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DOCUMENTO: SÍNTESIS DEL LIBRO
 

Nov-16-04


Presentación

El Centro de Estudios Nueva Mayoría presenta en el "Balance Militar de América del Sur", un trabajo de investigación destinado a cubrir un vacío que se extiende desde la aparición del "Balance Militar del Cono Sur (1997 – 1998 Argentina, Brasil, Chile Paraguay y Uruguay)", publicado por la editorial del Centro en Buenos Aires en diciembre de 1997, hasta nuestros días. A los fines del nuevo estudio, se ha ampliado el ámbito de investigación y se ha demarcado un nuevo universo de análisis, comprendiendo ahora la totalidad de América del Sur, convirtiéndose de esta manera en el primero de este tipo de estudios realizado en la región.

Este "Balance Militar de América del Sur" está destinado a materializar un análisis comparativo de los Sistemas de Defensa de los países del subcontinente. Los estudios comparados permiten observar los matices, advertir las correspondencias y diferencias de una materia muchas veces difícil. Los "casos" están representados por los doce países sudamericanos y el territorio francés de ultramar, analizados desde la perspectiva de un observador de esta parte del mundo. Se trata además, de un estudio de tipo situacional, por lo que no se pretende corroborar ninguna hipótesis elaborada a priori sino, en su lugar, obtener una imagen contextual del estado del tema en la región. Esto no impide obtener conclusiones valiosas de la investigación. Más bien, justamente, la determinación de un universo no del todo homogéneo, con características comunes en cuanto a ubicación regional, similitudes culturales e históricas e incluso de desarrollo, dentro de márgenes variables pero aptos para la comparación, hacen que la misma confrontación contexto-situacional nos brinde conclusiones interesantes de ser ponderadas a la luz del conjunto, recorriendo el camino que lleva de la consideración individual a la generalización responsable.

En la historia universal, más que el poder desmesurado, han sido los equilibrios, el balance de poder que incluye el equilibrio militar, los que han permitido largos períodos de paz y los que han señalado el sendero por el cual los Estados parecen transitar toda vez que les resulta posible, conscientes que en la toma de decisiones del campo de la práctica política, el principio que rige es que la propia defensa es una función esencial e indelegable del estado. Siendo las Fuerzas Armadas de los distintos países una representación tangible de cómo cada Estado Nacional encara su Defensa, llama la atención como la reflexión sobre temas militares sean muchas veces desplazados de la agenda en algunos de los países de la región, por urgencias de la coyuntura. Al presentar este estudio comparado se intenta generar elementos de juicio para el pensar sobre el rol de lo militar en el equilibrio y en la integración regional.

Introducción al desarrollo temático

El estado, de cara a la sociedad civil, tiene en la dimensión militar un núcleo duro, tal vez el único elemento químicamente puro de los que componen la esencia de lo estatal. Es este un hecho aceptado por todas las teorías del estado . Para que exista estado debe existir una organización que permita ejercer sin limitaciones el monopolio de la violencia legítima. Por eso, resulta relevante investigar lo que ocurre en materia militar, tema que si bien involucra a las Fuerzas Armadas, no se agota en sí mismas. Por otra parte, y dado que la organización estatal se ordena y expresa a través de una forma de gobierno, no es un dato menor el recordar que la primera tarea de todo gobierno es la de preservar la vida de sus ciudadanos. Quizás una premisa de sentido común, junto con la preservación de la integridad territorial, y por ende de la soberanía nacional, la preservación de la integridad física de sus habitantes constituye un interés nacional vital y anterior a toda otra determinación de política nacional. Es para ese fin que todo estado posee tanto un aparato como una doctrina propia y distintiva, de defensa nacional. El concepto de defensa, en tanto, está dotado de una multiplicidad semántica que, teniendo como fundamento insoslayable esos intereses vitales, sin cuya preservación el estado decretaría su muerte como entidad, se ramifica y engloba un cúmulo de intereses nacionales que han sido considerados trascendentes por los planificadores de la política nacional y por ende devienen objetivos que deben ser cumplidos, defendidos y preservados. De allí que cada estado nacional debe elaborar una estrategia orientada a tal fin. La dimensión estratégica aparece entonces emparentada con la idea de medio: trata de los modos de concretar las ideas y los lineamientos en la praxis. En esta línea de pensamiento, es preciso establecer conexiones de sentido en y con la realidad del subcontinente; haciendo inferencias sobre los objetivos nacionales de los actores, sus percepciones, calculando su poderío, etc., avanzando hacia la enunciación de un eje central teórico. Los datos que el lector encontrará en este Balance Militar le darán una base empírica firme para reflexionar sobre estos aspectos.

Sobre esa base, queda emprender una enumeración tentativa de la información que se ha desarrollado en la obra. Inicialmente, en el capítulo I se repasa el contexto internacional y regional desde la óptica militar, para encuadrar el tema de estudio. Se agregan aquí datos referidos a aspectos demográficos, económicos, sociales y geográficos, de interés, etc. de América del Sur. En el capítulo II, se efectúa un análisis pormenorizado del gasto militar de la región. En el siguiente capítulo, el III, se hace lo propio con la estructura de personal. En el capítulo IV, se presentan detalladamente los medios y capacidades militares de los países, divididos en tres secciones, componente militar, naval y aeronáutico. A continuación, en el capítulo V, se exponen las capacidades y medios de las fuerzas de seguridad militarizadas. En el capítulo VI, se analizan brevemente los métodos de genética de fuerzas de los países, exponiendo gráficamente sus despliegues territoriales de paz. En el capítulo VII, se estudia la cooperación, las misiones de paz y la asistencia militar en la región. En el capítulo VIII, se analiza el estado de las relaciones cívico militares en América del Sur. En el capítulo IX, se presenta una reflexión sobre el terrorismo en la región. En el capítulo X, se describe la ocupación de las Islas Malvinas por parte de tropas británicas y su significado para el subcontinente. Para finalizar el estudio propone al lector unas conclusiones generales.

A continuación ofrecemos un abstracto del contenido de las principales áreas de indagación desarrolladas a lo largo de este "Balance Militar de América del Sur".

Gasto Militar

En el Balance Militar se ha analizado el gasto militar partiendo desde una perspectiva global para abordar luego la situación de las distintas regiones geográficas. A posteriori nos hemos centrado y analizado al detalle la situación de América del Sur, presentando en principio los datos relativos al gasto militar de cada uno de los países componentes y ofreciendo después un análisis de sus respectivos presupuestos de defensa.

