jow, Yuang Wen, Yuen Tsi, Juang Hwa, Leong Tok, Chew Tai, Chung Sing, Yuan Feh, Yuan Tsai, Yip Sing, Chong Ding Wah, Ching Inn, Kwai New, Fog Kim, Ah Sang, Chow Hsen, Wou Kwan, Yuan Hwai, y Jon Chum.

La partida. . El 'Principessa Mafalda’ estaba por zarpar pese a que ..."su comandante, un rudo y conocedor hombre de mar, Simón Guli, no estaba de acuerdo con partir aquel 11 de octubre de 1927, en Génova. Las máquinas no respondían. Parecía una temeridad trasladar a las 1.261 personas que componían el pasaje y tripulación. Embarcan en el puerto italiano el cabo principal Juan C. Santoro y el conscripto Anacleto Bernardi, ambos de la dotación de la fragata 'Sarmiento’ –buque escuela argentino- afectados por una neumonía. La travesía está plagada de inconvenientes (la mayor parte desconocidos para el pasaje) pero parece que todo concluirá bien". (Diario 'Clarín’, Información General, página 14, martes 26 de octubre de 1976). Los pasajeros –más de 1261, aunque las distintas fuentes difieren- eran en su mayoría emigrantes oriundos de la provincia de Macerata; poco más de 20 pasajeros viajaba a Río de Janeiro, otro centenar iba hacia Santos y la gran mayoría, hacia Buenos Aires.

El último viaje. . El buque finalmente zarpó desde Génova en la noche del 11 de octubre de 1927. El entusiasmado pasaje ignoraba las vicisitudes que hubieron antes de la partida, porque sus máquinas estaban en malas condiciones, hecho que suscitaría luego un gran escándalo y señalaría a no pocos culpables. El rumor de que algo andaba mal en las entrañas del barco empezó a circular entre los pasajeros después de una semana de navegación; la intensa vida social que se desarrollaba a bordo, no dejó mucho tiempo para que alguien se detuviera a confirmarlo. Hizo escala en Barcelona (España), en Dakkar (Senegal) y en las islas Canarias –otra versión dice que hizo escala en las Islas del Cabo Verde-. La niña de dos años de edad Doly Negrete, hija de un médico cirujano argentino, fue elegida 'reginetta della nave’.

¡A los botes!. . El primer síntoma de la catástrofe llegó el día del naufragio (el barco debía encontrarse en Buenos Aires ese mismo 25 de octubre), unos minutos antes de las 17:00. Unos fuertes ruidos atronaron la nave, como si alguien la golpeara en algún lado con una maza gigantesca. Después, un ruido similar a una explosión interrumpió a los músicos de la orquesta y desparramó las piezas de ajedrez que tan hábil y prolijamente manejaba la campeona de a bordo, la señorita Basili. Desde la cubierta llegó el grito de un oficial: - ¡Pónganse los salvavidas! ¡A los botes! ¡Hay peligro de naufragio!.

La guardia en el 'Alhena’. . El 1º oficial C. H. Bakker y el 4º oficial Guillermo Raadsen se encontraban en el puente de mando cubriendo el turno de las 16:00 a las 20:00. En esos momentos, los pasó a babor a una milla y media de distancia el 'Principessa Mafalda’. Escorado visiblemente a estribor, zigzagueaba más de la cuenta para un buque de ese porte, lo que provocó el siguiente comentario del capitán Smoolenaars: "¡Bueno, los pasajeros tendrán problemas con la comida!". Una hora más tarde, vieron que cambiaba su rumbo a babor a 90º y que perdía velocidad. El telegrafista se acercó al puente de mando con un telegrama de SOS emitido por el capitán del 'Principessa Mafalda’. Los barcos más cercanos al lugar de la tragedia cambiaron de curso. Un barco inglés, el 'Empire Star’, navegaba en dirección contraria entre el 'Alhena’ y el 'Principessa Mafalda’.

