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Rosendo Fraga

Churchill y Hitler como pintores
 

Sep-29-06 - por Rosendo Fraga


"The Path from Beaudingnies to Ghissignies", de Adolfo Hitler

Los seis años que duró la Segunda Guerra Mundial, tuvo a Churchill y Hitler como figuras centrales entre 1939 y 1945. Stalin y Roosevelt se fueron sumando después.

Pero una afición unió a dos figuras históricamente tan antagónicas como el primer ministro británico y el líder nazi: el gusto por la pintura.

En la última semana de setiembre, se remataron en Gran Bretaña, un conjunto de 21 acuarelas y bocetos atribuidas a Hitler, lo que generó una fuerte polémica acerca de la relación entre el arte y la política. La casa de remates Jefferys fue la encargada de la venta, la que en octubre del año pasado ya había vendido la caricatura de un cartero holandés realizada por el líder nazi en 10.000 dólares.

El monto logrado estuvo muy por encima de las estimaciones previstas por dicha casa y fueron vendidas en 224.200 dólares.

El lote que salió a la venta, presumiblemente fue pintado por Hitler entre 1915 y 1918, durante la Primera Guerra Mundial cuando era cabo del ejército alemán y estaba estacionado en la frontera entre Francia y Bélgica. Estuvieron guardadas en un baúl en un altillo de un casa de éste último país durante setenta años y están firmadas algunas como "Adolf Hitler" y otras sólo como "AH".

Los biógrafos de Hitler sostienen que en su juventud, tenía la aspiración de ser un gran artista, pero dos veces fue rechazado por la Academia de Arte de Viena, que lo consideró no apto para la pintura. Más de uno adjudicó a la frustración como artista, la causa por la cual se volcó con tanto odio hacia la política, la guerra y el exterminio en los años siguientes.

El mismo gerente de la casa de remates que vendió las pinturas atribuidas a Hitler, reconoció que de no ser por el supuesto autor, éstas no tendrían valor alguno. En general, se trata de paisajes y panoramas sin violencia alguna, que no parecen reflejar el tormentoso espíritu de Hitler ni la guerra que tenía lugar mientras las pintaba.

Las principales casas de remates, como Christie’s y Shotheby’s que anualmente organizan subastas especializadas en temas como batallas navales, exploraciones, arte bélico, etc. se han negado a organizar ventas sobre arte del período nazi, con el argumento de que sería una exaltación de una ideología destructiva y esta subasta generó manifestaciones en contra de la misma.

El único valor que parecen tener las pinturas de Hitler, es que un coleccionista pueda mostrar que tiene una de ellas, adjudicándole valor histórico.

Pero en lo que hace al líder nazi, resulta claro que la afición a la pintura fue ante todo una causa de frustración y fracaso.


"By Lake Lugano", de Winston Churchill

Con Churchill en cambio, el gusto por pintar resultó más agradable y reconfortante. Además, resulta más fácil analizar el rol que tuvo en su vida, porque dejó un pequeño libro poco conocido "Painting as a Pastime", en el cual explicó el significado que había tenido la pintura en su vida: nada más y nada menos que un agradable pasatiempo, sin pretensión alguna, como si la tuvo para Hitler.

La primera edición de este libro apareció en EE.UU. en 1950 y fue reimpreso en 1965, al año siguiente de la muerte de su autor. El célebre primer ministro británico ha dejado aproximadamente medio centenar de pinturas, de las cuales la mayoría son paisajes, como también sucede con las obras de Hitler.

"Muchos remedios son sugeridos para el abatimiento mental para las personas quienes, por largos períodos, han tenido que lidiar con excepcionales responsabilidades, asumiendo deberes a una gran escala", escribe, reflejando lo que le sucedió a él en ambas guerras mundiales, pero en especial en la segunda. Sigue diciendo que algunos proponen ejercicios, otros reposo, viajes o diverso tipo de retiros, pero afirma que más allá de la preferencia de cada uno, lo importante es que permita el cambio.

Agrega que además todo hombre público debe tener un hobby y es en la combinación de éste y la necesidad de descansar la mente de las tensiones, que Churchill explica su gusto por la pintura, sin otra pretensión.

Curiosamente, ninguna de las pinturas de Churchill tiene que ver con la historia, la política o la guerra que eran sus pasiones. Solo paisajes y ramos de flores. Es que buscaba el cambio, que le permitirá salir de la absorción de dichas pasiones. La única excepción quizás sea su obra "Las tapicerías del Palacio de Blenheim" que contiene una escena de caza del siglo XVIII, que todavía se exhibe en dicho Palacio propiedad de su familia. Se trata de la reproducción de una obra costumbrista de la época, pero también sobre un fondo rural.

Se han realizado varias exposiciones de las pinturas del líder británico, como la que tuvo lugar en 1947 en la Royal Academy de Londres, que está en al Avenida Picadilly.

Se puede comparar "The Path from Beaudgines to Ghissignies" un paisaje considerado entre las más aceptables pinturas de Hitler probablemente pintada cerca de 1918, con "By Lake Lugano" una de las pinturas de Churchill de 1945, realizada inmediatamente después de dejar el poder tras la derrota electoral. Analizando ambas, se encuentra cierta semejanza en la búsqueda de color y la luz y rasgos de un impresionismo suave. Las dos son pinturas alegres de un observador de la naturaleza sin demasiadas pretensiones.

Resulta claro que también en el caso de Churchill, las pinturas tienen valor más por quien las hizo que por las obras en sí mismas.

Pero la diferencia fundamental es que para él la pintura fue un agradable pasatiempo, que además le permitió darse el gusto de ver sus obras expuestas en la institución más reconocida de su país como es la Royal Academy of Arts, mientras que para Hitler fue un motivo de profunda frustración, con el rechazo que generó en la Academia de Artes de Viena.

 

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