La idea que subyace a esta división en dos ámbitos analíticos (gasto militar y presupuesto) es la de presentar la información relativa al gasto militar total (que recoge todas las partidas presupuestarias, programa por programa, que se hayan estipulado como aplicables a la defensa) y colocarla en perspectiva con los presupuestos de los ministerios específicos de la materia, los cuales si bien no involucran todas las partidas que se consideran para calcular el gasto militar total de una nación, si incorporan la mayoría y más importante cantidad de partidas relacionadas, dado que la jurisdicción Ministerio de Defensa de cada país resulta ser la mayor aportante al gasto militar total de la nación (y por ello entre el total de gasto en defensa y el total presupuestal no existen en general desvíos de magnitudes demasiado importantes).

En cuanto al contexto general del gasto militar, la tendencia global ha sido la de una drástica reducción de este tipo de gastos en los últimos 20 años (alrededor de un 30% menos en el ámbito nominal), además el gasto al nivel latinoamericano es el más bajo del mundo (ya que para el año 2.002 dedicó un 1,6% de su PBI). Sobre esa base, América del Sur ha demostrado un comportamiento acorde con la tendencia global (la reducción allí para ese período fue del 22,4%) y, a pesar de estar inserto en el área de menor gasto mundial, destina actualmente un 2,1% de su PBI para la defensa –tan sólo al nivel de los presupuestos esa cifra es de alrededor de un 1,8%-, carga militar que no se encuentra demasiado alejada de los índices de los países desarrollados (que destinan aproximadamente un 2,2% de su PBI).

Gasto en defensa durante los años 1985 y 2002 en porcentaje del PBI
Fuentes: World Economic Outlook (FMI) y Military Balance (IISS)
Grupo de países / Región Gasto militar en % del PBI Variación %
  1985 2002  
Todos los países 5,4 2,6 -51,9
Economías Desarrolladas 3,7 2,2 -40,5
Países de mayor industrialización (G7) 3,4 2,0 -41,2
Otras economías desarrolladas 3,8 2,3 -39,5
Economías del Asia de Nueva Industrialización 6,0 3,6 -40,0
Economías en Desarrollo 4,5 3,3 -26,7
Africa 3,0 3,2 6,7
Asia 4,2 3,2 -23,8
Medio Oriente y Turquía 12,0 6,8 -43,3
Las Américas (sin EE.UU. y Canadá) 3,1 1,6 -48,4
Economías en Transición 8,0 2,5 -68,8
Europa Central y Oriental 6,8 2,4 -64,7
Países CIS más Mongolia 12,1 2,6 -78,5

¿Cuál es el balance que podemos hacer de esa situación? Si lo miramos a la luz del paradigma de inusitada vigencia en la década de los ’90, del así llamado Dividendo para la Paz, los resultados son muy limitados. La idea subyacente al concepto era bastante simple: consistía en destinar los recursos que se generarían por el proceso de desmilitarización iniciado con el fin del enfrentamiento bipolar hacia alguna función de utilidad social. Sin embargo, y a pesar del descenso real que se verificó durante los últimos 20 años en los recursos efectivamente dedicados a la defensa y de que en comparación hoy en día América del Sur dedica un 36,4% menos de su PBI al gasto militar, esta reducción más que partir de una concepción planificada de distribución del gasto nacional, formó parte del círculo vicioso de recortes presupuestarios realizados bajo una óptica de "caja", con el único fin de obtener disciplina fiscal. Lo cierto es que en tiempos en que en toda América del Sur se adoptaron las ideas económicas del llamado "Consenso de Washington" (disciplina fiscal a costa de reducciones progresivas del gasto estatal tanto como de su tamaño), no sólo la reducción del gasto militar no redundó en una mejor atención de las necesidades sociales sino que ellas mismas constituyeron una variable de recorte: hoy día América del Sur, con una porción cada vez más importante y alarmante de su población bajo la línea de pobreza, sigue reduciendo sus gastos militares, en muchos casos sin que ello responda a una visión estratégica o a una política de estado coherente.

Fuente: Military Balance IISS
Fuente: Military Balance IISS

Si analizamos la carga militar –técnicamente el porcentaje resultante de relacionar el gasto militar nominal con el Producto Bruto Interno, que permite valuar el peso económico del esfuerzo militar- para los países de América del Sur, el 2,1% de su PBI que la región destina para la defensa se encuentra básicamente explicado por la presencia del MERCOSUR, que utilizó un 2% de su PBI en defensa, mientras que la CAN (Comunidad Andina de Naciones) destinó un porcentaje algo menor, del 1,8%. Si atendemos a la composición interna de esos totales, nos encontramos con una dispersión de casos bastante considerable. Chile es el país sudamericano que invierte el mayor porcentaje de su PBI (un 4%), para la defensa. Le siguen Colombia, con un 3,7% (en donde el peso del conflicto interno aparece determinante), Ecuador con un 3% y Brasil con un 2,3%. El resto de los países sudamericanos ha invertido en defensa menos del 2%, entre los que se encuentra la Argentina con un 1,4%.

Fuente: Presupuestos Nacionales – Elaboración Propia
Fuente: Presupuestos Nacionales – Elaboración Propia

Si nos centramos al nivel de los presupuestos, un indicador quizás más útil acerca de la representatividad del gasto militar, es aquél que relaciona el gasto militar nominal con el total del gasto fiscal o presupuesto de la Administración Central Nacional; ya que el tamaño del estado (medido en porcentaje del PBI) es lo que determina que aún un pequeño porcentaje de ese PBI destinado a la defensa pueda significar relativamente un gran gasto. Del análisis de los presupuestos para la defensa del último bienio aprobados por los respectivos parlamentos, surge que la región en promedio destina casi un 6% del presupuesto total de la administración nacional a la defensa. Este hecho nos da la idea de la "importancia" que se le da a la defensa, en particular teniendo en cuenta que el "tamaño" de los estados sudamericanos generalmente está en la región entre un 35% al 40% de su PBI. Dicho sea, cuantificar estas relaciones en niveles de si el gasto es "mucho" o "poco" (a menos que se lo intente en el marco de un análisis puramente estratégico) es una tarea difícil y, por momentos, estéril. Pero al menos estos datos nos dan la medida que el desplazamiento relativo de otros gastos funcionales (por ejemplo educación o salud) en relación con lo asignado a la defensa, es en la región al menos moderado.