La causa del desastre. . "Eran las 18:00 cuando al 'P. Mafalda’ se le parte el árbol de la hélice izquierda. Las enormes palas continuaron el movimiento giratorio al desprenderse, chocaron con el casco y abrieron una profunda herida –un tajo- en la madera vencida y en las planchas metálicas, precipitando un diluvio que sería fatal. La alarma es general. Minutos más tarde, todo es confusión. La labor de los telegrafistas es, también, heroica. Varias naves llegan en su auxilio, pero es plena noche y las barcas de salvamento –su madera está vencida- se hunden a poco de caer al océano. Santoro y Bernardi (aún no repuestos) se ofrecen al comandante. Abren camarotes, auxilian a mujeres, guían a ancianos, luchan denodadamente contra el más feroz de los enemigos: el pánico. Pero todo fue inútil". (Diario 'Clarín’, Información General, página 14, martes 26 de octubre de 1976).

Un angustiante diálogo. . Los radiotelegrafistas italianos Luigi Reschia y Francesco Boldracchi desempeñaron una ardua labor, muriendo en cumplimiento de su deber.

- ¡Del 'Principessa Mafalda’ a todos: SOS...! ¡Del 'Principessa Mafalda’ a todos: SOS...! Estamos en peligro. Nuestra posición: 16º Lat S y 37º 51’ Long O. Vengan enseguida. Necesitamos asistencia.

Este fue el mensaje que recibieron el buque inglés 'Empire Star’ (Blue Star Lines), el francés 'Formose’ (Chargeurs Réunis), el holandés 'Alhena’ (Goudrian & Co’s Stoomvaart Maatschapij N.V.) y el argentino 'Mosela’ (Líneas Marítimas Argentinas).

Desde el barco inglés respondieron:

- Estamos cerca, a la vista, y vamos hacia ustedes. ¿Qué peligro corren?.

Desde el buque holandés contestaron:

- Llegaremos dentro de veinte minutos.

Desde el barco francés dijeron:

- Vamos hacia ustedes. Llegaremos a las 22:30.

Hubo un largo silencio. A las 19:52, otra vez el 'Principessa Mafalda’:

- Continúen viviendo hacia nosotros. Vengan en nuestro salvamento.

Cuatro minutos después, el coloso italiano dejó de transmitir. A las 20:05 horas el 'Formose’ pide al 'Empire Star’ la posición del infortunado buque italiano. El inglés responde acerca de la posición requerida e informa:

- ¡Estamos salvando sobrevivientes!.

- ¿Se ha hundido entonces?. No captamos sus transmisiones.

- No, todavía no se ha hundido. Pide que envíen todas las embarcaciones disponibles.

El 'Formose’, que avanza a toda máquina, avisa al 'Alhena’:

- Llegaremos a las 22:30 horas.

La réplica de los holandeses es dramática:

- Llegarán ustedes tarde. Si hay algún otro barco cerca, que venga enseguida.

Hay uno cerca, es el 'Mosela’, que a las 20:38 horas entra en la escena del drama con este mensaje:

- Nuestra posición de mediodía es 17º 44’ Lat S y 38º 22’ Long O. ¿Qué ocurre?.

Responde el 'Formose’:

- El 'Principessa Mafalda’ pide auxilio. Venga.

El 'Mosela’ fuerza sus máquinas. Está aun lejos del lugar, cuando sus hombres deben comenzar a recoger sobrevivientes. La tragedia ha comenzado. Desde las 21:35 en adelante se suceden los mensajes con urgencia asfixiante:

- Estamos descargando botes y nos acercamos al 'Principessa Mafalda’.

- No tenemos más embarcaciones y aun hay mucha gente a bordo. El 'Alhena’ está aquí también recogiendo náufragos.

A las 21:50 el 'Principessa Mafalda’ puede volver a transmitir:

- Lancen fuegos artificiales y preparen todos sus botes de salvamento. Hay mucha gente a bordo.

- ¿Cuántas personas?.

- Espere un poco. Estoy preguntando.

Transcurre media hora de silencio. Después:

- No sé exactamente cuántos son. Muchos se fueron con los botes. Pero quedan aun.

A las 22:45 horas:

- Encenderemos los tres últimos fuegos que tenemos. Manden todos los botes.

A las 22:56 horas:

- Es urgente. Vengan rápido. La nave se da vuelta. Ayudadnos y venid los tres aquí.

El 'Formose’ intenta alentarlos con palabras de esperanza:

- Coraje. Estamos en el lugar del naufragio.

