Significado de Perón a treinta años de su regreso
Tiempo de lectura: 4 min 28 seg

Nov-20-02 - por Rosendo Fraga Rosendo Fraga
'Para los sectores populares, Perón encarnó como ninguna otra figura en la historia argentina el valor de la justicia social. Pero la ética y la legalidad, no fueron los valores que inspiraron a Perón ni que caracterizaron al peronismo'
'Para los sectores populares, Perón encarnó como ninguna otra figura en la historia argentina el valor de la justicia social. Pero la ética y la legalidad, no fueron los valores que inspiraron a Perón ni que caracterizaron al peronismo'

A treinta años del regreso de Perón al país, ocurrido en noviembre de 1972, puede ser oportuna una reflexión sobre el significado de su figura, no sólo por el interés histórico, sino por el hecho de que su partido sigue ocupando hoy el centro de la escena política, más de un cuarto de siglo después de su fallecimiento.

Junto con Roca e Yrigoyen, Perón integra la trilogía de los grandes líderes políticos de la Argentina, que no sólo dominaron el escenario nacional político durante décadas, sino que dieron origen a los tres movimientos que gobernaron el país desde fines del siglo XIX hasta nuestros días.

Perón da origen al peronismo o justicialismo, cuya importancia política y social, significó en los años cuarenta una transformación sin precedentes, al incorporar al sector obrero a la participación tanto política como social.

El pragmatismo y la ambición de poder del líder, dio a su movimiento una característica en lo que hace a la voluntad en la búsqueda del poder, que hoy subsiste en sus seguidores. El hecho que hoy la elección presidencial de 2003 parezca en disputa sólo entre candidatos de origen justicialista, encuentra su lógica en esa impronta característica de Perón, que se caracterizó por el eficaz manejo del poder y la búsqueda del mismo, antes que por los principios o valores.

En el terreno ideológico, Perón y el peronismo han dado lugar a interpretaciones encontradas, que van desde asimilarlo a un proceso de cambio desde la izquierda hasta las que trataron de ubicarlo como un fenómeno neofascista.

La verdad es que Perón se movió desde la izquierda a la derecha de acuerdo a las conveniencias, circunstancias y oportunidades.

Sociológicamente, tuvo algo de la típica viveza criolla. Frases como “hay que poner el guiño a la izquierda y doblar a la derecha” evidenciaban ese pragmatismo de raíz maquiavélica, pero también expresaban esa característica del Viejo Vizcacha del Martín Fierro, que enseñaba a sobrevivir con picardía y resignación.

Pero también dividió a la sociedad en dos bandos irreconciliables, con un fuerte contenido de confrontación social. Los sectores populares tuvieron una adhesión fanática hacia el líder, mientras que las clases medias y altas lo rechazaron con el mismo fervor que sus seguidores lo defendían y exaltaban.

Su origen militar de Perón, también influyó en su personalidad y produjo una inteligente adecuación de la estrategia militar al campo de la política. Era así como la juventud peronista a comienzos de los años setenta, articulaba toda su doctrina de acción con manuales de conducción que eran copiados de los militares.

Desde esta perspectiva, Perón era una suerte de mezcla de Maquiavelo y Clausewitz, que junto a su origen europeo e indio, le permitía comprender acabadamente la compleja idiosincrasia argentina.

Para los sectores populares, Perón encarnó como ninguna otra figura en la historia argentina el valor de la justicia social. Pero la ética y la legalidad, no fueron los valores que inspiraron a Perón ni que caracterizaron al peronismo.

El sacrificio de la ética por la eficacia, fue una característica de Perón que hoy parece subsistir en muchos de quienes integran su partido.

Perón también expresa acabadamente la complejidad y la contradicción de la Argentina. Que el líder popular más importante de la historia, haya sido un militar que surge de un gobierno de facto, no deja de evidenciar la insuficiencia de explicar la continua crisis política argentina de los últimos tiempos, en función de un sistemático conflicto entre militares y civiles, entre golpes y gobiernos democráticos.

Pero su figura también mostró que la Argentina es un país imprevisible, cuya política se caracteriza por las sorpresas. Que un líder como Perón llegara al poder en la Argentina justo cuando la finalización de la Segunda Guerra Mundial parecía mostrar que el mundo marchaba en otra dirección, no deja de ser una constante de la perseverancia de la Argentina de marcar rumbos propios contra la corriente, que ha caracterizado al país desde fines del siglo XIX.

Por último, el regreso de Perón en 1972 indica que en la política argentina no hay imposibles. Cuando en 1955 fue derrocado, hubiese sido impensable en un regreso triunfal diecisiete años después, recibido por sus adversarios como una suerte de salvador y en alguna medida convocado por sus más férreos adversarios.

En conclusión, Perón expresa en el campo de la política, la complejidad y la contradicción de un país que como la Argentina, nunca deja de sorprender.

Recomendar Imprimir  Pleno Acceso  Opinar volver