Esto a nivel del gasto total, pero si miramos la "calidad" de ese gasto, ¿qué es lo que más nos debería llamar a la reflexión? Evidentemente el hecho de que esos recursos no están siendo asignados equilibradamente.

Estructura de Gastos del Ministerio de Defensa para el año 2004

Fuente: Presupuestos Nacionales – Elaboración Propia

La mayor parte de los presupuestos para la defensa se destina al gasto en personal, el promedio regional es altísimo (aproximadamente un 65%) llegando en algunos países de la región al 85% y se debe considerar que el país que menos destina a ese rubro está utilizando sólo para ello la mitad de su presupuesto. Y esto sin tener en


 


cuenta que otra porción de ese presupuesto tiene que dedicarse a las pasividades para sostener al personal retirado. La conclusión que podemos sacar de esto es que si mucho más de la mitad del presupuesto se destina al costo laboral, la capacidad operativa debe ser, en consecuencia, más que deficiente.

Personal de las Fuerzas Armadas


Cantidad Total de Efectivos por Fuerza y por Categoría en cientos

Elaboración propia en base a fuentes primarias

Aporte porcentual de efectivos de cada país al total continental

Las Fuerzas Armadas de la región, con 1.006.500 efectivos, tienen un tamaño equivalente en un 81% al de las fuerzas norteamericanas (sin considerar al cuerpo de marines). En su mayoría esas fuerzas están compuestas de efectivos brasileros (31%), colombianos (21%) y peruanos (11%), ya que el resto de las Fuerzas Armadas de la región no llegan, individualmente consideradas, a reunir un 10% de efectivos con relación al total. Si bien es difícil determinar si el tamaño de unas fuerzas dadas es el adecuado, ya que ello depende en gran medida de las necesidades estratégicas de cada nación, podemos decir, al nivel general de los bloques regionales, que en el MERCOSUR, que tiene una población que casi duplica a la de la CAN, existen 19 efectivos por cada mil habitantes, mientras que en el otro bloque la relación se duplica, con 40 efectivos cada mil. Desde el punto de vista territorial la relación mantiene el signo, ya que el MERCOSUR siendo casi tres veces mayor en


superficie que la de la CAN, posee una densidad de efectivos y, en consecuencia, un tamaño "relativo" de fuerzas casi tres veces menor que la del otro bloque.

En cuanto a la composición interna por armas de esas fuerzas, la rama mayoritaria sin lugar a dudas y con un fuerte peso es en América del Sur el Ejército; ya que la proporción promedio de efectivos, que se repite sin


mayores variaciones para todos los países e inclusive en el ámbito de los bloques regionales, ronda en un 70% para el Ejército, un 18% para la Armada y un 12% para la Fuerza Aérea.

Analizando cada una de las fuerzas en virtud de su formación interna con relación a las categorías de los efectivos (cuadros –oficiales y suboficiales- y tropa) de cada una de ellas, notamos que en el ámbito regional la pirámide organizacional clásica, por la cual debería existir una base amplia formada por efectivos de tropa, un piso medio compuesto por una cantidad más reducida de suboficiales, y un vértice menor de oficiales, se verifica al nivel regional promedio en una forma bastante equilibrada (60%, 30%, 10%) si consideramos a las tres fuerzas en conjunto. Pero al analizar las distintas armas por separado se observa que estos promedios sólo guardan una relativa consistencia en el caso de los Ejércitos, que por ser la fuerza regional preponderante es la que evidentemente aporta un mayor peso para la formación de esos promedios generales. Hecha esta excepción la tendencia se inclina hacia un sobredimensionamiento del estrato medio (suboficiales) y en menor medida de oficiales en detrimento de la tropa.

Participación en las Misiones de Mantenimiento de la Paz de la ONU


Como se observa en el mapa anterior, de las 17 Operaciones de Mantenimiento de la paz (en adelante OMP) de la ONU en desarrollo en la actualidad, América del Sur cuenta con participación en 15 de ellas. Con la excepción de Colombia y Venezuela todos los países de la región, en mayor o menor medida, tienen presencia en alguna de ellas.

Participación Total de Personal en las OMP al 31 de agosto del 2004

Fuente: ONU – Departamento de Operaciones de Paz
Fuente: ONU – Departamento de Operaciones de Paz

Al nivel de la participación efectiva los países del Cono Sur de la región han sido, y continúan siendo, quienes han realizado los aportes más decisivos a las OMP. Tal es así que la mayoría de ellos ha generado distintos desarrollos a nivel militar específicamente destinados a la enseñanza, entrenamiento y planeamiento en misiones del tipo OMP. Argentina, asumió desde el año 1.993 un rol muy activo en estas operaciones, rol que pareciera hoy en día estar siendo ocupado por Uruguay, que es actualmente el mayor aportante de personal a este tipo de misiones, y por Brasil y más tímidamente Chile que han decidido participar masivamente en Haití. Sin embargo, y teniendo en cuenta que la misión en Haití constituye un caso particular, ¿cual sería la situación actual si esa misión no existiera?. Si se excluyeran los efectivos en Haití, Uruguay continuaría ocupando el primer lugar (ya que la presencia de uniformados uruguayos en ese país no es de las mayores). A él le seguirían Argentina, Bolivia y recién después Brasil. Chile, que en la medición anterior ocupaba el cuarto lugar quedaría de este modo ubicado anteúltimo, con sólo 7 hombres participando en OMP

Con relación al rumbo que en el ámbito regional pareciera tomar la participación en OMP, se verifica la tendencia a reducir el envío de tropa, manteniendo la presencia a través de observadores militares y/o policía civil, a menos que se trate de un asunto que afecte directamente la estabilidad del continente. Este caso lo observamos en la misión que tiene lugar actualmente en Haití, al ser la primera liderada y conformada en su mayoría por personal de países sudamericanos, en especial aquellos provenientes del Cono Sur de la región. Tal lo dicho, el liderazgo político se encuentra en manos de Chile, siendo el diplomático chileno Juan Gabriel Valdés el Representante Especial del Secretario General en la misión; y en el aspecto militar, el Teniente General brasilero Augusto Heleno Ribeiro Pereira ejerce el Comando General de las fuerzas apostadas en Haití.

Fuerzas Militares

En este Balance Militar presentamos una estimación cuantitativa y relativamente cualitativa y actualizada de las fuerzas militares sudamericanas (Ejércitos, Armadas y Fuerzas Aéreas), haciendo hincapié en el esquema orgánico y número de sus unidades u elementos operacionales y en los principales materiales en servicio en cada fuerza.