- Sí, gracias. Muchas gracias. Tenemos coraje, pero es por las mujeres y los niños.

Silencio. A las 23:20 llega el último mensaje del trasatlántico italiano:

- Diga a sus embarcaciones que vengan a nuestro babor. A estribor es imposible.

A las 00:09 el 'Formose’ llama a las otras naves:

- Avisamos a todos que el 'Principessa Mafalda’ acaba de hundirse y que varias naves están en estos momentos recogiendo náufragos.

El trabajo de salvamento. . El capitán holandés Smoolenaars envió un lacónico telegrama a Rotterdam: "Tengo una demora de seis horas por rescatar alrededor de quinientos pasajeros del 'Principessa Mafalda’. Estoy yendo a Río. Capitán".

El capitán holandés da las primeras órdenes para iniciar el trabajo de salvamento, que sería dirigido por el 1º Oficial C. H. Bakker. Éste y Kuiper parten en un bote salvavidas y el otro bote queda sujeto a la borda con Sissingh, Guillermo Raadsen y Holtrop en él, con la idea de ponerse a la par del barco y así recoger a la gente del agua. Los carboneros soltaron el bote y ataron la boza (amarra corta que se afirma a la argolla de la proa de una embarcación menor para amarrarla) bien adelante, de modo que quedaron a la altura de la segunda escotilla, delante del puente. Pendían del buque también las sogas, las escaleras y las redes de carga.

Algunos botes de salvamento se hundían por el peso excesivo causado por el gran número de náufragos o porque algunos saltaban desde la borda del buque directamente a su interior. En el barco italiano, el pánico desembocaba en una masacre. Algunos hombres, librados únicamente al instinto de conservación, hacían prevalecer su fuerza por sobre las mujeres y los niños. En medio del fragor sonaban disparos de armas de fuego: eran de los que preferían el suicidio a la agonía en el mar.

El gran problema eran los niños. No se podía correr el riesgo de hacerles abandonar la nave por la escalerilla, pues podían caer el mar o ser desplazados violentamente por los demás pasajeros. Entonces se decidió meterlos en grupos de a ocho o diez en las redes de carga, izarlos y hacerlos descender a los botes de emergencia. Apenas comenzada la operación, las madres de los pequeños se amotinaron y gritaron ante ese procedimiento que consideraron bárbaro, negándose a separarse de sus hijos. Los marineros intentaban salvarlos a pesar de la actitud de sus madres.

En la oscuridad de la noche (en los trópicos el crepúsculo es muy breve) habían recogido a todos los náufragos de los alrededores. No obstante, los cuatro botes dieron otras vueltas para continuar la búsqueda, pero ya no vieron a nadie más.

Los marinos holandeses regresaron a bordo y se presentaron ante el capitán Smoolenaars quien, firme en el puente de mando, le ordenó al 3º oficial continuar con la guardia. 'El viejo’ mantuvo a su lado a Raadsen durante toda la navegación; estuvo todo el tiempo solo con el timonel y no pudo dar un solo paso hacia el cuarto de rutas. Al oblicuo y sobre el horizonte, se vio la luz del faro de las islas Abrolhos. Cuando el 3º oficial subió, Raadsen fue al teléfono de proa, pues el teléfono de popa estaba ocupado para indicar si se podía utilizar la hélice o no. El 1º y el 2º oficial llegaron con sus botes repletos de gente, que sacaban del agua y de las escaleras. Entre ellos se encontraba una joven muy enferma, que fue transportada en una sábana y ubicada en una cama bajo el puente. Falleció durante la noche. A la mañana siguiente, la envolvieron en una sábana y le dieron cristiana sepultura a la usanza marinera.

A salvo en el 'Alhena’. . Poco después la cubierta se llenó de gente sollozando, que iba de un lado a otro buscando a sus seres queridos. En un rincón había un anciano con un niño en su regazo, después supieron que eran los únicos sobrevivientes de una familia muy numerosa.

El capitán Smoolenaars decidió navegar a unos 20 metros de distancia del 'Principessa Mafalda’, del lado más escorado. Navegaron lo más lento posible, durante una noche muy oscura. Cuando pasaron, los gritos cesaron y el silencio era total. El 'Principessa Mafalda’ no tenía luces encendidas y el 'Alhena’ carecía de reflectores. Los holandeses gritaban a la oscuridad "¡salten!", pero no obtuvieron respuesta. No bien lo superaron, poco después el oficial que atendía del teléfono de popa dijo: "¡ahí va"!. Raadsen seguía junto al teléfono de proa.

