NuevaMayoría.com
El portal sociopolítico de Iberoamérica
Julio Burdman

Ecuador define entre los dos modelos latinoamericanos
 

oct-24-06 - por Julio Burdman*


"Si a las victorias de García (Perú) y Calderón (México), y a la sorpresa de Alckmin (Brasil), sumamos la de Noboa, se consolidará un nuevo clima de ideas en la región que ya se insinúa y la sensación de que al nacionalismo de inspiración chavista se le pasó el cuarto de hora va a
convertirse en la noticia latinoamericana de fin
de año"

Ecuador se ha convertido en una clave política latinoamericana. Dos modelos antagónicos de inserción internacional, uno encarnado en el conservador popular Noboa y otro en el nacionalista Correa, se enfrentarán en la segunda vuelta presidencial del 29 de noviembre. La región aguarda el desenlace por dos motivos. El primero, porque la victoria de uno u otro hace a la percepción de la tendencia ideológica regional. Este análisis es un poco simplista, porque no da cuenta de las diferencias y matices de cada uno de los países. Pero es inevitable. Si a las victorias de Alan García (Perú) y Felipe Calderón (México), y a la sorpresa de Geraldo Alckmin (Brasil), sumamos la de Noboa, se consolidará un nuevo clima de ideas en América Latina, que ya se insinúa. La sensación de que al nacionalismo de inspiración chavista se le pasó el cuarto de hora, va a convertirse en la noticia latinoamericana de fin de año. Por el contrario, si gana Correa, esta imagen pierde algo de contundencia. Más aún, cuando para las próximas elecciones presidenciales nicaragüenses (5 de noviembre), el sandinista Daniel Ortega hoy apoyado por Chávez está primero en las encuestas.

Pero es en el plano de las políticas comerciales y los alineamientos internacionales, donde estas especulaciones acerca de ideologías se vuelven más concretas y tangibles. Si gana Noboa, el incipiente bloque del Pacífico Latinoamericano, conformado por el conjunto de países que ya han firmado Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, habrá completado un mapa geopolítico. Y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) quedaría subsumida por un proyecto superador de comercio regional. En cambio, Correa promete resistirse al proyecto del Pacífico y a lo que él denomina como el "asesinato de la CAN" a manos de Perú y Colombia.

Noboa es partidario de firmar cuanto antes un TLC con Washington, para seguir los pasos de Chile, Colombia y Perú. Estos países, a su vez, ya están formando, con la participación activa de México, el mencionado Pacífico Latinoamericano, una virtual área de libre comercio subregional, a partir de una red de tratados bilaterales. El objetivo político de esta virtual red Chile-Perú-Colombia-México es la negociación conjunta de acuerdos con Europa (UE) y Asia-Pacífico (ASEAN), utilizando el modelo de convenios "interbloque". En los hechos, ya está funcionando de esa forma; falta la decisión política de ponerle un nombre a la red y presentarla en sociedad.

¿Cuál sería, entonces, el destino de la Comunidad Andina de Naciones? Se trata de un proyecto con instituciones y cuatro décadas de vida, que por el enfrentamiento entre Chávez y Uribe, Venezuela decide abandonar como miembro pleno –actualmente, está negociando un estatus de miembro asociado. Y al que Chile regresa gradualmente –lo abandonó en 1976 pero se reincorporó en agosto pasado, también como asociado. De ganar Noboa, sumándose Ecuador al Pacífico Latinoamericano, tres de los cuatro países que hoy conforman la CAN habrían orientado su política económica exterior hacia Washington, creando un nuevo (des)equilibrio. En ese escenario, aumenta la probabilidad de una reincorporación plena de Chile en dos años, convirtiéndose el bloque en el instrumento del nuevo proyecto de inserción global. O transformándose de hecho, como antes la ALADI, en la base de un proyecto superador. Sudamérica, así, se convierte en un gran "plato de spaghetti" de bloques, regímenes y sistemas (MERCOSUR, CAN, Comunidad Sudamericana de Naciones, Red del Pacífico, ALADI, etc.), con dos modelos claramente diferenciados de relación con los países desarrollados: el del Pacífico que se integra a Estados Unidos, y el del Atlántico que persigue, con el empuje de Chávez y Lula, el viejo sueño del desarrollo autónomo que hoy encarna el MERCOSUR.

De ganar Correa, en cambio, se abrirá paso como un desafiante de la red del Pacífico, que de seguro no integrará. Correa y Morales, por un lado, y Uribe y García por el otro, con los asociados Bachelet y Chávez en las respectivas márgenes, configurarían una CAN simétricamente indefinida entre los dos modelos. Expresando la realidad de una América Latina compleja y crecientemente heterogénea.

Es difícil predecir qué sucederá el 29 de noviembre. La polarización entre Noboa y Correa, que en alguna medida es un reflejo de la tensión del contexto internacional que se cierne sobre ellos, no es un buen antecedente en uno de los países más ingobernables de América del Sur. Sus antecesores no pudieron armar coaliciones de poder y fueron presa de los poderes fácticos: Abdalá Bucaram fue volteado por los partidos políticos, Jamil Mahuad por los indigenistas y Lucio Gutiérrez por los quiteños. El dolarizador Noboa salió vencedor en primera vuelta y hoy cuenta con el apoyo de los principales –y debilitados- partidos políticos; ventajas que el devaluacionista Correa no tiene. Sin embargo, no ha mostrado aún cuál es su fórmula para lograr la gobernabilidad.

* Director de Observatorio Electoral

 

Recomendar - Recommend Imprimir - Print Pleno Acceso - Full Access Opinar - Express Volver - Back