El Factor Terrestre esta constituido por las fuerzas del Ejército. Los Ejércitos son la expresión mas acabada del poderío de un país. Generalmente estas fuerzas son la primeras en ser tenidas en cuenta cuando se realiza un balance del poder militar. La cantidad de efectivos y de medios tales como tanques, vehículos mecanizados, piezas de artillería y helicópteros sirven como principales medios de comparación.

El Factor Naval, es sinónimo de Armada y de Marina, las cuales son distintas denominaciones que se emplean con mayor frecuencia que la primera. Es mundialmente aceptado que el Poder Naval esta conformado, hoy en día, no sólo por las unidades de superficie, buques, sino también por otras unidades tales como submarinos, aeronaves y fuerzas de combate terrestre.

El Factor Aéreo esta constituido por todas las aeronaves de las Fuerzas Aéreas. Sin embargo como principal medio de combate están las aeronaves equipadas para utilizar sus armas en combate aire-aire o aire-superficie y a las cuales se denominan Aviones de Combate. Estos son los instrumentos más poderosos de este poder.

Fuerzas Militares Terrestres

Los Ejércitos sudamericanos poseen una larga y heroica tradición heredada de los tiempos de la emancipación. La mayoría de ellos nacieron durante la segunda y tercera década del siglo XIX. Hoy en día estas fuerzas terrestres deben enfrentar los nuevos desafíos de un mundo interrelacionado.

Históricamente, los países militarmente más armados de la región estuvieron integrados por los ABC y Perú. Colombia a raíz de su conflicto interno ha aumentado notablemente el tamaño de su Ejército, llegando a tener dimensiones similares al brasileño y constituyéndose en el segundo de la región.

La mayoría del equipamiento militar, fue diseñado y producido durante los años 60 y 70 y si bien resulta un tanto desfasado a nivel mundial, es adecuado en el marco regional y se espera que pueda emplearse por muchos años más. También cabe destacar que gran parte ha sido adquirido de segunda mano sobre la base de la disponibilidad de amplios stocks de excedentes de los Ejércitos de la OTAN, del desaparecido Pacto de Varsovia y de otros países como Israel y Sudáfrica.

Las Fuerzas Terrestres

Las Fuerzas Terrestres están organizadas, instruidas y equipadas para sostener operaciones de combate en el ambiente aeroterrestre. Actualmente se tiende a clasificar a estas fuerzas según su poder de combate, capacidad de despliegue y dependencia logística.

Las Fuerzas Pesadas se caracterizan por ser las más aptas para concretar un gran poder de combate, el cual les facilitará operar decisivamente sobre el enemigo (ofensiva) o hacerlo desistir de su propósito. Su capacidad de despliegue es limitada en cuanto a la movilidad y rapidez estratégica, en tanto que requieren de un apoyo logístico de gran magnitud. Estas fuerzas están constituidas básicamente por Grandes Unidades blindadas y mecanizadas, especialmente aptas para conflictos de alta intensidad.

Las Fuerzas Medianas, tal cual lo infiere su nombre, se encuentran en un estadio intermedio, pues disponen de una adecuado balance entre su poder de combate y el requisito de despliegue rápido. Se encuentran integradas por organizaciones que disponen de vehículos blindados a rueda dotados con sistemas de armas de todo tipo. También se pueden incluir dentro de estas fuerzas a las aeromóviles dotadas con helicópteros de ataque y asalto, las cuales sin embargo requieren de un apoyo logístico importante (principalmente combustible).

Las Fuerzas Livianas se caracterizan por su movilidad y rapidez estratégica, lo que les permite ser desplegadas rápidamente. Al no poseer vehículos de combate blindados ni mecanizados requieren de poco apoyo logístico, lo que determina que su poder de combate sea muy reducido con relación a las pesadas. Por lo general son fuerzas de infantería liviana como paracaidistas o tropas de montaña o selva (monte). El reducido tamaño de su apoyo logístico las hace aptas para su empleo como Fuerzas de Despliegue Rápido, y son especialmente adecuadas para los conflictos de baja intensidad, por períodos relativamente cortos y/o sobre objetivos de alta rentabilidad.

Fuerzas Pesadas

En lo que respecta a este tipo de fuerzas, durante muchos años los países que mantuvieron la delantera fueron Argentina y Perú, seguidos por Brasil y Chile. Argentina fue la primera nación hispano-parlante en disponer de una verdadera fuerza blindada de magnitud División a fines de los años 40 y adquirió gran experiencia en el empleo de este medio, el cual continuó desarrollando a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX.

Actualmente, la situación ha variado y Chile ocupa el primer lugar en lo que respecta a la calidad del material y de las organizaciones. Argentina y Brasil se encuentran relativamente balanceados. Perú, en su momento la fuerza terrestre más poderosa, ha quedado relegada por la antigüedad y el estado de servicio de sus medios. De los restantes países, sólo Venezuela posee cierta cantidad de medios blindados y mecanizados medianos; los demás estados sólo cuentan con cantidades mucho más reducidas. Están equipados, fundamentalmente, con vehículos de combate blindados a rueda y tanques ligeros.

  • Tanques – MBT
  • Las características particulares de la región en lo que respecta al ambiente geográfico y los aspectos sociales y políticos relacionados con la defensa y seguridad (especialmente las exigencias de seguridad interna) hacen que estén presentes en un número relativamente bajo si se los compara con cualquier país europeo o de Medio Oriente.

    El parque de MBT sudamericano, que suma alrededor de 2800 , es heterogéneo. Hay países que no disponen en absoluto de esta clase de vehículo, mientras que otros Ejércitos cuentan con una cantidad relativamente grande. También el grado de modernidad es muy diferente y va desde el M-4 Sherman completamente anticuado hasta los Leopard 1v y M-60A3 TTS. Sin embargo no se encuentran presentes sistemas de última generación como el M-1 Abrams o el Leopard 2. Sólo seis países cuentan con aquellos que pueden ser considerados como MBT: Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela. Otros países disponen solamente de tanques ligeros o VC blindados de exploración como su vehículo blindado más pesado .

    Entre la gran variedad de modelos presentes en región, el más numeroso es el Leopard 1 (Chile – Brasil), los cuales en cantidad se comparan al modelo ex soviético de la serie T-55 (Perú y Uruguay), seguidos luego por el TAM (Argentina), el AMX-30 (Chile-Venezuela) y el M-60A3 TTS (Brasil).