Más tarde, el oficial que fue testigo del hundimiento contó que el buque se inclinó más aun y terminó hundiéndose de popa. Cuando el 'Principessa Mafalda’ desapareció de la superficie, Raadsen volvió al puente de mando. El capitán lo saludó con las siguientes palabras: '"Largo" (era su apodo por su elevada estatura).....ya pasó’. Su voz sonó enronquecida y triste. El 2º oficial pidió autorización para dar otra vuelta con los botes salvavidas, acompañado por el timonel. Volvieron poco después con un caballero de edad avanzada, que se reencontró con su esposa a la que ya creía muerta.

El honor del marino. . Un pasajero estuvo hasta el último momento en el puente del 'Principessa Mafalda’ acompañando al capitán Simón Guli. El capitán le dijo al pasajero que se salvara y éste le pregunto: "¿Y usted, capitán?". Su breve respuesta fue: "No, gracias. Mi lugar es éste". El 'Principessa Mafalda’ se hundía rápidamente, iluminado por los potentes reflectores de las otras naves que habían colaborado con el salvamento. En la proa apareció el capitán italiano vestido con su uniforme blanco. Se mantuvo erguido, sin duda amarrado para no caer y tener los brazos libres. Por un megáfono, alguien le dijo en italiano: "¡Arrójese al mar! ¡Lo salvaremos!".

El capitán hizo un ademán de negación. Estaba dispuesto a hundirse con su barco, según la tradición marina. El buque se sacudió violentamente. El capitán Simón Guli hizo sonar un silbato en señal de despedida, con un: "¡adiós y gracias!" y desapareció para siempre, saludando con un gorra blanca en la mano derecha.

El soldado conscripto Anacleto Bernardi (Clase 1906). . El conscripto Bernardi, ex-tripulante de la fragata 'Sarmiento’, se portó heroicamente salvando muchas vidas. En su último minuto en el barco, cuando la alternativa era arrojarse al mar o hundirse con aquella mole herida de muerte, vio que un anciano vacilaba sobre la cubierta y le entregó su propio cinturón de corcho. Después, Bernardi sufrió un espantoso fin. El diario del 'capo mitragliere’ argentino Juan Santoro lo relata:

"Nadábamos afanosamente. Bernardi iba a mi derecha, un poco retrasado. Llevaríamos ya unos cien metros de travesía cuando los gritos escalofriantes, los gritos de un ser que se siente mordido y arrastrado hacia el fondo, dominaron un momento el rumor de las olas que se repitieron varias veces, cada vez más extraños y cada vez más patéticos. ¡Tiburones!. ¡Son tiburones!. No tuve tiempo de recapacitar. Sentí algo que me arrastraba también a mí hacia el fondo del abismo. Empecé a tragar agua y creo que perdí la noción de las cosas. Tuve la sensación de apretar una masa viscosa que se escapaba de mis brazos, cada vez más inertes. Después, aquello que me llevaba hasta el fondo, desapareció. Mis brazos volvieron a ser livianos. Ascendí cuatro, cinco metros. En la superficie aspiré una bocanada de aire que me dolió en los pulmones. Grité: ¡Bernardi!. ¡Bernardi!. Nadie me respondió. Estaba solo entre tinieblas. Bernardi había sido devorado por un tiburón.

Tiene su monumento el héroe de un naufragio. El diario 'Clarín’ publicó una ilustración de la época que evoca los instantes previos al naufragio del 'Principessa Mafalda’, en que le cupiera una actuación heroica al conscripto de la Armada Argentina, Clase 1906, Anacleto Bernardi.
Tiene su monumento el héroe de un naufragio. El diario 'Clarín’ publicó una ilustración de la época que evoca los instantes previos al naufragio del 'Principessa Mafalda’, en que le cupiera una actuación heroica al conscripto de la Armada Argentina, Clase 1906, Anacleto Bernardi.