    La mayoría de estos tanques fueron diseñados en los años 60 y producidos durante los 70. Excepto el TAM argentino (construido durante los 80 y 90), el AMX-30 venezolano y el primer lote de AMX-30 chileno, todo el resto fue adquirido de segunda mano. Si bien el Leopard 1 y M-60 fueron puestos en servicio recientemente en Chile y Brasil, hay que tener en cuenta que, a pesar del buen estado en el que se encuentran, son sistemas con más de 30 años de vida operacional. Estas adquisiciones han ocurrido en los últimos años de la década de los 90 (principalmente en 1996/98) y las entregas del material han finalizado muy recientemente. De esta manera, Chile y Brasil adquirieron en pocos años una importante cantidad de medios que, en su mayoría, reemplazaron a modelos aún más anticuados como los M-3, M-4/51, M-41 y M-24.

    Actualmente se puede apreciar una cierta paridad numérica entre el número de MBT disponibles en los principales países, los que en general poseen capacidades similares y responden a niveles tecnológicos medianamente adecuados para la región, pero que de ningún modo pueden considerarse como de última generación o a nivel del estándar mundial.

  • VC Mecanizados (APC/IFV)
  • Los vehículos mecanizados se dividen básicamente en IFV y APC. El único país que dispone de un verdadero IFV es Argentina, que desarrolló el TAM VCI (106). Este blindado a orugas deriva del IFV alemán Marder y, al igual que este, cuenta con un cañón automático de 20mm montado sobre una torre y 2 ametralladoras de calibre 7,62mm una ubicada en una estación operada a control remoto. Dispone de una buena protección, la cual es superior a la de cualquier otro modelo regional. El resto de los mecanizados está comprendido en la subclasificación de APC. Las características de un IFV permite no solamente que la fracción transportada pueda combatir desde el mismo sino que lo haga junto con el mecanizado, lo cual puede parecer una diferencia semántica imperceptible pero en realidad es una diferencia muy importante y es lo que permite distinguir a un IFV de un APC .

    El modelo de APC más numeroso es el omnipresente M-113, el cual sirve en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador. Presente en casi todas sus versiones, los M-113 sudamericanos representan casi el 60% del total de APC de la región. Uruguay cuenta también con APC ex–checos del modelo BMP-1 . El AMX-VTT, derivado de la familia AMX-13, está presente en Argentina, Ecuador, Perú y Venezuela.

    Existen también diversos APC a ruedas en configuraciones de 4x4, 6x6 y 8x8. Estos están armados sólo con ametralladoras calibre 7,62mm o 12,7mm. El EE-11 Urutu (Brasil, Bolivia, Uruguay, Venezuela) Mowag Piraña (Chile) y BTR-60 (Perú), OTR-64 y Condor (Uruguay).

    Finalmente, y a fin de no desvirtuar la comparación limitándola sólo a aspectos técnicos, es importante señalar que a los vehículos de combate no hay que medirlos simplemente como si se enfrentaran en un "duelo" uno contra otro, pues la sinergia de las unidades en las que opera, los apoyos de todo tipo, tanto tácticos como técnicos (mantenimiento y abastecimiento), el entrenamiento y el espíritu de sus tripulaciones determinan la verdadera valía de este medio.

    Elaboración Propia
    Elaboración Propia

    Artillería de Campaña

    La artillería de campaña constituye un importante medio con capacidad de influir significativamente en el desarrollo de las operaciones, apoyando a los elementos de maniobra. Fuegos de considerable potencia son empleados para destruir y/o neutralizar blancos de superficie enemigos. El avance tecnológico permite incrementar su letalidad, alcance y precisión. La Artillería de Campaña es un sistema esencial para el desarrollo de las operaciones, y como sistema está integrado a su vez por otros subsistemas, entre los que pueden nombrarse el de adquisición de blancos, meteorología y las unidades de fuego.

    Los medios básicos de la Artillería de Campaña son los cañones/obuses (remolcados y autopropulsados) y los sistemas de lanzacohetes múltiples (MRLS). La Artillería representa entre el 9% y el 15% del efectivo de los ejércitos de la región.

    Por lo general e independiente de la denominación que se emplee (normalmente Grupo), las unidades tácticas de Artillería tienen una organización equivalente conformada por una Batería Comando, una Batería Servicio (o una sola que combine a estas dos) y entre 2 a 4 Baterías de Tiro (o Fuego) con 4, 6 u 8 piezas cada una.

    · Artillería Remolcada: El escenario se encuentra dominado desde hace mucho tiempo por la serie M-101/102 (105mm) junto a un número menor de M-114 (155mm) y M-198 (155mm) todos de origen norteamericano. Europa se encuentra representada con el omnipresente OTO-Melara M-56 (105mm). Ciertos países han adquirido cañones en Israel de la serie SOLTAM y en Sudáfrica tipo G-5, ambos de

    Elaboración Propia
    Elaboración Propia

    155mm. Sólo Argentina construye este tipo de material, cañones CITER L33 (155mm), el cual fue probado en combate durante el Conflicto del Atlántico Sur y que según las mismas fuentes británicas causaron serios inconvenientes al progreso de sus operaciones . También se encuentran en servicio en algunos países cañones diseñados originalmente en los 30, especialmente piezas remolcadas de 75mm.

    · Artillería Autopropulsada: Los sistemas autopropulsados (ATP/SP) nacieron para poder moverse al ritmo de las unidades blindadas y así suministrar sus fuegos donde y cuando lo necesitaren esas fuerzas. En la región estos sistemas son bastante limitados. Brasil es el que posee el mayor número, con M-108 (105mm) (72) y M-109 (155mm) (37) que equipan cinco Grupos de Artillería. Argentina dispone de un sistema más moderno el Palmaria (155mm) italiano montado sobre la batea TAM (17) y del más veterano AMX Mk F3 (24), al igual que Chile (12) y Venezuela (12).

    · MRLS: Brasil lleva la delantera con su sistema ASTROS (Artillery Saturation Rocket System), del cual dispone de aproximadamente 20 lanzadores. Avibras, la empresa que lo desarrolló, también ha logrado exportarlo. El sistema de lanzacohetes múltiple ASTROS II esta dotado con cohetes SS-30 (30 km de alcance), SS-40 (40 km de alcance) y SS-60 (60 km de alcance), dispone de un sistema de navegación inercial. Argentina fue pionera en la investigación pero solo produjo finalmente el sistema PAMPERO (105mm) y los prototipos del sistema SAPBA (127mm). Los estudios llevados a cabo en forma conjunta con IAI no rindieron sus frutos en Argentina, no obstante Israel desarrolló sus sistemas LAR y ACULAR. Chile ha desistido del proyecto RAYO y al momento dispone de varios lanzadores LAR (160mm) montados sobre camiones Mercedes Benz de alta movilidad. Venezuela también dispone del LAR pero sobre bateas modificadas de AMX-13.

    Elaboración Propia

    Fuerzas Livianas y Medianas

    Estos tipos de fuerzas, integrados básicamente por elementos de Infantería y sus apoyos (en algunos casos prácticamente inexistentes), representan un buen porcentaje del total de las organizaciones de varios Ejércitos sudamericanos.

    Son elementos del magnitud Gran Unidad de Combate, los cuales pueden ser de distinto tipo: paracaidistas, de montaña, de selva (monte), o simplemente de a pie (ligera) o motorizada (con vehículos a rueda sin blindar o ligeramente blindados).

    Estas GUC se estructuran sobre la base de unidades tácticas de magnitud Batallón (2 a 5) pertenecientes al arma de Infantería, además cuentan con medios de apoyo de fuego, de combate y de los servicios para el apoyo de combate que en teoría disponen de las mismas aptitudes.

    Fuerzas Aerotransportadas o Paracaidistas: La mayoría de los países sudamericanos poseen elementos con la aptitud especial de paracaidistas. Sin embargo sólo Argentina, Brasil, Perú y Venezuela, poseen organizaciones de magnitud Gran Unidad de Combate, en las cuales se integran medios de todas las armas. De esta manera estas Brigadas poseen sus elementos de maniobra, básicamente unidades de infantería paracaidista, apoyados por artillería, ingenieros y comunicaciones.

    Fuerzas de Monte o de Selva: El ambiente geográfico sudamericano es muy diverso, pero gran parte del mismo está constituido por grandes regiones selváticas. El Amazonas es la reserva biósfera más grande del planeta y varios países de la región comparten este patrimonio. Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela cuentan con unidades de combate especialmente instruidas, capacitadas y equipadas para actuar en este ámbito especial.

    Fuerzas de Montaña: Otro ambiente geográfico particular sudamericano es la montaña. Recorrida a lo largo de eje longitudinal, la Cordillera de los Andes, presenta un desafío significativo a las fuerzas terrestres. Argentina, Chile, Perú y Bolivia son los países con mayor número de tropas especializadas en combates en media y baja montaña. Todos ellos cuenta con Grandes Unidades de Combate integradas por todos lo medios de combate de las distintas armas.

    Fuerzas Aeromóviles: Adentrados ya en el siglo XXI es impensable imaginar un ejército moderno y actual que no emplee la tercera dimensión como parte de su maniobra. El concepto de la Batalla Aeroterrestre adoptado durante los 90 es imposible de ejecutar si no se disponen de los medios y organizaciones adecuadas para operar en dicha dimensión.

    En Sudamérica no se debe esperar encontrar organizaciones específicas de asalto aéreo similares a las que existen en países desarrollados (como EE.UU. con la 101ra División de Asalto Aéreo, la 16ta Aeromóvil del Reino Unido o la 11ra Aeromóvil holandesa), debido, básicamente, a los elevados costos tanto de adquisición como de operación de las aeronaves. A pesar de ello, prácticamente todos los Ejércitos de la región cuentan con elementos de Aviación orgánicos que permiten llevar acabo operaciones aeromóviles de limitada magnitud; debido principalmente a la reducida cantidad y capacidad de las aeronaves disponibles, especialmente en lo referido a los helicópteros de transporte y asalto .

    En lo referente al los modelos de helicópteros y el origen de los mismos puede contemplarse una marcada tendencia hacia los productos occidentales provenientes tanto de los EE.UU. (UH-1H, Bell 212 y Sikorsky S-70/UH-60) como de Francia (SA-315B, SA-330, AS-332, AS-350 y AS-356) e Italia (Agusta A-109 AB-205), si bien en ciertos países la presencia de material de origen ex-soviético (Mil Mi-8 y Mil Mi-17) es más que abundante.

    Fuerzas Militares Navales

    Las naciones sudamericanas han estado siempre orgullosas de sus armadas, las cuales fueron protagonistas de numerosas e importantes acciones bélicas.

    Tradicionalmente los países ABC y Perú, han sido las principales potencias navales sudamericanas y actualmente siguen siéndolo, aunque el orden de importancia no es respectivamente el alfabético. A continuación de esas naciones se agrupan los países denominados Bolivarianos (Venezuela, Colombia y Ecuador) junto con Uruguay, con armadas de dimensiones más modestas. Finalmente, los estados mediterráneos de Bolivia y Paraguay se agrupan con Surinam y las Guayanas con un potencial de combate tan limitado que es prácticamente imposible de comparar con los países anteriores.


    El Poder Naval está conformado por cuatro componentes relacionados muy estrechamente, siendo condición necesaria un balance armonioso para complementar sus capacidades a fin de permitir su empleo eficiente: unidades de superficie; unidades sumergibles; unidades aeronavales y unidades anfibias y de infantería de marina.

    Unidades de Superficie

    Los buques de guerra que conforman las principales unidades de superficie de una Armada, desempeñan el papel protagónico en el dominio del mar, tanto en la paz como durante los conflictos. Su presencia en el mar territorial, en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) o en alta mar permite que sirvan como medios de la política exterior (acción de presencia) en cualquier clase de situación.

    Las 68 unidades de superficie mayores de las Armadas sudamericanas son plataformas de tamaño mediano procedentes de diseños de los años 60 y 70 principalmente; a la vez que conviven con estos buques otros de diversas eras tecnológicas, desde unidades post IIGM hasta unidades de fines de los 80. En su mayoría son unidades consideradas en los EE.UU y Europa como fragatas a pesar de que algunos países las denominan destructores, con desplazamiento de entre 2.500 a 4.000 ton. También existe un gran número de corbetas cuyo desplazamiento no supera las 1.600 ton.

    En general son unidades diseñadas principalmente tanto para la lucha antisubmarina como anti-buque. Sus capacidades antiaéreas son limitadas ya que sus sistemas de misiles son de medio y corto alcance. Además cuentan con sistemas de cañones antiaéreos y antimisiles aptos para la autodefensa del buque.