Conscripto Bernardi...¡Presente! .. El diario 'Clarín’, en su sección de información general, página 14, del martes 26 de octubre de 1976 expresó que "se conmemoró [el 25 de octubre] . en Puerto Belgrano el Día del Conscripto Naval. . En su transcurso se destacó la labor de los conscriptos. "Como se sabe, la institución del 25 de octubre como fecha recordatoria se debe a que un día como ése, en 1927, al naufragar el vapor italiano 'Principessa Mafalda’, un conscripto argentino, clase 1906, Anacleto Bernardi, posibilitó con su actitud heroica salvar numerosas vidas, a costa de la suya. En la ceremonia se descubrió un busto del conscripto Bernardi y se guardó un minuto de silencio en homenaje a los conscriptos fallecidos".

"El buque tardó menos de 3 minutos en hundirse. Bernardi, Santoro y otras 9 personas quedan agarrados a una escala de desembarco, durante media hora. Abajo, esperan los tiburones... Están a 300 metros del barco 'Mosela’ e intentan llegar a nado, única y última perspectiva. Sólo llegan Santoro –extraordinario nadador y de una resistencia física increíble- y el conde italiano Vicario Giúdici. Los restantes, incluido el héroe de 20 años, el conscripto que quería la vida y renunció a vivir por cumplir con su deber, eran abatidos por los tiburones, en una muerte impadiosa y horrible. A ese héroe de verdad, la Patria lo evoca con emoción y gratitud" (Diario 'Clarín’, Información General, página 14, martes 26 de octubre de 1976).

La calle Conscripto Bernardi lleva su nombre en homenaje a quien con su heroica actitud salvara numerosas vidas; el pasaje llega hasta la Avenida Juan B. Justo en el barrio de Vélez Sarsfield, entre Floresta y Villa Luro, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El suboficial principal Santoro. . El domingo 23 de octubre de 1977 –dos días antes del cincuentenario del célebre naufragio- falleció en Buenos Aires uno de los sobrevivientes del hundimiento del 'Principessa Mafalda’. Se trataba del suboficial principal de la Armada Argentina Juan Santoro. Una semana después del hundimiento, un enviado del diario argentino 'La Nación’ lo había entrevistado en Montevideo: "Un día antes –dijo el cabo Santoro- se dijo a proa y a popa que el buque hacía agua. Pocos momentos después se hizo un simulacro de salvamento. Y llegó el naufragio. Cuatro golpes formidables, un mazazo gigantesco en que parecía que habían tomado parte todos los elementos. Se quebró el árbol de una de las hélices y ésta se vino hacia atrás, en tanto que el trípode giraba hacia la derecha, abriendo un rumbo en la popa". Más adelante, contó Santoro: "Mi primer pensamiento en ese momento fue salvarme. Pero me acordé que era marino argentino y me presenté al comandante poniéndome a sus órdenes. Me puse a salvar a las mujeres y a los niños. A la hora y media se hundió el buque. Alternativamente, nadaba y me aferré a la borda de una lancha, hasta llegar al 'Mosela’". Y termina el conmovedor reportaje: "Pedí una lancha para ir en busca de Bernardi, a quien había visto hacer prodigios de valor a bordo y luego en el agua. Se accedió a mi pedido y lo busqué, pero inútilmente". ("La Nación", 'Adiós a un héroe del Principessa Mafalda’, página 10, lunes 24 de octubre de 1977).

Islas Abrolhos. Quedan frente a las costas de Brasil, a la altura de la punta de Baléia que está entre Alcobaça y Marobá, al norte de Vitória y de Conçeição da Barra. El 'Principessa Mafalda’ se hundió a unos 10 Km. de la costa brasileña, cerca de las islas Abrolhos, que en esa época estaban deshabitadas aunque tenían faros en sus principales islas. La posición exacta del hundimiento fue a 16º 58’ de latitud sur y 37º 51’ de longitud oeste. Hoy, la nave reposa en el fondo del mar a una profundidad de 1.400 metros.

El viaje a Río de Janeiro. . Hacia medianoche, el capitán Smoolenaars decidió poner rumbo hacia Río de Janeiro. Los camarotes estaban ocupados por los náufragos más necesitados. Cuando salió el sol, para asombro de los holandeses, constataron que había quinientos treinta y seis náufragos a bordo. Tuvieron que apostarse marineros con ametralladoras para contener a aquellos que, en un intento desesperado por llegar al puente de mando, amenazaban a los demás con revólveres.