    Sólo Brasil dispone de un portaaviones mediano, el A-12 Sao Paulo (Clase Foch) y tiene intención de adquirir otro más, probablemente la unidad gemela aún en servicio en Francia.

      ARG BOL BRA CHI COL ECU PER PGY UGY VEN Total
    Portaaviones - - 1 - - - - - - - 1
    Cruceros - - - - - - 1 - - - 1
    Destructores 4 - - 2 - - 1 - - - 7
    Fragatas - - 10 4 - 2 4 - 3 6 29
    Corbetas 9 - 5 - 4 6 6 - - - 30
    Total 13 - 16 6 4 10 12 - 3 6 68

    Unidades Sumergibles

    A pesar de los problemas presupuestarios que siempre han acompañado a las armadas sudamericanas, es un hecho innegable el interés demostrado por los submarinos. Algunas Armadas se encuentran desarrollando programas de construcción de submarinos, otras pronto deberán encarar la sustitución de sus medios, dado que parte de su material esta cumpliendo más de 25 años de servicio.

    Con un total general de 24 unidades a las que hay que sumar unas 3 más próximas a entrar en servicio, la validez de este sistema de armas se destaca por el hecho que los Tipo 209 alemanes constituían, en la época que fueron adquiridos, uno de los más avanzados diseños; ello sin contar con los TR-1700 argentinos, hasta hoy probablemente una de las mejores unidades convencionales del mundo entero, ni los novísimos Scorpène chilenos.

    País Tipo Año PES Numero Observaciones
    ARG 209/1200TR-1700 1974
    1984/85
    1
    2
    Modernizados en el AMRJ
    BRA 209/1400 1989/2004 4+1 1 construido en Kiel el resto en el AMRJ
    CHI 209/1300Scorpène 19842005? 22 Modernizados en ASMAR
    COL 209/1200XS-506 1975
    1972
    22 Modernizados en HDW 1992
    ECU 209/1300 1977/78 2 Modernizados en ASMAR
    PER 209/1000209/1200 1974/75
    1980
    24 Recorridos en SIMA Perú
    VEN 209/1300 1977 2 Modernizados en HDW 1990

    Prácticamente todas las unidades son de origen alemán, principalmente Tipo 209 (16 unidades que abarca toda la serie que va desde los primeros modelos 1000 de la Armada peruana puestos en servicio a principios de los 70, hasta los más modernos 1400 que actualmente Brasil construyen en su Arsenal de la Marina en Río de Janeiro (AMRJ), a excepción de los dos pequeños submarinos colombianos de origen italiano SX-506 y los dos Scorpène del consorcio franco-español DCN-Bazan.

    Las plataformas disponibles en Sudamérica son básicamente similares, sus sistemas de propulsión son todos convencionales tipo diesel-eléctrico debido a que aún no se han introducido sistemas AIP en la región, y apenas se diferencian en sus sistemas de combate.

    Unidades Aeronavales

    No es concebible hoy en día pensar en una Fuerza Naval, cualquiera sea su magnitud, sin que opere sin su componente aeronaval, esté basado en tierra o embarcado. Sin embargo no todas las Armadas están en capacidad de cumplir con la totalidad de las funciones que las aeronaves cumplen en un teatro marítimo (Ataque de superficie -blancos navales y terrestres- cobertura aérea, guerra antisubmarina, exploración y vigilancia marítima, guerra electrónica, SAR, transporte de personal y material, abastecimiento de combustible, etc).

    Solamente dos países disponen de capacidad aeronaval de ataque: Brasil y Argentina, con un número similar de aviones. La principal diferencia radica en el hecho que la Armada Argentina carece de portaaviones, en tanto que la brasilera ha conseguido conformar un importante núcleo aeronaval sobre la base del portaaviones Sao Paulo.

    Algunos países como Perú y Chile emplean helicópteros medianos para lanzar sus misiles. Así Chile dispone de Cougar con AM-39 en tanto que Argentina, Brasil y Perú emplean el mismo arma pero desde el Sea King. Brasil además cuenta con los Super Sea Lynx armados con misiles Sea Skua.

      ARG BOL BRA CHI COL ECU PER PGY SUR UGY VEN Total
    Aviones de Ataque 21 - 23 - - - - - - - - 44
    Aviones ASW 6 - - - - - - - - 1? - 6
    Aviones de exploración 11 - 30* 10 3 4 5 - 2 3 3 71
    Helicópteros ASW ASuW 15 - 26 5 8 4 9 - - 4 10 81
    * Pertenecen a la FAB (Fuerza Aérea de Brasil).

    Unidades Anfibias y de Infantería de Marina (IM)

    Su principal misión es la proyección del poder naval sobre tierra firme. Permiten la conquista de una posición inicial sobre una costa hostil, denominada cabeza de playa, desde la cual otras fuerzas, normalmente del Ejército, continuarán las operaciones terrestres.

    Su capacidad radica en hecho de proyectar desde el mar personal y material sobre el territorio del oponente, empleando medios navales para el transporte y asalto (buques, embarcaciones de desembarco, vehículos anfibios y helicópteros). El empleo simultaneo de helicópteros y embarcaciones durante el asalto anfibio complica sensiblemente la defensa de la playa que soporta el embate de una fuerza anfibia.

    Prácticamente todos los países de la región disponen de un cuerpo de Infantería de Marina; sin embargo no todos están en condiciones de ejecutar un asalto anfibio clásico, ya sea por la magnitud de sus fuerzas como por la capacidad y cantidad de los medios navales y aeronavales requeridos para su ejecución, principalmente buques de desembarco, helicópteros y aviones de combate.

    Históricamente las tropas de IM sudamericanas han sido consideradas un elemento de élite dentro del conjunto de las FF.AA. Esto se debe en gran parte a que son fuerzas relativamente pequeñas, con organizaciones prácticamente completas, dotadas con materiales y equipos modernos, bien adiestradas y con un alto espíritu de cuerpo; de allí el hecho de que formen parte de las Fuerzas de Reacción Rápida.

      ARG BOL BRA CHI COL ECU PER PGY UGY VEN
    Efectivos 2.500 1.700 14.600 3.500 10.000 1.500 5.100 800 460 7.800
    Unidades Tácticas 4 7 11 4 15 2 5 3 1 5
    VC Anfibios 10 - 24 - - - - - - 11
    VC Mecanizados 24 - 45 30 - - 20 - - 35
    VC Tan / Bl Expl 12 - 24 12 - - 12 - - -
    A Camp 24 - 41 16 - - 6 - - 18
    Buques Anfibios 2* - 5 3 - 1 4 - - 3
    * 1 LKA y 1 LCC(H) No son buques especializados de guerra anfibia.

    Fuerzas Militares Aéreas

    América del Sur ocupa una posición importante dentro del contexto geoestratégico; a ningún observador escapa la importancia que tienen las rutas del Pacifico y del Atlántico así como el control del Caribe. Además, varios países son productores de materias primas de alto valor tales como petróleo y minerales. La lucha contra el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo internacional obligan a los estados sudamericanos a adquirir medios aéreos acordes a estas necesidades.

    En Sudamérica existe una tendencia generalizada a equiparse con aeronaves modernas, si bien la inestabilidad económica y las enormes deudas externas, hacen poco menos que imposible el establecimiento de grandes planes de adquisición para la modernización de las flotas aéreas.

    Los campos que se tomaron en cuenta para este trabajo se corresponden con los que se consideran son las capacidades más importantes del Poder Aéreo Militar: aviones de combate; aviones de transporte pesados y medianos; aviones para reabastecimiento en vuelo; aviones de alerta aérea temprana e inteligencia electrónica y helicópteros.

    El siguiente gráfico muestra la cantidad total de aeronaves por país. Se debe tener en cuenta que gran parte de las flotas de la región está formada por aviones ligeros (Cessna 152 y 182, PA-28, etc.), que cumplen misiones de enlace, transporte ligero, entrenamiento y vigilancia. Su reducido costo de adquisición y operación los hacen especialmente aptos para países con dificultades económicas como los encontrados en la Región.


    Aviones de combate

    El parque de aviación de combate está constituido por aviones de distintas generaciones tecnológicas. Prácticamente todas las Fuerzas Aéreas de los países más importantes cuentan con aviones caza. Sin embargo, por el momento sólo Venezuela y Perú cuentan con aviones de última generación. Venezuela opera el F16 A/B (primera versión del F-16) y Perú MiG 29 y Mirage 2000. A partir de la recepción de los primeros F-16 C/D Block 52 Chile pasará a ocupar un lugar privilegiado entre las naciones sudamericanas en lo que respecta a este tipo de material. En el siguiente gráfico y cuadro se comparan la cantidad y tipo de aviones de combate por país.


     

    Categoría ARG BOL BRA CHI COL ECU PER PGY UGY VEN Total
    Caza-interceptor 13 - 13 13 - 11 30 - - 15 95
    Caza-bombardeo 57 18 78 29 24 21 41 - - 43 311
    Bombardero - - - - - - 8 - - - 8
    Ataque 39 - 68 36 38 20 18 5 12 - 236
    Ataque Ligero/COIN - 19 47 11 32 - 23 3 6 28 169
    Total Aviones de Combate 109 37 206 89 94 52 120 8 18 86 819
    · Caza-interceptor: Mirage III, Mirage 50, Mirage 2000, Mirage F-1, Mig-29.

    · Caza-bombardeo: Mirage V, F-16, Kfir, Su20/22, AT-33, F-5, Jaguar, A-1 (AMX).

    · Bombardero: Canberra.

    · Ataque: IA-58, Su-25, A-37, AT-26.

    · Ataque Ligero/COIN: AT-27, AT-29 (ALX), PC-7, OV-10.

    Los aviones de combate sudamericanos actualmente en servicio se deben enfrentar a cambios tecnológicos o al fin de la vida útil de sus células que obliga a prácticamente a todos los operadores a plantear su reemplazo en el corto plazo. Las fuerzas de caza están compuestas por células cuyos diseños básicos proceden de los años 50 (A-4, F-5 y Mirage III y 5), y sólo existen algunos ejemplos de diseños más recientes (F-16, Mirage 2000 y MiG-29).

    Importancia de la Defensa

    En América del Sur se han producido cambios muy importantes. Se ha reducido el aparato estatal y se hicieron intentos serios de racionalizar las economías, con disímiles resultados. Las políticas neoliberales promovieron la privatización de las empresas públicas, descentralizando la educación, la salud y servicios, los que quedaron en manos privadas, provinciales o municipales. La globalización y la internacionalización del mercado afectan de manera directa a nuestras naciones, cobrando importancia el alto valor simbólico de las Fuerzas Armadas como atributo y reaseguro de la existencia del Estado. En el contexto internacional que vivimos, los estados deben contar con un instrumento militar como complemento necesario.

    La defensa es una responsabilidad exclusiva e indelegable del Estado y, como tal, una obligación del proceso de transformación estatal. En este sentido, se requieren Fuerzas Armadas. En una lógica realista, los fines últimos del Estado son la supervivencia, la riqueza y el poder de la nación. Ningún analista en todo el mundo sostiene que los estados puedan confiar su seguridad a un organismo supranacional y, menos aún, que un estado se convierta en más confiable por desarticular su Sistema de Defensa. Ningún país desarrollado descuida su defensa. Ningún país es tomado en serio si no acompaña su política exterior con un poder militar creíble que lo sustente.

    Para atraer inversiones, para ser considerado un aliado confiable, para ser tenido en cuenta en materia de decisiones de seguridad internacional, aún para sostener una visión de seguridad global o sostener la opción de la cooperación en materia de seguridad, se precisa un Sistema de Defensa sólido. Las Fuerzas Armadas tienen un valor simbólico, intangible, difícil de precisar, pero muy real. Ninguna otra organización puede reemplazarlas, ni la policía ni organismos de defensa ampliados como las Guardias Nacionales. Las Fuerzas Armadas muestran el vigor del Estado. Si las mismas son desarticuladas, el estado es considerado débil, poco confiable o puede ser incluido dentro de categorías menores. La Defensa constituye un área de gobierno donde se pueden llevar adelante acciones concretas, cuya implementación reporta beneficios de todo tipo a la sociedad, fácilmente identificables, con gran repercusión en el nivel nacional e internacional.

     

    El Balance Militar de América del Sur ya está a la venta en formato digital, con clave protegida e instransferible (para leer desde la computadora), a un costo de u$s 200 (DOSCIENTOS DÓLARES ESTADOUNIDENSES), que se pueden abonar en efectivo, vía depósito en Cta. Bancaria o envío de cheque.

    Quien desee optar por obtener además la edición impresa en papel, deberá abonar los gastos de envío por correo privado o retirarla personalmente si está en la Ciudad de Buenos Aires, una semana posterior a la acreditación de pago.

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