El racionamiento a bordo. . El contramaestre M. J. Van Doezelaar hizo pasar, uno por uno, a los 536 sobrevivientes desde la proa hacia la popa para repartir platos o trozos de cartón que los reemplazaran. Pasaban debajo del puente de mando y cada uno recibió su ración de arroz y salchichas; los niños recibían papilla con leche. La comida racionada se sirvió dos veces al día. Cuarenta y ocho horas después llegaban a Río de Janeiro y no quedaba una sola ración a bordo. Darle de comer a tanta gente fue un problema mayúsculo, pero el mayordomo fue muy eficaz. Tras desembarcar a los náufragos, el 'Alhena’ siguió viaje hacia Montevideo (Uruguay).

Las víctimas. . Aunque nunca se conocieron las cifras exactas, se calcula que en el naufragio perecieron 386 personas (107 tripulantes y 338 pasajeros), de un total de 1255 que iban a bordo (968 pasajeros y 287 tripulantes). La mayoría de las muertes pudo ser ocasionada porque las personas se rehusaron a dejar el barco italiano, aun sabiendo del peligro que corrían. El temor a arrojarse al mar, por el motivo que fuere, determinó el destino trágico de muchos.

El reconocimiento honorífico. .

Guillermo Raadsen: Nació el 15 de noviembre de 1900 en Rotterdam (Holanda), emigró con su esposa e hija hacia la República Argentina en 1948 y falleció en  Buenos Aires (Argentina) el 19 de septiembre de 1985.
Guillermo Raadsen: Nació el 15 de noviembre de 1900 en Rotterdam (Holanda), emigró con su esposa e hija hacia la República Argentina en 1948 y falleció en Buenos Aires (Argentina) el 19 de septiembre de 1985.

Su Majestad Víctor Manuel III -por Gracia de Dios y por Voluntad de la Nación- Rey de Italia y Gran Maestro de la Orden de la Corona de Italia, ha firmado un decreto basado en la propuesta del Jefe del Gobierno, del Primer Ministro y Secretario de Estado, y del Ministro-Secretario de Estado para las Relaciones Exteriores, por el cual ha nombrado y nombra Cavaliere dell Ordine della Corona d’Italia. con facultad de guarnecerse con las insignias establecidas para tal grado, a W. RAADSEN, IV Oficial del Vapor holandés 'Alhena’. Fue dado el 14 de julio de 1932. El Canciller de la Orden de la Corona de Italia, en ejecución de las susodichas Disposiciones Regias, declaró que el señor W. Raadsen ha sido inscripto en el Elenco dei Cavalieri. (Exterior) con el número 608 (Serie 3ra).

El 11 de agosto de 1932 en Roma, el Ministerio de la Marina italiana entregó un diploma que dice: "Su Majestad el Rey, por decreto del 7 de julio de 1932, confiere la medalla de bronce al valor de la marina. a Guillermo Raadsen, holandés, Cuarto Oficial del vapor holandés 'Alhena’ – No hesitó en tomar su puesto en un bote del vapor 'Alhena’, prestándose con ahínco y abnegación al duro servicio del transporte de los náufragos del 'Principessa Mafalda’ al 'Alhena’, además de recolectar a las personas que se encontraban en el mar – Océano Atlántico, 25 de octubre de 1927".

Conclusión. Después del hundimiento del 'Titanic’ en 1912, el naufragio del 'Principessa Mafalda’ representó una tragedia mayúscula que enlutó a muchas familias a ambos lados del océano. La primera en llegar al lugar, y la que más náufragos rescató (536), fue la nave holandesa 'Alhena’. Sobraron las muestras de solidaridad y coraje en todos los testigos y actores de aquellos trágicos sucesos.-

* Nieto de Guillermo Raadsen, 4º Oficial del buque holandés 'Alhena’, quien naciera el 15 de noviembre de 1900 en Rotterdam (Holanda), emigrara hacia Argentina en 1948 y falleciera el 19 de septiembre de 1985 en Buenos Aires (República Argentina).

 

Recomendar - Recommend Imprimir - Print Pleno Acceso - Full Access Opinar - Express Volver - Back